«No nos sentamos a esperar que las cosas sucedan»

Septiembre es un mes transcendental para la Universidad Autónoma de Yucatán y en especial para su Facultad de Arquitectura, Hábitad, Arte y Diseño. Sobre el nacimiento e importancia de dichas disciplinas para la sociedad y la conservación del patrimonio y el acervo cultural, nos habla su director, el Maestro David Reynaldo Alcocer González, quien abunda en varios temas relacionados con esta importante academia de altos estudios.

—Estamos celebrando el 53 aniversario del nacimiento de esta Facultad que también coincide con otra celebración importante: el nacimiento de la Licenciatura en Medios Visuales. ¿Por qué surge esta disciplina si ya existían otras carreras que de alguna manera incluía estos estudios?

—Efectivamente, en 1973 surge la escuela de arquitectura que antes de pertenecer a la Universidad se llamaba Instituto de Arquitectura y Urbanismo del sureste. En 1975 es cuando ingresa a la Universidad de Yucatán, posteriormente Universidad Autónoma de Yucatán (UNAY). Prácticamente surge en un entorno social donde la figura del Arquitecto no tenía reconocimiento y esta escuela luchó por ese reconocimiento social en los diferentes sectores de la sociedad. Así se mantuvo durante muchos años hasta que, hace 41 años, aparece la maestría en arquitectura, un estudio de post grado que se dedicaba, principalmente, a la investigación en los temas relacionados con los ámbitos de la arquitectura.

«Posteriormente, las necesidades sociales de Yucatán, principalmente del sureste del país, que demandaba gente especializadas en diferentes esferas, conllevan aun resurgimiento de la universidad, un crecimiento, porque aparecen diferentes disciplinas. En el caso de nuestra escuela, solo existía la facultad de Arquitectura, y se hacen unos estudios donde se demuestra la necesidad de dos grandes disciplinas que nuestra escuela, en ese momento, podía atender: la Licenciatura en Diseño del Hábitat y Urbanismo —con los temas relacionados a la ciudad—, y la Licenciatura en Artes Visuales. Fue un momento especial para la profesionalización de las actividades artísticas en el Estado. Por un lado, el gobierno del Estado crea su propia Institución dedicada al aprendizaje profesional de las artes visuales; y por otro, la Universidad Autónoma de Yucatán crea su propia licenciatura en Artes Visuales con objetivos diferentes, que en el caso de nosotros estaban orientados principalmente a la formación de profesionales capaces de ayudar a resolver los problemas que enfrenta nuestra sociedad, nuestra comunidad. Un enfoque social. No es la imagen del artista nada más como una figura que puede expresar una idea con destreza y con gran dominio de la técnica. No, esa idea, además, debe ayudar a promover la mayor calidad de vida de la sociedad. Es lo que se detectó hace 20 años — en realidad 21 o 22 años, que es cuando comienzan a hacerse los estudios para revisar la factibilidad de esta licenciatura—, y a partir de entonces tenemos todo ese tiempo recorrido, donde se han formado varias generaciones de artistas visuales que hoy son parte importante de la actividad artística del estado.

—Creo que es innegable el reto al que se enfrenta esta Facultad, y la sociedad, ante el importante crecimiento de la Ciudad de Mérida y el estado de Yucatán, por diversas razones. ¿Cómo ustedes están proyectándose en este sentido?

—Si podemos definir las disciplinas que se desarrollan en nuestro Campus, donde tenemos nueve programas —tres de licenciatura y seis de postgrado—, vemos que todos giran alrededor de los temas de diseño del arte. El diseño básicamente relacionado con el hábitat; y en el caso del arte, una licenciatura y una maestría también dedicada a la creación de proyectos que puedan contribuir a la resolución de problemas sociales. El diseño y el arte, desde la perspectiva de nuestra universidad, está íntimamente relacionado con el desarrollo de la cultura que le da soporte a nuestra sociedad.

