La NEM y la evaluación PISA

La reciente publicación de los resultados de la prueba PISA 2025 es utilizada por los sectores conservadores y de la derecha mexicana para atacar tanto al Gobierno Federal como a la Nueva Escuela Mexicana (NEM), los encabezados y editoriales de algunos medios francamente conservadores buscan propiciar un fuerte impacto en la opinión pública al hablar de “fracaso” del Sistema Educativo Mexicano, agregando lo que consideran como la “inviabilidad” de la NEM como modelo educativo. Y más allá de las habituales descalificaciones de los sectores conservadores estas coyunturas pueden ser bien utilizadas para propiciar reflexiones profundas al interior de las comunidades educativas, pues es ahí donde se aplica la NEM y donde puede valorarse con objetividad sus avances, retrocesos y retos en un futuro a corto y mediano plazo.

Al respecto, lo primero que debe reconocerse es que, sin duda, el camino de la transformación educativa que en México inició con la implementación de la NEM es aún hoy incipiente, y esto no es una cuestión menor, ya que responde, por un lado, a la resistencia que durante los primeros años los sectores y gobiernos conservadores en diferentes estados generaron sobre la aplicación de la propuesta pedagógica y educativa de la NEM, misma que fue desde la quema de los Libros de Texto Gratuitos (LTG) hasta la franca oposición a su incorporación en los centros escolares, por ejemplo, en Yucatán la NEM no fue desarrollada en el sexenio anterior gobernado por el PAN, reduciéndose a talleres sin mayor trascendencia y a procesos incompletos en su estudio, análisis, contextualización y el propio codiseño, y si bien algunos sectores mostraron mayor acercamiento y dominio, una gran mayoría quedó ajena al debate nacional sobre la renovación educativa. Y, por otro lado, el tiempo de implementación de la NEM, que va por su cuarto año, no excusa de las fallas y aletargamientos, pero sí pone en perspectiva qué se está midiendo y cómo se hace, ya que la valoración estandarizada para un conjunto de naciones como hace PISA no posibilita una mirada particular de los contextos y de la diversidad de variables que en cada uno de ellos acontecen durante el desarrollo de los modelos educativos.

Asimismo, en un segundo tiempo, los cuestionamientos a los resultados obtenidos por las y los alumnos mexicanos no han puesto atención a los reconocimientos al magisterio y estudiantado del país hechos por el propio Andreas Schleicher, el director de Educación y Competencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) -organismo que desarrolla la prueba PISA-, quien ha destacado la resiliencia que muestran dichos sujetos educativos ante el Sistema Educativo Mexicano, lo que se traduce como un mayor compromiso de enseñar y aprender, en medio de la ya mencionada transformación pedagógica que hoy se vive, pero, además, el mismo organismo internacional ha resaltado dos factores indispensables hoy en la NEM; un resultado mucho más satisfactorio en el campo de las ciencias por parte de los educandos mexicanos, así como una manifiesta curiosidad y deseo de conocer, indagar y cuestionar, lo que al materializarse se convierte en tres ejes sensibles de la generación del pensamiento crítico, el cual como se sabe es la base central de la NEM, donde las y los docentes como las y los alumnos problematizan su realidad contextualizada para justamente despertar la curiosidad por el conocimiento y cuestionar todo para transformar lo que sea necesario cambiar, y estos dos aspectos no pueden ser medidos con base en evaluaciones estandarizadas por la ya mencionada particularidad de cada nación y cada comunidad escolar.

