Entre desafíos y esperanzas

La Habana-.Un año se ha ido con la rapidez de la luz, como si diciembre hubiese sido empujado por los dioses mismos. Ahora, el 2025 avanza con lentitud, como si estuviera reuniendo fuerzas para lo que viene.

El inicio de un año es más que un simple cambio en el calendario; es una pausa simbólica en nuestras vidas, una oportunidad para reflexionar sobre retos pasados y futuros, corregir rumbos, y abrirnos a nuevas opciones y oportunidades. Es el momento perfecto para respirar profundamente y redescubrir nuestro propósito.

Este instante no es solo un cambio numérico, sino el clímax de un ritmo constante que marca nuestras vidas. Trae consigo recuerdos, lecciones aprendidas, y lo más valioso: la esperanza de un nuevo comienzo. Las fiestas, los brindis y las celebraciones encienden una atmósfera colectiva de ilusión, un terreno fértil para mirar hacia adelante con optimismo.

Para los cubanos, acostumbrados a enfrentar grandes retos con resiliencia, el desafío principal sigue siendo mantener unida a la familia, la célula fundamental de la sociedad. Las migraciones, por lo general impulsadas por la búsqueda de una vida mejor, dejan tras de sí dolor, pérdidas y largos caminos de incertidumbre.

Además, la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha generado una oleada de preocupaciones en Cuba. El entorno se presenta más desafiante que nunca. El éxito del 2025 dependerá de la capacidad del país para ajustarse económicamente, resolver problemas acumulados durante años, y diseñar estrategias flexibles que permitan navegar en un ambiente hostil.

La solidaridad, tanto interna como externa, será clave para afrontar estos desafíos.

A pesar de las dificultades, quienes vivimos en esta isla estamos acostumbrados a superar el pesimismo que a menudo se asocia con nuestras circunstancias. Con amor, dignidad y esperanza, trabajaremos para que el 2025 sea un año que nos permita seguir adelante.

Graduado de Periodismo en 1988 por la Universidad de La Habana. Trabajó como reportero en la emisora radial Victoria de Girón, en la occidental provincia cubana de Matanzas y en la COCO, de la capital del país, donde recibió diversos reconocimientos por su destacada labor como reportero en esa planta Seguidamente, laboró durante varios años en la revista de los universitarios cubanos Alma Mater, donde abordó sensibles temas de la vida de las casas de altos estudios en Cuba. Igualmente laboró en el Centro de Información para la Salud del Ministerio de Salud Pública cubano, en el cual encabezó varias campañas de comunicación de bien público destinadas a crear conciencia en la sociedad sobre cómo desarrollar una vida saludable. Fue coautor del proyecto Para la vida, de la UNICEF, por el cual recibió diplomas de reconocimiento de esa organización de las Naciones Unidas, debido a sus aportes en la estrategia de publicidad y comunicación de la campaña, dirigida a sensibilizar a la sociedad en el cuidado de niñas, niños, adolescentes y adultos. Trabajó como editor web en la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina. Actualmente labor como Gestor en la embajada de Trinidad y Tobago en Cuba.