La cultura Yucateca tiene una transformación acelerada debido al crecimiento de la población y también a los procesos de inmigración de personas de otros estados y de otros países. Este crecimiento y esta interculturalidad que está teniendo lugar en nuestra ciudad, transforma y modifica la manera de pensar, de hacer y de vivir, de todos los yucatecos. Este proceso de interculturalidad es un proceso que se da en todas las ciudades del mundo, es un proceso natural. Aquí lo importante es cómo estas trasformaciones sociales pueden ser positivas. Pudieran ser negativas, pero tienen que ser positivas.

Un elemento muy importante que es atendido por parte de nuestra escuela, en la proyección curricular, en la formación de nuestros estudiantes, cuyos trabajos de investigación tienen que estar relacionados con la conservación de la identidad y el patrimonio como un elemento de cohesión de la identidad. No es la conservación del patrimonio por el mero gusto de tener museos. Es la conservación del patrimonio tangible e intangible para poder mantener viva la identidad que cohesiona a nuestra sociedad.

Desde esas perspectivas, las disciplinas de diseño que tenemos, que son Arquitectura y diseño del hábitat, procuran tener acciones muy concretas manteniendo esta premisa y en el caso de las artes visuales, todo el pensamiento generado a partir de la obra artística debe de ayudar al desarrollo de la conciencia de nuestra sociedad, hacerla más crítica, más reflexiva, pero con el entendido de que el pensamiento debe de tener siempre un sentido de comunidad.

«Nosotros, si bien es cierto que, tanto en artes visuales, como en otras disciplinas, formamos profesionales competentes para desarrollar cierta actividad profesional, tenemos en cuenta que lo que tratamos de formar son ciudadanos. Profesionales que entiendan que su trabajo está inscrito dentro de un ámbito social y que su acción artística, o de diseño, va a impactar a su entorno social, al entorno construido y su entorno futuro. Esta conciencia social para nosotros significa un eje transversal en el desarrollo de nuestras tres actividades sustantivas: la docencia, la investigación y la vinculación.

—Veo que existe una conexión estrecha entre las disciplinas que se imparten y el objetivo social de la comunidad. Como plan de estudio me parece excelente sin embargo no se contempla el arte audiovisual dentro de las enseñanzas programadas, a pesar de su preponderancia en el desarrollo de la sociedad contemporánea. ¿Existe alguna proyección inmediata de la Facultad en este sentido?

—En el tema de las nuevas maneras de comunicar que tiene la sociedad, que son los medios audiovisuales, sobre todo los que se sostienen a través de los medios digitales, es un componente que ya incluimos en nuestras tres licenciaturas desde agosto de este año. Hace mes y medio entraron en funcionamiento nuestros nuevos planes de estudio que integran todo el componente digital que nos presentan hoy en día los medios para poder comunicar las ideas. En el caso de las artes visuales existe un eje de medios audiovisuales que no tenía el plan antiguo y que está integrado ahorita porque efectivamente es un medio, no solamente para comunicar y para expresar arte, es también, por sí mismo, un objeto artístico. Dentro de esa perspectiva estamos ya incluyendo esos elementos en nuestro currículo y ya forman parte de la vida cotidiana de nuestros estudiantes.

Nuestra labor académica en las aulas siempre nace de la realidad, no son ejercicios ficticios. Procuramos que parta de algo que llamamos escenarios reales de aprendizaje donde el estudiante entra a una problemática social y dentro de su disciplina plantee una solución y ayude a resolver el problema. Una vinculación permanente para que siempre tenga esta orientación. Nuestros planes de estudio tienen un tronco común, no se trata de tres disciplinas aisladas, sino que en el nuevo plan se está planteando una estructura inicial común para todos, de manera que los elementos como la composición, el dibujo, y sobre todo los temas relacionados con los problemas sociales que se deban atender, puedan ser vistos desde las tres disciplinas, que caminen juntos, que pueda haber una sinergia entre ellas: Arquitectura, diseño del hábitat y artes visuales. Que el artista se vea influenciado por el Arquitecto y el diseñador del hábitat, y lo mismo con los otros dos. Así, en un futuro, podrán aparecer nuevos profesionistas, nuevas líneas de trabajo, nuevas carreras que puedan tener estos tres componentes en su trabajo profesional.

