Martí, génesis y vigencia

Un doble aniversario celebra el prócer cubano José Martí: se cumplen 173 años de su natalicio en La Habana, el 28 de enero de 1853, y se conmemora el 135 aniversario de la publicación de su magistral ensayo Nuestra América en las páginas mexicanas del periódico El Partido Liberal, el 30 de enero de 1891. Hoy, Martí sigue iluminando a nuestras culturas que reflejan la grandeza del ser latinoamericano y caribeño con una filosofía propia y universal, la semilla que sembró explica nuestra identidad y la ayuda florecer en el quehacer humilde y descalzo de los pueblos que luchan día a día por su libertad.

Nuestra América es la utopía que nos mueve al porvenir, la unidad e integración son sueños necesarios y es que estamos integrados con una identidad forjada en la diversidad; fortalecerla y protegerla es parte militante de la vida en las geografías nuestras, la esperanza sobrevive en estas tierras al perjurio y la soberbia imperial. La América nuestra vive en la memoria y en el presente de nuestros pueblos. Martí entregó su vida por ella, ahora nosotros honramos su legado defendiéndola con decoro. Nuestra América es la síntesis de nuestra historia escrita desde lo profundo del espíritu libertario que da forma a las miles de voces que reclamaban una segunda y definitiva independencia, voces que ahora demandan el establecimiento de otro orden social y continental, es sueño originario por el derecho a ser y grito rebelde de la mujer que se reconfigura a sí misma desde perspectivas autogestivas, es palabra que nombra al campesino despojado, al jornalero vilipendiado y al obrero explotado, es voz de los excluidos en los debates nacionales, de los niños hambrientos y de los ancianos olvidados sin importar cuánto dieron a las patrias presentes, es el reconocimiento de que existimos más allá de las concepciones eurocéntricas colonizadoras que han pretendido dictar nuestra identidad sin conocerla ni comprenderla.

La razón martiana encauza el grito de esperanza, es crítica y proposición, análisis y programa, el ensayo Nuestra América reúne lo significativo de la necesidad y proyecta lo urgente de nuestras obligaciones: “Hacer es la mejor manera de decir”, sentenciara Martí, palabras que resuenan en lo profundo de los corazones que laten empujando el deseo irrenunciable de construir nuevas realidades en libertad; la cultura latinoamericana es única porque retoma lo más universal y lo suscribe en forma originaria.

La luz del pensamiento de José Martí ilumina con intensidad en estas horas tan complejas para la humanidad, marca el derrotero del porvenir. Utopía nuestra es la unidad y la integración de nuestros pueblos en una sola congregación compuesta por la raíz compartida, la misma desde el río Bravo hasta la Patagonia; fronteras difusas de una identidad común, nuestras naciones latinoamericanas nacieron hermanadas en la tragedia de la historia, forjaron patria quienes con su vida y sus actos dieron rumbo a los ideales de próceres que soñaron con el mejoramiento humano.

Nuestra América tiene su génesis en la dignidad de las mujeres y hombres de piel multicolor, en el esfuerzo diario por ser como somos sin condicionamientos ni condicionantes, emancipados, porque las cadenas apresan los cuerpos, pero las ideas surcan sin presidio, la libertad y la independencia son la sangre que recorre nuestras venas, soñamos despiertos la utopía con los pies descalzos andando los senderos de la dignidad.

Además, fue Martí junto a Simón Bolívar y Francisco Bilbao, uno de los pensadores que advirtieron de la amenaza recolonizadora de las potencias imperialistas de la época encabezadas por los Estados Unidos, tal y como ahora vivimos con un nuevo periodo de prepotencia imperialista.

En el ensayo Nuestra América Martí expresó la suma de las necesidades políticas y cultural-pedagógicas para un nuevo devenir latinoamericano y caribeño: “La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los Incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra”. El clamor martiano por la recuperación de la memoria, de las virtudes autóctonas y de la historia como aliada para el desarrollo de las identidades y sociedades, es el que inaugurarán los rebeldes haitianos al consumar la primera independencia nuestroamericana en 1804, y es el que ahora, en el devenir de nuevas transformaciones en México y el continente, necesitamos divulgar para que los pueblos se conozcan y reconozcan hermanos ante tanta lacerante situación global.

La defensa de la historia nuestra es también el resguardo de la nación, su soberanía y autodeterminación, aún más cuando hablamos del ideario revolucionario latinoamericano y caribeño, reforzado por el sentimiento antiimperialista y anticolonialista que lo caracteriza. Martí luchó por la libertad de Cuba ante España y la inminente intromisión estadounidense a lo largo de la región. Fue también un pedagogo en todo el sentido de la palabra, enseñó con su intelecto, pero, sobre todo, con su ejemplo. Postuló la creación de la libertad con sus pasos y su pluma, e ideó una realidad nueva para nuestras naciones, tejiendo con su praxis un camino aún por recorrer, si en verdad queremos un mejor mañana.

La vasta obra de Martí, no sólo legó aportaciones indiscutibles al surgimiento del modernismo, sino que bregó por nuevas formas estéticas que a la luz del siglo XXI valoramos por su impecable belleza. Sus escritos abarcaron todos los campos literarios y humanos, en el sinfín de páginas que produjo al calor de la lucha por la emancipación humana, observamos análisis profundos sobre la política, la economía, la cultura, el arte, la sociedad y la humanidad. Su voz dio libertad a los desposeídos y desposeídas, reactivó la esperanza en tiempos de sombras y posibilitó la consumación del ideal revolucionario que hoy sirve de luz a su amada patria.

La historia de Nuestra América está plagada de importantes procesos imbricados en el quehacer humano y de las sociedades que la conforman, por ello, reconociendo que en el seno de los acontecimientos definitorios por su trascendencia sobresale la vida y el pensamiento de grandes personajes, cuyas aportaciones siguen en su mayoría vigentes trascendiendo en el tiempo con sus ideas y acciones, es que conmemoramos el 173 natalicio de José Martí y reivindicamos la relevancia de acercase desde miradas diversas a la herencia cultural y social que nos dejó, misma que hoy valoramos como nuestra historia.

Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Es editor de "Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura". Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro "Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía" (SEGEY. 2015), coeditor del libro "Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones" (SEGEY, 2015), autor de "En voz íntima" (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».