Mi viaje al corazón de la selva Maya, y su Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena de X’ocen

El domingo 4 de octubre, en estos días que nos hacen volver la mirada hacia un hecho de nuestra historia que no debemos olvidar, aquel 2 de octubre que permanece en la memoria de México, tuve una de esas experiencias que todavía hoy me dejan la piel chinita y la garganta cerrada. Las voces de más de 20 yucatecas y yucatecos se escucharon desde los cuatro puntos cardinales de X’ocen.

El hermoso espacio de X’ocen nos recibió con las primeras notas de “El pueblo unido jamás será vencido”. Por un momento pensé que regresaba a mis años de estudiante de secundaria y los albores del fin de la dictadura militar en Uruguay y pensé que difícilmente podría existir un lugar más preciso para escuchar ese canto que en X’ocen. Porque hay rincones de este territorio que habito, donde el teatro deja de ser solamente teatro y se convierte en ritual, en poesía, en canto y, sobre todo, en memoria. Bajo la dirección de la Mtra. Delia Rendón Novelo, el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena presentó “Mux Tik Tu’ Ubsik / Conmemorantes”, de Emilio Carballido.

Estoy estupefacto, de verdad, no sé por dónde comenzar. Hablar de lo que viví me cuesta. Mientras regresaba a Mérida, escribí varias cosas. Las volví a leer y pensé: ¿para qué intentar explicar tanto?, mejor los invito.

Señoras y señores, jóvenes y adultos mayores: si quieren hacerse un favor, si necesitan recordar que todavía existe un mundo capaz de conmovernos, un mundo donde la esperanza puede aparecer en los lugares menos esperados, tienen que ir a X’ocen. Dejen por unas horas el ruido, el celular, el TikTok. Dejen incluso esa necesidad de estar opinando de todo y sobre todas y todos.

Si realmente les importa el idioma, el acento, la memoria y esa manera tan nuestra de mirar el mundo que enorgullece a Yucatán, tienen que ir a X’ocen y entonces comprenderán algo que a mí todavía me sigue dando vueltas en la cabeza: Ahí nadie necesita su luz, nadie necesita un micrófono de diadema, nadie necesita demostrarle nada a nadie, ellas y ellos son y punto. Más de veinte actores y actrices en escena y las mascotas; cantan, bailan, se apropian de cada lugar de la selva yucateca, la habitan, la respiran, se mimetizan con el espacio, lo habitan.

Y uno, sentado a unos quince metros de esa boca escena natural que el propio territorio les regala, termina preguntándose una y otra vez: ¿cómo pueden establecer una conexión tan profunda con quienes estamos observándolos?, ¿cómo consiguen que uno se quede absorto, sin posibilidad de mirar hacia otro lado? No tengo una respuesta, y tampoco quiero buscarla desde la técnica. Los que me conocen saben que no me interesa hablar del teatro desde la técnica cuando la experiencia está ocurriendo en otro lugar. Porque en X’ocen la técnica está incorporada al cuerpo, a la memoria, a la comunidad, a la lengua, al territorio, la han hecho suya y a su manera de ver el teatro. Ahí no se presume, no se explica, todo está ahí frente a tus ojos. Quizá por eso me hizo pensar en Ibsen. Cuando Ibsen llevó el realismo a la escena, no lo hizo simplemente para que el teatro pareciera más cotidiano. Lo hizo para poner frente a nosotros aquello que la sociedad prefería no mirar.

El escenario se convirtió en un lugar donde la verdad podía parecer. En X’ocen sucede algo que, desde otro territorio y desde otra historia, me parece profundamente emparentado con esa idea. Aquí no necesitan representar una realidad para que nosotros la creamos. La realidad ya está ahí. Está en la lengua maya que se escucha y que se vuelve música. Está en los cuerpos. Está en la relación con el espacio y en la memoria de una comunidad. Está en la manera de cantar juntos. Está en la selva. Está en quienes están en escena y en quienes estamos sentados frente a ellos, entonces la magia del teatro sucede. No como una imitación de la vida, sino como una forma de revelarla.

