A más de 100 años de aquella doble efeméride, el recuerdo de ambas figuras se agiganta y crece sin cesar, sus ideas se extienden y se convierten en realizaciones concretas y palpables que los pueblos cubano y nicaragüense han hecho suyas

Para rebatirse entre sí, las diferentes apropiaciones martianas han tomado como presupuesto la existencia de una fuente primigenia de la martianidad circunscrita en la vida y obra del individuo Martí, con la cual el movimiento político, literario o estético específico conectan y enlazan como pasado de su actualidad.

Martí en su célebre ensayo Nuestra América (1891) expresó la suma de las necesidades políticas y cultural-pedagógicas para un nuevo devenir latinoamericano y caribeño.