El hogar

Hoy, como todos los viernes, acompañé a mi abuelo a recoger leña porque mis padres los domingos venden dzotobichay en las afueras de la iglesia; siempre a la mitad del camino nos detenemos a beber agua de chaya y es cuando mi nool me cuenta cosas interesantes. Hoy le decía lo mucho que me gustaría conocer un lugar con nieve, jamás he visto un campo cubierto por ella o una montaña con su punta blanca, sólo la conozco por los libros de la escuela o la tele; me gustaría conocer un iglú en el que viven los Inuit.

Mi abuelo dice que es parecido al temazcal utilizado por nuestros antepasados para purificar el cuerpo, pero que ellos no lo utilizan para sudar sino para protegerse del frío y de algunos animales, él me dice que su media esfera ayuda a que esté caliente; mi maestra le dice aislamiento térmico. Ella me explicó que como el aire caliente sube; adentro, las camas para dormir son altas para así aprovechar el calor que se genera con ayuda de un pequeño quemador de aceite que siempre se enciende para calentar el ambiente, pero hay que estar pendientes de que no suba mucho la temperatura para que no empiece a derretirse.

Yo le explicaba al abuelo que la parte más fría es la entrada diminuta y que, eventualmente, hay que hacer pequeños huecos para que el aire fresco circule y se pueda respirar; los agujeros también sirven para que salga el vapor que la gente exhala.

Mi abuelo creo que aprendió algo nuevo porque no dejaba de mirarme, pero como siempre, él fue quien me dejó con la boca abierta cuando me dijo que la forma semiesférica del iglú no nada más se hizo para generar calor sino para recordar el vientre de nuestra madre, nuestro primer hogar, el lugar que habitamos nueve meses , tiempo en el que todo era seguro porque comida nunca nos faltó, no hacía frío ni calor, lugar en el que mientras nos preparamos para nacer estuvo lleno de amor y tranquilidad, un espacio en el que no había depresión, ni ansiedad, ni preocupación; por eso mi abuelo dice que una casa debe siempre ser así, como el vientre de una madre, un techo para dar y recibir cariño.

Nació en Torreón Coahuila, en 1968. Licenciada en Historia con un posgrado en Educación. Docente de asignaturas del área de Ciencias Sociales. Trabajó del 2016 al 2020 como Responsable Académica del Bachillerato Intercultural de Popolá en Valladolid, Yucatán y del 2016 al 2018 supervisando de manera académica a los 198 planteles del Telebachillerato Comunitario (TBC) en el mismo estado, actividades que la conectaron con las costumbres, tradiciones, formas de vida y el aprendizaje servicio propio de las comunidades rurales. Ha colaborado con la Dirección General de Bachillerato de la SEP en la creación del programa modular de primer semestre del TBC “Matemáticas, fuerzas y movimiento”, con la Universidad del Valle de México campus Mérida en la elaboración del programa de la asignatura Comparative History, así como en la revisión del programa de estudios del Bachillerato Intercultural de Yucatán bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe CGEIB.