Sylvia Saldaña, coordinadora de relaciones públicas de la agrupación y la Mtra. Delia la directora.

Por eso, si hay algo que deberíamos empezar a llamar patrimonio, es X’ocen y el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena, bajo la dirección de la Mtra. Delia Rendón Novelo. Aquí me permito hacer una petición, especialmente a las universidades de teatro, a las escuelas normales superiores con especialidad en artes, a quienes están formando a las nuevas generaciones de creadoras y creadores: Vayan, sean más sensibles, no se la crean tanto, diez minutos de esta compañía son quizá años de estudio dentro de un aula, porque en X’ocen y el laboratorio de teatro se vive. Déjense tocar el corazón, dejen los prejuicios en casa y por unas horas olvídense del celular y las pantallas. Siéntense a mirar, escuchen y después hablamos de teatro. Porque quizá una de las grandes enseñanzas de X’ocen sea justamente esa: que antes de querer enseñar algo sobre el escenario, hay que aprender a escuchar el territorio que habitamos.

Estoy y seguiré sumamente conmovido, después de décadas volví a escuchar: “El pueblo unido jamás será vencido”. Y no lo digo yo, lo dicen ellas y ellos, lo cantan, lo pronuncian como un himno, entonces uno entiende que no estamos solamente frente a una obra de teatro, estamos frente a una comunidad que ha decidido mantener viva su memoria.

Gracias, Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena, gracias, maestra Delia Rendón Novelo, gracias a sus hijas e hijos de la selva. No cambien, no permitan que el ruido, la prisa y ese mundo que parece querer acelerarlo todo les haga olvidar lo que ustedes ya saben. Ustedes son futuro y también son memoria. Gracias infinitas.

De verdad, no tengo muchas más palabras, por eso no quiero convencerlos a ustedes que me están leyendo o me leerán, les invito a que si alguien realmente me sigue y quiere acompañarme, organicémonos, en diciembre nos vamos a X’ocen, porque esta función tendrá otra temporada. Vamos a dejarnos tocar el corazón por el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena de X’ocen, en Valladolid, Yucatán, bajo la dirección de la Mtra. Delia Rendón Novelo. Hay experiencias que uno no debería contar, debería volverlas a vivir y esta, sin dudarlo un segundo, es una de ellas.

Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena de X’ocen

El Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena de X’ocen ocupa un lugar singular en la historia del teatro mexicano. Su origen se encuentra en el proyecto impulsado por la dramaturga y directora María Alicia Martínez Medrano, quien en 1983 creó en Oxolotán, Tabasco, el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena. La propuesta rompía con la idea de llevar un teatro terminado a las comunidades: buscaba que campesinos e indígenas fueran sujetos de creación, capaces de actuar, escribir, dirigir, producir y construir sus propios lenguajes escénicos.

En 1989, después de las dificultades políticas que atravesó el proyecto en Tabasco, el Laboratorio llegó a X’ocen, comunidad maya del municipio de Valladolid, Yucatán. La instalación de esta sede fue acompañada por la propia María Alicia Martínez Medrano y por un grupo de maestras y maestros, entre ellos Delia Rendón Novelo, quien desde entonces ha sido cofundadora y directora del Laboratorio de X’ocen. La comunidad cedió un terreno en comodato y el teatro comenzó a construirse desde el propio territorio, integrando vegetación, piedra y paisaje como parte de la experiencia escénica.

Desde sus primeras producciones, X’ocen desarrolló una práctica en la que la escena se relaciona con la memoria, la lengua maya, las tradiciones, la historia y los conflictos de las comunidades. Obras como “X’ocen, Momentos Sagrados Mayas” y otras creaciones colectivas han llevado este trabajo a numerosas comunidades de Yucatán y Quintana Roo, además de participar en circuitos nacionales e internacionales. La experiencia ha formado generaciones de creadores y ha defendido una pedagogía en la que, como ha señalado Delia Rendón, “todos hacen todo”: el objetivo no es formar únicamente intérpretes, sino personas capaces de participar integralmente en el hecho teatral.

