El maestro de maestros José Perulles López no entrega una obra, que es un recorrido por crónicas que nos ilustran y llaman a la reflexión. Son varias historias y en cada uno hay un mensaje aleccionador.
En el texto “La María” se retrata a la mujer indígena que va a la gran ciudad a comerciar un producto para poder lograr su sustento. Cuando el narrador la interroga: ¿Por qué viene de su pueblo a estar horas y en la misma posición? ¿No se cansa?
Ella responde sin titubear: Claro que me canso. Pero no tengo otro remedio. Tengo que hacerlo. La pobre tierra de mi viejo ya no da como en dinantes. En las secas es un tierregal que no más viera. Y en las lluvias, un lodazal.
La necesidad por subsistir hace que esa María, y tal vez todas las Marías que vemos, no han olvidado su tierra de origen, sino que viven todos los días con la misión de obtener ingresos comerciando y con la resignación por su situación de pobre.
El relato “Mucuy” es la historia de dos aves, que son de especies distintas: una paloma blanca, hermosa, y un viril Cenzontle, que se pierde en el delirio del amor por ese bello ejemplar. Hace hasta lo imposible por impresionar a la paloma, quien llega a reconocer que su corazón late de manera diferente ante su enamorado pero que prefiere sacrificarse que aceptar que dos distintas especies se crucen burlando a la naturaleza. Dolor, Dolor, la esperanza es el infinito, no en la unión de cuerpo sino de espíritus.
El texto “Una oración por la paz” nos muestra la desgarradora realidad de la guerra. Se cumple la frase crítica de que en las guerras se enfrentan para morir jóvenes que no se conocen, enviados por intereses de personas que sí se conocen pero que no se enfrentan, por cobardes.
Las palabras de la madre que recibe los honores ante la muerte de su hijo en la guerra, las imagina el autor cuando escribe: Te digo la verdad, hijo de mi alma, no puedo creerles. Me niego a creerles. Siento que sus palabras son una enorme mentira que envuelve un cinismo lleno de mezquindad. ¿Por qué no van ellos a la guerra? A veces me pregunto si el inmenso dolor de tu pérdida enorme permite entender el discurso. Me ofenden sus constantes mentiras y posturas demagógicas.
Completamos: La guerra es una falla del hombre.
En otro relato, “Monólogo con Anás, es el encuentro que nos narra el autor con ese personaje bíblico que, después de mencionar la condena de Cristo, nos expresa: Fíjate que curiosa es la vida. Ante tal distancia de lo aquí narrado, no te imaginas cuántos Pilatos hay entre los cuidan los imperios y también cuántos Anás y Caifás, están listos para adularlos.
No olvidar que en casa de Anás fue el “juicio” a Cristo.
En “Un viejo enamorado” se mueve en el tiempo y el espacio por el amor de una mujer joven. El maestro Perulles sentencia A veces no es posible resistirse a vivir esa emoción. ¿Por qué muchos creen o piensan que, a esta edad ya se ha olvidado el amar?
Cuando el autor nos lleva por la narración de “El novio de mi abuela”, no pude dejar de recordar, las andanzas de mi propia abuela, quien gran bailadora en su juventud, nos entretenía rememorando sus encuentros, acompañada de sus amigas, con jóvenes educados que acudían a los bailes con actitudes discretas pero orientadas al enamoramiento. De mi abuela aprendí que existía el baile de los lanceros, que se tenía un” ambigú” (bufet) en todos las fiestas y que el “carnet” (agenda), rigurosamente debía cumplirse. Lamentablemente al galán que nos muestra el autor, lo acompañaron las torpezas que lo llevaron al ridículo.

El maestro Perulles construyó, desde el recurso literario, seis obras con puntual rigor, pero también con un enorme sentimiento hacia la vida y el amor. Permítanme decirlo, el maestro Perulles es también un romántico y un soñador, como lo son aquellos que su inspiración les viene de sus nobles sentimientos.
Raúl Vela Sosa
Culmina la obra del maestro Perulles con un prolongado texto que tituló “El organillero”. Al centro del relato está la migración, la pobreza, las desigualdades, la marginación, pero también el amor, la esperanza, la oportunidad, la coincidencia…
Es una tarea de todos los días, cargar su caja de organillero para ofrecer su música en espera de la poca recompensa de la audiencia. Así se ha acostumbrado. Con el poco dinero recolectado, podrá comprar algo de alimento para esperar, junto con su esposa, el nuevo día.
En alguna ocasión su suerte es distinta. Los que algo festejan, y les sobra el dinero, le piden con euforia canciones y llegado el momento le entregan su paga por su trabajo.
El autor nos dice lo que ocurrió: Con trémula mano, toma los billetes. Nunca había visto tantos juntos, Apretó muy fuerte la mano y rápido se los guarda en la bolsa del pantalón. Sus bolsas no estaban acostumbradas a tal cantidad y menos de billetes…. Por hoy alegría radiante en sus ojos…
El maestro Perulles nos habla de la fiesta de los pobres. El ingreso de dinero inesperado se convierte en la compra de bienes necesarios familiares, pequeños lujos, todo con mesura. Un día de festejo hace olvidar los muchos de sufrimiento cuando la actitud es noble. Hoy le ganaron a la pobreza, pero el autor cierra el texto con el realismo necesario, al escribir con contundencia: ya mañana…. Mañana será otro día… En nuestro lenguaje coloquial peninsular, diríamos: No diario se come pavo.
El autor nos comparte lecciones, aprendizajes, encrucijadas y sensatez para vivir, como dice el título.
José Perrulles tiene una redacción envidiable, un lenguaje pulcro, un estilo especial para llevarnos de la mano y, en cada historia, nos hace imaginar el entorno y los gestos de los protagonistas.
Lo hemos conocido por la puntualidad y pertinencia de su crítica en temas geopolíticos, hoy lo disfrutamos en este libro que muestra a los protagonistas en su situación, definida por su condición.
El maestro Perulles construyó, desde el recurso literario, seis obras con puntual rigor, pero también con un enorme sentimiento hacia la vida y el amor. Permítanme decirlo, el maestro Perulles es también un romántico y un soñador, como lo son aquellos que su inspiración les viene de sus nobles sentimientos. No ignora las tragedias sociales, pero transmite esperanza y profesa con fe.
Gracias, maestro Perulles, por sus aportaciones.
Los invito a adentrarse en este libro para encontrar una lúcida y entretenida narrativa, llena de aprendizajes que, junto con otros materiales que ha publicado el maestro Perulles, a todo ese conjunto, parafraseando al clásico antropólogo Carlos Castaneda, le denominaría: “Las enseñanzas de don José”.








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