El palacio Taranco: una joya del Uruguay de principios del siglo XX

Las personas que me conocen saben de mi gusto por visitar “casas vivas”, con ese término me refiero a casas antiguas con valor histórico o arquitectónico que al ser rescatadas se les da un nuevo uso, por lo general como museos, espacios que reflejan la vida y la memoria de quienes los ocuparon.

En Uruguay hay una que recorrí, hablo del palacio Taranco, residencia de la familia Ortiz de Taranco en la ciudad de Montevideo, arquitectura conservada gracias a la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura.

La casa es un reflejo de la emigración española que llegó a Uruguay entre 1907 y 1910, personas de orígenes humildes que con su trabajo y esfuerzo lograron construir importantes fortunas gracias a su visión en los negocios, como ejemplo,   los tres hermanos: Félix, José y Hermenegildo que llegaron del Valle de Mena, de la provincia de Burgos, España, escapando de la pobreza a Montevideo, jóvenes que siendo empleados de un almacén y durmiendo en los mostradores para no gastar en alojamiento lograron posicionarse con disciplina y enfoque como una de las familias de mayor élite financiera.  

Grandiosa residencia cuyos arquitectos Charles Luis Girault y Jules Chifflot lograron reflejar la riqueza y el gusto afrancesado de esa familia dedicada al comercio, la banca, la agricultura y la industria en el Uruguay de finales del siglo XIX y principios del XX; coleccionistas de arte de vida social y cultural muy activa, albergando dentro de su techo al Príncipe Eduardo de Inglaterra, cuando el palacio fue sede de eventos protocolares.

Félix Ortiz de Taranco junto con su esposa Elisa García de Zúñiga y nueve de sus once hijos fueron los dueños de ese microcosmos de la vida aristocrática rioplatense que Náyade Ferrerira describe en una de sus reseñas sobre la vida cotidiana dentro del Palacio.

Observar cada rincón es escuchar a manera de susurro la trayectoria de Don Félix, hombre altruista y activista social fundador de la Institución Cultural Española, el Centro Gallego y el Sanatorio Español, impulsando la creación de Escuelas Populares Gratuitas de Galicia, logrando su altruismo convertirlo en Caballero Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en 1928 por el rey Alfonso XIII.

Toda la casa es un cofre lleno de arte; llamando la atención cuadros del pintor Zuloaga que la investigadora en historia Carolina Porley, dice que de los tres que adornan las paredes sólo el “Pastor místico” es de la colección formada por Félix Ortiz de Taranco.

La casa es imponente, muestra a la perfección los diferentes espacios que sus habitantes recorrieron y respiraron, los públicos en los que recibían invitados como el recibidor, el vestíbulo, la sala o comedor, su espectacular jardín interior de invierno, así como los espacios privados o habitaciones de dormir, sin omitir los destinados a la servidumbre, mundos paralelos en constante convivencia.

Reconozco que fue grato observar la forma en la que el Estado uruguayo, propietario del inmueble desde 1940, convirtiéndolo en museo en 1972 acompaña al visitante con anuncios hemerográficos de la época; saca sonrisas ver la forma en la  que los clasificados de un periódico o secciones dedicadas a anuncios breves solicitaban personal para trabajar en casas o empresas, a través de información concisa y directa que hoy también se puede encontrar en internet pero no con la misma redacción solemne de la época.

Lindo el Palacio Taranco, no es de extrañarse que en 1975 el edificio fuera declarado monumento histórico porque sin duda lo vale.

Nació en Torreón Coahuila, en 1968. Licenciada en Historia con un posgrado en Educación. Docente de asignaturas del área de Ciencias Sociales. Trabajó del 2016 al 2020 como Responsable Académica del Bachillerato Intercultural de Popolá en Valladolid, Yucatán y del 2016 al 2018 supervisando de manera académica a los 198 planteles del Telebachillerato Comunitario (TBC) en el mismo estado, actividades que la conectaron con las costumbres, tradiciones, formas de vida y el aprendizaje servicio propio de las comunidades rurales. Ha colaborado con la Dirección General de Bachillerato de la SEP en la creación del programa modular de primer semestre del TBC “Matemáticas, fuerzas y movimiento”, con la Universidad del Valle de México campus Mérida en la elaboración del programa de la asignatura Comparative History, así como en la revisión del programa de estudios del Bachillerato Intercultural de Yucatán bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe CGEIB.