Su trayectoria no ha estado exenta de dificultades. Ha enfrentado cambios políticos, interrupciones de apoyos públicos, precariedad económica, problemas de mantenimiento e infraestructura, migración laboral, pérdida progresiva de hablantes de maya, transformaciones en las prácticas comunitarias y, más recientemente, los efectos de la pandemia y el desplazamiento de los jóvenes hacia otras formas de consumo cultural. Incluso después de ser reconocido en 2021 como Patrimonio Cultural Intangible de Yucatán, el Laboratorio ha tenido que continuar gestionando recursos y condiciones para sostener su trabajo.

Lo que permanece, sin embargo, es una concepción del teatro como derecho cultural y como espacio de encuentro. X’ocen no representa a una comunidad desde afuera: a construido durante décadas, condiciones para que la propia comunidad se represente, dialogue consigo misma y produzca memoria. Es por esta razón que su importancia para la escena contemporánea mexicana rebasa la categoría de “teatro indígena” o “teatro comunitario”, se trata de una experiencia sostenida de educación artística, creación colectiva, mediación, territorio y resistencia cultural. Su continuidad hasta las producciones actuales (entre ellas “Juan Balam”) confirma que estamos ante un proyecto vivo: un teatro que no pertenece únicamente a la historia, sino que sigue preguntándose cómo crear escena desde un territorio y una memoria que permanecen en movimiento.

Fuentes y referencias principales

Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Materiales sobre María Alicia Martínez Medrano y el Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena. https://inba.gob.mx/

Secretaría de Cultura / Cultura Comunitaria. “El legado de un proyecto vivo” y materiales sobre el Laboratorio de X’ocen. https://culturacomunitaria.cultura.gob.mx/

La Jornada. “Proyecto teatral indígena sigue dando frutos en Xocén”, 15 de mayo de 2025. https://www.jornada.com.mx/2025/05/15/cultura/a03n1cul

La Jornada. “Xocén, más de tres décadas de teatro campesino e indígena”, 22 de octubre de 2022. https://www.jornada.com.mx/2022/10/22/politica/004n1pol

Por Esto “Este es el Teatro Campesino Indígena de Xocén, Patrimonio Cultural Intangible de Valladolid”, 28 de abril de 2021. https://www.poresto.com/

Diario Oficial del Gobierno de Yucatán. Decreto 371/2021, “Declaratoria del Teatro Maya de X’ocen como Patrimonio Cultural Intangible”. https://www.yucatan.gob.mx/docs/diario_oficial/diarios/2021/2021-05-26_1.pdf

UADY, Unidad de Ciencias Sociales / Estudios Mayas. Registro de actividades de teatro indígena y Momentos Sagrados Mayas. https://www.mayas.uady.mx/

Director de teatro contemporáneo, gestor y promotor cultural, oriundo de Montevideo, Uruguay, hijo adoptivo de la tierra mexicana quien, desde su llegada a la ciudad de Mérida, Yucatán en el año 1999 ha realizado una labor relevante de investigación teatral que va desde la impartición de: Talleres de Teatro, la Educación Artística y la Producción y Dirección de diversos montajes escénicos. Tras una década de formación y trayectoria en Yucatán, decide crear en el 2009 la agrupación artística Borba Teatro, integrada por diversos creadores escénicos multidisciplinarios comprometidos con la expresión artística y el acontecer social de nuestro tiempo. Nelson Cepeda Borba y Borba Teatro contribuyen a la difusión del arte y la cultura mediante la creación y presentación de espectáculos escénicos contemporáneos conocidos por su calidad artística y social.