Ayer fui a cortarme el pelo a la estética “Julio César Hair Studio” en Mérida, Yucatán, un lugar que me cobija desde hace más de diez años; mientras me ponían guapa serví de modelo para dos aprendices estilistas a los que pronto les harían un examen para saber si ya están listos para ser llamados expertos en todo tipo de cortes; mientras Julio me iba quitando pelo a punta de tijeretazos como docente que soy no dejaba de pensar en la importancia de adquirir habilidades técnicas o también conocidas como duras y habilidades blandas llamadas también en inglés soft skills ambas esenciales para el éxito profesional y personal.
En este mundo tan líquido que nos tocó vivir como nos lo hizo ver Zygmunt Bauman, tan cambiante y cero estático, las habilidades son el salvavidas que nos ayudan a flotaren cualquier escenario proporcionándonos la capacidad de crear valor una y otra vez porque los empleos desaparecen con el tiempo, pero las habilidades no.
De lejos veía a los alumnos como no dejaban de mirar las manos habilidosas de Julio y seguía pensando que solo con la disciplina, actitud, ganas de logro y aprendizaje constante es que las personas se forjan.
Y seguía escuchando a Julio César el mejor estilista de Yucatán hablar de matemáticas al agarrarme suavemente la cabeza y separar mi pelo mientras los ángulos de noventa y cuarenta y cinco grados se hacían presentes así como los lados derecho e izquierdo de mi cara siempre hablando con una calidez humana y respeto hacia todos los presentes, habilidades que dejaba claras y que seguro le han ayudado a reinventarse, adaptarse y nutrirse de resiliencia además de éxito que no siempre un empleo te brinda sino el espacio profesional que ha edificado a punta de creatividad, sentido común y pensamiento lógico manteniéndose vigente en este mundo tan competitivo.
Julio César es uno de los mejores “manos de tijera” que yo he conocido, es un arquitecto y diseñador de cortes de pelo, nosotros sus clientes somos un lienzo en blanco en el que él estudia rasgos, personalidad, gustos e incluso la profesión o a lo que cada uno de nosotros nos dedicamos para luego llenarnos de personalidad, regalarnos un sello distintivo e incluso una marca con la que salgamos a mostrar nuestras propias habilidades en ese mar lleno de olas u oportunidades.
La pregunta que yo me llevé ese día tuvo que ver con el sistema educativo, sí, ¿qué tanto se está impulsando desde el sector educativo la adquisición de habilidades en las nuevas generaciones? No tenerlas en cuenta dentro del mapa curricular es peligroso porque, aunque las personas sepamos nadar un salvavidas hoy en día es necesario para no ahogarnos y son precisamente las habilidades las que cumplen esa función.
Los alumnos de Julio quedaron admirados como pasé de verme de 60 años a 40, me hicieron la tarde porque salí sintiéndome una wonder woman, guapísima, empoderada, la cupla de ese ego desmedido lo tuvo la kriptonita positiva que las manos de Julio esa tarde me regalaron e hicieran que abriera la puerta de mi auto tarareando la canción de Pretty woman de Roy Orbison y Bill Dees.










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