Para mis muchachas y muchachos… !con cariño!
Hace ya muchos años, surgió en el mundo un ave muy poderosa, distinguida además por su aspecto majestuoso y hasta elegante, de gran fortaleza, tanta que era capaz de levantar pesos mayores al de su propio cuerpo. Su talante, plumaje y todo su ser, indiscutiblemente, se mostraba como muy especial, o algo así como una muestra de poder divino. Pero algo la ensombrecía, al punto de ser repudiada por muchas personas: era depredadora o de rapiña, vivía de lo ajeno; con su poderoso vuelo merodeaba constantemente para obtener alimentos a costa de muchas otras especies menores, y todo ello sin grandes esfuerzos, simplemente los tomaba y saciaba sus ansias.
Con el devenir de los tiempos –curiosamente- el águila iba adoptando nuevos hábitos, todos los cuales estaban encaminados a reinar definitivamente como un ser que había sido enviado por una fuerza divina para regir los destinos de todas las especies. Y en ese camino, el águila adoptaba decisiones que justificaran el papel que debía escenificar en el mundo; claro, aunque en ello debía combatir a muchas especies que le resultaban inferiores y, además, sin disposición de someterse a su poderío. Y entonces ¿qué hizo para mantener su linaje ante los inferiores? Pues ser más fuerte aún; procurar una mayor vitalidad a su enorme pico, capaz de matar de solo tocar a la infeliz víctima; volar y volar incesantemente buscando más y más presas.
Pero como era tan poderosa, otras aves sintieron miedo de perecer, y entonces sucumbieron ante el águila, entregándose a sus alas sin pudor alguno. Y así las cosas, como sintiendo gozo por su servidumbre, ayudaban al águila en todas sus tropelías de conquista. Si aquella necesitaba más alimento, estos se los procuraban, y así ella no tenía que hacer grandes esfuerzos; pero no creas que era lo único que hacían…no, es que también le cuidaban el sueño para que, con nuevos bríos, continuara cometiendo más fechorías contra los débiles.
Sin embargo, ni te imagines que continua así hasta nuestros días. ¿Sabes por qué?, porque los que lograron saltar por encima de la mansedumbre y la villanía sirviendo a la gran ave, se sublevaron, unieron y formaron un valladar para frenar las crueles andanzas del águila. Y naturalmente, no ha sido fácil, porque aún el poderío de aquella ave es muy grande. Entonces sucede algo inevitable: muchas otras aves quieren continuar el camino de la paz, sienten desprecio por la injusticia del águila y un día, no lo dudes, se levantarán en gigantesca nube de aves, tras derrotar al águila imperial, y construir un mundo nuevo para ellas, donde reine la armonía, y el respeto a la vida.
Fíjate en estas palabras de nuestro Maestro Martí: “Es necesario elevarse como los montes para ser vistos de lejos”.







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