—Hablando de formación académica, usted, a modo de ejemplo, por su importancia para la sociedad, ha comentado que en el plan de estudio de los niños deberían aparecer asignaturas de arquitectura y diseño tal como aparecen las matemáticas, física, química… Es sabido que también ha realizado proyectos dirigidos a beneficiar directamente a la infancia. ¿Tiene esta Facultad algún plan de estudios o proyectos dirigido especialmente a los niños?

—Hemos participado difundiendo las ideas. Haciendo hincapiés en diferentes foros sobre la importancia que tiene la educación artística particularmente en la formación de los niños. Toda la parte intelectual, racional, reflexiva, crítica, que pueda adquirir un niño, si aprende a manejarse dentro de las disciplinas artísticas, nos va a generar mejores personas. Esto es algo que no compete directamente a nuestra escuela porque somos un instituto de educación superior, pero tenemos relación con algunos proyectos que hemos hecho, y otros que están planteados. Por ejemplo, con el Centro Estatal de Bellas Artes —que maneja la educación artística y estética a temprana edad—, tenemos aquí los talleres infantiles de artes visuales. Es un proyecto de apoyo social donde se imparten talleres artísticos a niños en nuestras instalaciones. También somos sede del grupo Pauta, que es una agrupación que se encarga de inculcar el desarrollo científico creativo en los niños. En general tratamos de aportar nuestro granito de arena para incidir en este aspecto.

—Esta Facultad no solo fomenta el intercambio profesional entre sus alumnos y profesores de las diferentes disciplinas. También tiene una proyección de trabajo con diferentes ámbitos artísticos integrados en la comunidad como la Galería Le Cirque y otros espacios de desarrollo artístico social. ¿Qué importancia le brinda a este trabajo y a la acción de ver vinculado y expuesto, en condición de igualdad profesional, el trabajo de profesores y alumnos en estos espacios?

—Para el caso específico de artes visuales hemos establecido, como parte de la celebración de su 20 aniversario, una red más sólida para poder darle una mayor amplitud y visión al trabajo académico que desarrollamos aquí. Esta relación se da con diferentes galerías y espacios del gobierno. En el caso de artes visuales, es algo que nos ha ayudado mucho al trabajo cotidiano de nuestra academia. Creo que es la única manera que tenemos como universidad, sobre todo como universidad pública, de poder incidir. No solo en el beneficio y desarrollo de nuestra sociedad, no solo formando ciudadanos, sino también, impactando positivamente en ese caminar por todo nuestro entorno».

—Tengo entendido que esta experiencia de intercambio también se ha desarrollado con otras universidades y organizaciones culturales de otros países, particularmente con Cuba.

—Se ha impulsado muchísimo nuestra relación con Cuba en los últimos tres años y no es casual. Cuba y Yucatán tienen muchas cosas en común, además de su clima, su arquitectura… El punto de contacto evidente que encontramos para relacionar académicamente a nuestros pueblos, fue el arte. Desde hacía unos años habíamos comenzado a trabajar con un proyecto llamado Yucunet, financiado por la Unión Europea, para crear dos programas de postgrado: uno en México, o sea en Yucatán, y otro en Cuba. De esta manera pudimos ir formalizando los primeros pasos para poder tener un contacto en temas de investigación en las artes visuales. La misma dinámica social de la ciudad permitió que la comunidad artística cubana, muy importante, que convive aquí, comenzara a vincularse con nosotros y partir de eso ya tenemos varios proyectos en cartera, y con muy buena intención, dirigidos a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Existe en Mérida una buena representación de profesores y artistas cubanos con los que nos hemos vinculado, junto a otras comunidades artísticas que están acá, a través del museo de arte contemporáneo de Las Américas. Es también una oportunidad de nuestros artistas locales de proyectarse a otras culturas en un trabajo de estudio e investigación. No solo con las comunidades asentadas aquí, ni los artistas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), también con artistas mexicanos, con los creadores que viven en Cuba, y en otros países… El camino para transitar, en este sentido, es muy basto y lo queremos aprovechar para profundizar en dicha interculturalidad artística, sobre todo en el arte cubano, que tiene un reconocimiento internacional de primera calidad.

