Han transcurrido ocho largos meses desde la aparición en Cuba de los primeros casos de la COVID-19 y ahora, a sólo dos del adiós al 2020, es que la totalidad de los niños y jóvenes han podido regresar a sus centros de enseñanza. Es una de las más dañinas consecuencias de la pandemia y de la estela de sacrificios y sufrimientos provocados a la sociedad.




