Come due ali rotte: la casa de Dulce María Loynaz

Como dos alas rotas, la casa de Dulce María Loynaz, una de las poetas más importantes de la historia de la literatura cubana, yace en decadencia. Los recuerdos contenidos en la ruina y la cáscara corrosiva de las paredes gritan por una Cuba que ya no existe. Por un pasaje secreto a un jardín cerrado, que era un jardín de una belleza inusual. Si se abre el telón, se aprende el imperio de la mediocridad, del descuido, que lleva a borrar físicamente la estirpe de un alto linaje de “letras”. Duele recoger la nostalgia de lo que un día fue, los restos de esa otra Habana. ¿A dónde se ha ido el orgullo cubano? ¿Dónde están ahora los recuerdos de los hijos de los más intrépidos descendientes de la cultura latinoamericana y mambisa? La casa, desgastada por la sal y el mal gusto, durante más de medio siglo, está a punto de ser borrada por el tiempo. Creo que sólo nuestros recuerdos y nuestra literatura podrán salvarla.

Dar vida a un jardín único, cerrado, lleno de un aroma perturbante y profundo.

En la época que fue, la época de esta gran poeta cubana, era como si todo: flores, ramas, raíces, danzaran en el silencio más sonoro de un contenido apasionado.

Aquí escribió la gran poeta su libro «Los últimos días de una casa» (Ediciones Torremozas, 1993). El tiempo se está encargando de borrar una leyenda.

Casa de Dulce María Loynaz, Línea 14, en el Vedado, La Habana, Cuba.

Lamentablemente este lugar, tiempo atrás mágico, ahora es un lugar abandonado, «un sitio dejado de la mano de Dios por la indolencia de los que debieron preservarla». Adentro la casa de los Loynaz se arrastran las pocas estatuas que quedan; partes amplias de su estructura se han derrumbado y, donde no crece la mala yerba, quedan las marcas de quienes la ocuparon de forma ilegal sus propiedades, cambiando sin gusto el interno de la casa.

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Come due ali rotte, giace in decadenza la Casa di Dulce María Loynaz, una delle poete più importanti della storia della letteratura cubana. I ricordi racchiusi nella rovina e nella scrostatura corrosa dai disordini urlano per una Cuba che non c’è più. Per un passato sigillato in un giardino chiuso, che era davvero un giardino di insolita bellezza. Si apre il sipario e si apre il regno della mediocrità, la noncuranza, che porta a cancellare fisicamente la proprietà di una stirpe di «lettere». Fa male raccogliere la nostalgia di quello che fu, i resti di quell’altra Avana. Dove è finito l’orgoglio cubano? Dove sono ora i ricordi dei figli della più intrepida discendenza latina e mambisa? La casa logorata dalla salsedine e dal cattivo gusto da più di mezzo secolo, sta per essere cancellata dal tempo. Ed ecco qui che solo i nostri ricordi e la letteratura la possono portare in vita.
Portare in vita un giardino unico, chiuso, pieno di un aroma ammaliante e profondo.

Nel tempo che fu, il tempo di questa grande poeta cubana, era come se tutto: fiori, rami radici, danzassero nel silenzio più sonoro di un appassionato contenuto.

È lì che la grande poeta scrisse «Ultimi giorni di una casa» ( libro Últimos días de una casa (Ediciones Torremozas, 1993) ed è qui in questa casa che si sta per cancellare una leggenda.

Casa di Dulce María Loynaz, Línea e 14, nel Vedado, L’Avana, Cuba.

Purtroppo questo luogo, una volta magico, oggi è un posto abbandonato dalla mano di Dio a causa dell’indolenza di chi dovrebbe preservarlo. All’interno della casa Loynaz strisciano le poche statue rimaste; Ampie parti della sua struttura sono crollate e, dove non crescono le erbacce, restano i segni di chi ne ha occupato abusivamente le proprietà, modificando a suo piacimento l’interno della casa.

Nació en la isla de Cuba el 13 marzo de 1973, vive en Marzabotto (Bolonia; Italia). La poetisa emigró en Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermeristicas y obstetricia” consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública. En su tiempo libre ama dedicarse a la escritura de poemas, poesías, relatos, a la pintura y a la escultura. Ha publicado 16 libros de poesías en Italia, dos de los cuales han sido bilingües, y un libro de narrativa. De su obra se destacan los libros: “Demamah: il signore del deserto – Demamah: el señor del desierto”, 2019; “Inventario delle cose perdute”, 2018; “Tristano e Isotta. La storia si ripete”, 2018. Asimismo, su obra ha sido traducida en distintos idiomas y compilada en diversas antologías y revistas italianas e internacionales. Ha recibido diversas distinciones por su trabajo literario, entre los cuales se encuentran: Primera clasificada en la sección Poesía y tercera clasificada en la sección Narrativa al Premio Literario “Melville” Città de Siena, Italia 2019-2020 1° edición con el libro “L’infanzia dell’erba” (La infancia de la yerba); finalista y diploma de mérito en el Concurso literario Internacional “Cartas de Amor” de Torrevecchia Teatina 20° edizione 2020 (Chieti), Italia; Diploma de mérito al Premio Nacional de Literatura Italiana Contemporanea 8° edición 2020 con el libro “L’infanzia dell’erba” (La infancia de la yerba); finalista al Premio Literario Internacional “Gaetano Cingari” 14° edizione 2020 (Reggio Calabria), Italia, con la prima versione del libro “L’infanzia dell’erba” (La infancia de la yerba); entre otros. Actualmente, es olaboradora de la revista literaria sudamericana Taller Igitur y es miembro de honor del Festival Internacional de la Poesía de Tozeur en Túnez.