Ayotzinapa clama como cada año y cada día por la verdad y la justicia. Ya son once años de un crimen que ha marcado a generaciones y que, si queremos un México más justo, debe ser resuelto ya sin temor y con la firmeza de que al final siempre la verdad saldrá a la luz.

El dolor por Ayotzinapa no debe quedar impune, la muerte de Jonathan, el esclarecimiento del destino de los 43 desaparecidos, la salud de los otros sobrevivientes, la lucha sin descanso de los padres de los 43 normalistas, y la exigencia de justicia y castigo a los responsables intelectuales y materiales del crimen de Estado, son razones de sobra para hoy, a más de diez años, seguir exigiendo ¡JUSTICIA PARA AYOTZINAPA!

Ayotzinapa, los 43 normalistas y su desaparición forzada ha desnudado a todo el sistema político mexicano, a los tres niveles de gobierno, al Estado y todo el sistema de la llamada “justicia”, todos los organismos económicos del capitalismo mexicano, todos los políticos burgueses, los medios de comunicación cómplices del crimen, los “intelectuales” que han jugado un papel pueril y lacayo

Las llamadas tesis de la “verdad histórica” del gobierno de Enrique Peña Nieto y la verdad del actual gobierno parecieran converger cada vez más como si los caminos del ocultamiento llevaran indiscutiblemente al mismo sitio

Al levantar el plantón que mantenían a las puertas del Campo Militar 1-A, los padres y madres de los normalistas exigieron una investigación penal “contra el ex presidente Enrique Peña Nieto y los funcionarios de alto nivel” que se vieron involucrados.