Las palabras son, en mí no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo.
Albus Dumbledore
Todo empezó en marzo
Si bien hablar de esto ya es un lugar común, no se me ocurre otra forma de empezar este texto, quizá porque el 13 de marzo es la fecha de inicio de muchos relatos compartidos; ese día supimos que iniciaríamos la cuarentena para contener el contagio de una epidemia que ya era una realidad en otras partes del mundo. Al principio creíamos que serían un par de semanas, el paso del tiempo nos demostró nuestra equivocación y las semanas se hicieron meses. Después de la sorpresa, la incertidumbre y la naciente adaptación, muchas personas tratamos de encontrar refugio en nuestra familia, nuestro trabajo o en aquellas cosas que disfrutamos. Para mí la lectura fue un espacio ideal para catalizar aquello que la pandemia traía de incontrolable y desconocido.
Recuerdo que el lunes 13 de abril, Alexandra´s anticafé me invitó a dar una videocharla (apenas empezábamos a acostumbrarnos a la idea de que así serían nuestras interacciones) sobre alguna lectura recomendada para la cuarentena, algo sencillo y accesible para todas las personas. Recurrí a las lecturas que me han dado consuelo desde que era más joven y lo primero que pensé fue: Harry Potter. Es una lectura amena, agradable y accesible para muchos públicos, incluso para los lectores y las lectoras poco frecuentes (de esas ventajas que nos da la popularidad que generan las películas). La videocharla fue bastante exitosa, muchas personas se conectaron para escuchar y compartir sus experiencias de lectura con la famosa saga de J.K. Rowling. De manera espontánea surgió la idea de quizá iniciar un maratón de lectura compartida de estos libros durante la cuarentena (“aunque no lo terminemos” “no importa que la cuarentena acabe antes” dijimos. Qué poco sabíamos en ese momento ¿no?) David Loría, Diego Escalante y yo decidimos iniciar una especie de club de libro improvisado al que nombramos Comunidad de lectura para muggles en cuarentena, fue una iniciativa un poco tímida para congregar a esos otros potterheads que al igual que nosotros, necesitaban de un pretexto y de un lugar ameno para compartir sus experiencias de lectura. Iniciamos una página de Facebook en la que semanalmente hicimos transmisiones en vivo para conversar sobre el universo harrypottereano. Sobra decir que la cuarentena no acabó pero nosotros logramos leer y discutir los siete libros de la saga.

La lectura en comunidad
Leer Harry Potter yo sola hubiera sido divertido, entretenido e incluso catártico, pero leer en comunidad fue una experiencia que ni planeaba ni imaginaba. Es importante decir que quienes participamos en la Comunidad somos personas adultas profesionistas y estudiantes así que es justo preguntar ¿qué tendría para ofrecer la lectura de Harry Potter a un público adulto? Y esto tiene múltiples respuestas; a través de la lectura creamos un espacio de comunicación en el que más allá del disfrute de la anécdota literaria, leímos e interpretamos el mundo de la ficción y de la realidad a través de la convivencia, la comunicación y el aporte colectivo. Harry Potter fue el pretexto para compartir nuestras preocupaciones sobre la enfermedad, el encierro (el Covid-19 es tan aterrador como Voldemort) y también para acompañarnos en las alegrías y en los duelos. A través de esta relectura descubrimos cosas que no habíamos notado antes; como que a veces la sensación que provocan los dementores se parece de manera contundente a la depresión, identificamos que los miedos (boggarts) se pueden vencer con la risa (riddikulos) y siempre es más sencillo sobrevellevarlos si estamos rodeados de nuestras redes, nos indignamos ante la sociedad magocéntrica que se representa en los libros porque empatizamos con las otras creaturas que conforman el universo de la saga, notamos cómo la discriminación y la manera en la que ésta se cuela en los centros educativos, la prensa y las instituciones de gobierno se parecen extrañamente a lo que podemos encontrar en la realidad extradiegética. Quizá lo más importante que compartimos en esta lectura fue el reconocimiento de que en todas las historias, incluyendo las felices, podemos sufrir pérdidas y vivir ausencias pero también trascender el dolor.
Leer Harry Potter fue una oportunidad para que, en una época en la que todos los días se sentían un poco iguales, tuviéramos algo que esperar, un día diferenciado de los demás, en donde los procesos de lectura se convirtieron en espacios para convertir la anécdota de una historia aparentemente para niños, en la posibilidad de reflexionar o discutir la avalancha de emociones que la propia lectura nos lleva a tener. Hablamos de resiliencia y la posibilidad de crecer desde la adversidad, el pretexto de la anécdota literaria fue un catalizador de nuestros procesos individuales pero también de nuestra experiencia colectiva.
Importancia lectura comunitaria
En estos días de pandemia la lectura ha sido una actividad no sólo de recreación sino también de aprendizaje y de creación de comunidad. La lectura ha sido una forma de acompañar a las infancias, a las y los jóvenes, y de acompañarnos entre nosotras y nosotros, especialmente en los momentos en los que el contacto físico ha estado restringido.
En nuestro caso fue Harry Potter pero puede ser cualquier lectura; cualquier libro puede ser una razón para acompañarnos, compartir espacios, tiempos, y reflexiones, permitirnos la posibilidad de mirar desde otras perspectivas, volver a la lectura, que si bien normalmente puede ser un acto individual, un pretexto para crear tejido social.
Por eso quisiera aprovechar este espacio, sí, para entusiasmarte con la idea de leer estos libros pero especialmente como una invitación para crear espacios de comunidad de lectura, con tus amigas y amigos, con las personas del trabajo, con la familia, o con perfectos extraños convocados a través de las redes sociales. Que la lectura se vuelva el centro de la discusión y la conversación, que sea otra manera de decir “aquí estoy”, de lidiar con los encierros, la pérdida y los duelos. Que la lectura sea no sólo una meta, sino un camino, que sea un hermoso espacio de revelaciones.
La Comunidad hoy
Después de cuatro meses (y siete libros) de reuniones ininterrumpidas, la Comunidad sigue reuniéndose de manera quincenal y en otras plataformas (aunque todas nuestras transmisiones en vivo siguen en la página de facebook) y ahora con una organización en las que todas y todos participamos y creamos. La lectura nos dio el pretexto para conocernos y nos ha dado una razón para seguir elaborando espacios lúdicos y recreativos (ahora organizamos reuniones para hacer trivias, maratones, o cuartos de escape sobre Harry Potter) pero sobre todo nos ayudó a construir algo que ni el distanciamiento físico ni el paso del tiempo ha afectado: un grupo de personas diversas que a través de un libro y una lectura lograron convertirse, desde la virtualidad, en una comunidad.









Hermoso! La importancia de crear y compartir cosas bonitas.