—Usted se graduó en esta facultad, aquí ha realizado disímiles proyectos, ha concebido varios libros de profunda investigación y carácter pedagógico, y en los últimos años ha fungido como director, cargo que pudiera expirar en el próximo mes de diciembre. ¿Cómo ve usted, desde el recorrido profesional y el amor que siente por este recinto, el trabajo que se ha realizado en la UADY en los últimos años?

—El puesto que tengo, que es de director, empezó hace tres años y ocho meses, en un periodo de cuatro años con posibilidades de otro periodo más, de otros cuatros años, En este periodo que llevo aquí en esta Facultad hemos procurado varias cosas. En primer lugar, revitalizarla, tratar de marcar, con mucha claridad, el rumbo que debe tener nuestra escuela. El camino que debe de seguir en términos de la academia, de la investigación y de la vinculación. Se ha hecho un trabajo, yo diría, extraordinario, en ese sentido, en ese tiempo, porque no solo es el director, es un equipo grande de personas que giran alrededor, que están trabajando en el mismo proyecto, el mismo camino, para que podamos tener, como señalé, nuevos programas de licenciatura, y temas de investigación relacionados con el arte, que antes no había.

En enero de este 2026, entró la primera generación de estudiantes de la maestría en la producción y dirección de proyectos culturales y artísticos. Hace apenas una semana fue aprobado un nuevo postgrado que se llama maestría en valuación que atenderá los temas relacionados con la administración y desarrollo inmobiliario de nuestra comunidad. También hemos establecido redes y vínculos con diferentes actores sociales, para poder tener una sinergia de trabajo de modo que nuestra labor académica pueda impactar positivamente de manera inmediata en nuestra sociedad. Hemos establecido vínculos con los diferentes niveles de gobierno, con diferentes asociaciones, en los diversos ámbitos de nuestras disciplinas.

—¿Entonces puedo deducir que usted se siente satisfecho y piensa que han sido creadas las bases para tener una nueva facultad?

—Definitivamente sí. Se han dado las bases para ello. Creo que estamos ante una nueva oportunidad de caminar hacia algo diferente, mucho más positivo. No es que haya estado mal lo que antes se había hecho, es que, dada las nuevas condiciones sociales, nuestra escuela tenía que ser más dinámica, más vinculada, más relacionada entre sí misma para poder atender las necesidades de nuestra sociedad. Y lo más importante: sí voy a buscar continuar en el cargo en los próximos años para poder dar continuidad y aterrizar con mejor manera todo esto que se ha iniciado en el primer período.

«Lo más destacable de esta comunidad académica es que no se sienta a esperar que las cosas sucedan, es un colectivo que trabaja para que las cosas puedan suceder. Nuestras disciplinas de diseño y arte nos dan un carácter de ser un gremio muy reflexivo, crítico y valiente. Valiente para poder cuestionar lo que existe, y también valiente para poder imaginar lo que no existe. En ese sentido todas nuestras acciones van caminando con estas premisas que te he comentado y este septiembre de 2026, que marca una renovación en nuestra escuela, nos abre la posibilidad de construir algo mucho mejor, maravilloso, que no es medido solo por la cantidad de estudiantes. Maravilloso porque nuestras acciones puedan impactar positivamente en nuestra sociedad.

Cumplimos 53 años… Un siglo, en el calendario Maya, son 52 años, o sea, que estamos comenzando el segundo siglo de trabajo, y estamos listos para los siguientes cuatro o cinco siglos.

Jorge Alberto Piñero Estrada, también conocido como JAPE, es un escritor, periodista, investigador, guionista, y realizador cubano con más de tres décadas de experiencia profesional. Su obra literaria ha sido publicada en varios libros de particular corte humorístico. Es director de medios audiovisuales que ha participado en múltiples series, telefilmes y espacios habituales de humor para la televisión. Ha impartido conferencias y talleres de comunicación y creación para diversos formatos gráficos y de audiovisuales en universidades de Cuba, México y España. Mantiene una profunda labor de investigación acerca de la historia del humor cubano de todos los tiempos.