En el mismo sentido, en cuanto a los resultados en matemáticas y lectoescritura, donde las estadísticas muestran una disminución en el puntaje obtenido, la propia OCDE ha señalado que en términos porcentuales la disminución en comparación con el incremento de matrícula y la comparativa con los resultados de otras naciones registra para el caso mexicano un impacto significativo en grado menor, pero no determinante como para caracterizar de “fracaso” al modelo educativo, y ahí es donde los discursos conservadores redundan en su propia trampa, pues se quedan en la numerología propia de un pensamiento mecanicista y determinado por una lógica de acumulación, y no por un cuestionamiento profundo de todas las variables que hoy forman parte del Sistema Educativo Mexicano, que, entre otras cosas, en los últimos años con la NEM ha desarrollado procesos de inclusión en sectores poblacionales que durante años vivieron relegados de su derecho a la educación, lo cual es altamente significativo, porque no solo modifica e incrementa la matrícula de las entidades federativas y de las comunidades escolares, sino que abre nuevos retos mucho más urgentes, como resolver las desigualdades estructurales heredadas tras décadas de neoliberalismo salvaje, pues la apertura de las escuelas para la gran mayoría de la población respetando el derecho a la educación y haciendo de la inclusión una realidad es en sí misma una transformación que conlleva muchas otras que no se miden en evaluaciones del tipo PISA, y cuyos resultados por su propia lógica no pueden esperarse en un plazo inmediato, y justo en lo anterior está el valor del reconocimiento al magisterio y al estudiantado mexicano efectuado por la OCDE, debido a que la resiliencia en este caso refiere a la voluntad y al espíritu transformador que hoy se vive en la educación con la implementación de la NEM.

Ahora bien, los resultados en la evaluación PISA 2025 son eso, resultados estandarizados con una métrica determinada por un organismo internacional, que, si bien no deben tirarse a la borda ya que posibilitan también un ejercicio autocrítico, tampoco son una fuente determinante para considerar como “fracasado” un sistema educativo y un modelo como la NEM, y más si consideramos que la esencia de la NEM va a contracorriente ante la lógica hemogenizadora y determinista de la OCDE y PISA, entre otras cosas porque el reconocimiento de la autonomía docente y la autogestión al interior de las comunidades educativas diversifica aún más el abanico de realidades contextualizadas que integran al Sistema Mexicano de Educación, y esa esencia de libertad tiene principios filosóficos y pedagógicos que cuestionan la continuidad de los resabios neoliberales en la educación mexicana, ya que la NEM contrapone a la competencia individualista –fomentada por las evaluaciones como PISA- la construcción de comunidades de aprendizaje, mismas que van desde el establecimiento de espacios dialógicos entre el magisterio hasta la concientización sobre el acontecer sociocultural en las comunidades escolares a través de la lectura de la realidad, en la cual leer ya no es un acto únicamente erudito de acumulación de datos, sino que es, esencialmente, un acto liberador de la conciencia sustentado por la problematización, de donde nacen los proyectos a desarrollar y los conocimientos generados en colectivo con la participación de todos los sujetos educativos, y esto último es algo que el pensamiento conservador evade y no acepta, pues significa la ruptura paradigmática con el elitismo y las figuras de poder entorno al conocimiento, así como la socialización de saberes comunitarios en una franca ecología de saberes que, por naturaleza, es también la superación del colonialismo cultural que hasta ahora es utilizado para la “justificación” de prácticas discriminatorias y segregacionistas, ante lo cual la NEM desarrolla procesos de inclusión y revalorización del conocimiento comunitario y socialmente construido con base en el dialogismo y la autonomía docente.

El camino de la transformación pedagógica que propone la NEM naturalmente no está exento de contradicciones ni de retos, muy al contrario, mientras más profunda sea la transformación, mayores serán los retos a superar y más fuerte se presentará la resistencia del conservadurismo que sigue deseando retornar a los tiempos del individualismo y la mercantilización de la educación. Además, el Sistema Educativo Mexicano aún debe acompañar la renovación pedagógica con un sinfín de adecuaciones que van desde las condiciones materiales de muchos centros escolares como también las condiciones laborales de las y los docentes que con su empeño sostienen la educación en el país, y esto la OCDE lo ha reconocido, ya que, sin lugar a dudas, el reto es mayúsculo y para afrontarlo en México debemos recocer el sendero de la transformación pedagógica abierto, propiciando una mejor implementación de la NEM y un diálogo continuo entre el magisterio y las comunidades educativas, para que esta transformación sea siempre cabal e inclusiva, y permita el desarrollo de la interculturalidad y el pensamiento crítico como cimiento y sustento de la nueva realidad pedagógica que vivimos, procurando el bienestar de todas las comunidades escolares y de aprendizaje del país.

Imagen tomada de https://revistaespejo.com/

Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Es editor de "Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura". Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro "Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía" (SEGEY. 2015), coeditor del libro "Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones" (SEGEY, 2015), autor de "En voz íntima" (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».