Paralelismos y convergencias con un nombre al centro

Semblanza del Maestro Ariel Avilés Marín, en la entrega de la Medalla “Armando Hart” 2023

En la orilla del aire, ¿qué decir, qué hacer?

Jaime Sabines

Estos versos de Sabines me auscultan ahora la mirada y me sitúan al centro del instante.

En cuanto a mi quehacer, sé que debo hacer la semblanza del Maestro Ariel Avilés Marín, y ésta ha de traslucir en su silueta intacta un destello ejemplar del pensamiento del Dr. Armando Hart.

Pero: ¿qué decir, para acercarme –y compartir con ustedes– a un perfil poliédrico como el del profesor Ariel Avilés, esculpido a lo largo de un existir en la permanencia de su propia reconfiguración? ¿Y a un tiempo, para registrar los timbres de una voz sostenida en la polisemia de la escala ondulante de su expresión?

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“En el decurso de mis muchas, de mis demasiadas conferencias –no es ahora la mía desde luego, sino la voz de Jorge Luis Borges– he observado que se prefiere lo personal a lo general, lo concreto a lo abstracto.”

Permitan entonces que bajo el manto de ese recurso de autoridad –esta vez sí– a mi pensamiento y palabra se les abra una vía personal de cercanías y afecto.

Orientado en tal dirección, que transforma la figura del Maestro Avilés Marín  en la imagen de Ariel, una persona familiar, deseo ante todo al borde del sendero –camino blanco, diría mejor con una imagen de nuestro paisaje– poner de manifiesto un par de circunstancias personales que, como flechas paralelas en el aire, han trazado el vuelo de una parábola que, paradójicamente, concluye en un punto de encuentro en el horizonte.

Al Dr. Armando Hart Dávalos (La Habana. 1930-2017), cuyo pensamiento es el motivo tutelar que nos congrega, lo conocí en Mérida en dos ocasiones, ahora momentos luminosos de la memoria. De inicio, en una ceremonia cívico-cultural de bienvenida en los jardines de Bellas Artes, cuando él mostró la elegancia de su cortesía, limitándose a decir palabras de agradecimiento a la gente reunida y expresar un elogio de la belleza de la música yucateca; más tarde, en una conferencia magistral en el auditorio “José Vasconcelos” en donde nos plasmó el poderío de su pensamiento martiano y latinoamericanista.

A su vez, con el Maestro Ariel Avilés, por un gesto de lealtad, debo reconocer que nos acercan jornadas y complicidades que influyen en mi reflexión:

Es que con Ariel hemos seguido andaduras paralelas en las que, subversivos de la geometría lineal, hallamos múltiples puntos, momentos y espacios de coincidencia; tal cercanía existencial recubre, ineludiblemente, mi visión con la emotividad sutil del recuerdo. Pero desde la subjetividad del aprecio –importa subrayarlo–, mi palabra fluye ahora con la limpieza de la honradez. Sólo de este modo puede perdurar mi actitud de respeto a su obra y su persona.

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Ahora, Maestro, a fin de ser fiel a tu sentir, préstame tu voz para conocerte:

Dinos quién eres y qué tú mismo consideras importante en tu vida:

Nací en Mérida, Yucatán, en 1952 y fui el mayor de una familia de cinco hermanos, de la que tuve que hacerme cargo paternalmente desde joven. Estudié la Licenciatura en Educación Secundaria, especializada en Lengua y Literatura Españolas en la Escuela Normal Superior de Yucatán (1971-1977) y obtuve un Posgrado en Letras Contemporáneas de México y el Caribe en la Universidad Modelo (1998-2001).

He sido Maestro de la Escuela Modelo por más de cincuenta años, donde soy director general de educación básica (desde 2003 a la fecha) y fundé la 1ª escuela de letras de Yucatán en la Universidad Modelo (1997).

He realizado una duradera labor cultural en el estado y en el extranjero, pues fundé las agrupaciones “Asociación Artística Gustavo Río” (1973) y “Sociedad Artística José Rubio Milán” (1978). Impartí, entre otras, las conferencias “Nicolás Guillén, poeta de América” en las Jornadas Culturales Modelistas (1990), y “El Teatro, una tradición del pueblo Maya”, participando en las Jornadas de Cultura Maya en 1992, en Mérida, Extremadura, España; en 1993 en San Antonio, Texas, E. U. A.; en 1994 en San Juan de Puerto Rico; en 1995 en Miami, Florida, E. U. A.; en 2011 y 2016 en Sevilla, España.

En la prensa local, he sostenido por décadas una permanente labor periodística realizando crónicas, entrevistas y artículos de opinión en los campos de la defensa de los derechos humanos, la diversidad de género, la cultura, el teatro, la música, el cine y las otras artes.  

En la vida cívica, fui directivo de la benemérita Liga de Acción Social desde 1976. He sido Consejero Presidente del Instituto Electoral del Estado de Yucatán (IEEY, 2001-2004). También, consejero ciudadano del Instituto Estatal de Acceso a la Información Pública INAIP-Yuc., (2006-2011).

Para la juventud, he promovido el deporte en la entidad y fui encargado de las selecciones estatales de fútbol de 1979 a 1991. Fundé las ligas de fútbol Juan N. Cuevas y Liga Premier de 1ª Fuerza del Estado.

A lo largo de mi trayectoria, he recibido las siguientes distinciones: Orden Ignacio Manuel Altamirano por 40 años de labor magisterial (2011), Medalla Yucatán (2013), Ciudadano Distinguido de Mérida (2006) y Medalla Ricardo Palmerín (2017).

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Pues bien, Ariel, en este perfil que nos has compartido, destaca tu ineludible carácter de educador y pedagogo –recuerdo la noción ‘maestro-amigo’ que acuñaste en la Escuela Modelo y ha orientado tu práctica escolar–, pero a mi juicio el concepto que podría acercarse en forma integral a tu persona es el de ‘intelectual público’, propuesto por Carlos Monsiváis para los hombres y las mujeres de pensamiento y acción de nuestros países latinoamericanos.

A su vez, Paul Baran, desde una óptica marxista –tradición académica en la que nos hemos formado y aún persistimos, evolucionando con la dialéctica del mundo– explica:

lo que distingue al intelectual (…) es que su preocupación por el proceso histórico global no es un interés tangencial sino otro que penetra su pensamiento y afecta significativamente su trabajo. (…) Además es también ese afán el que identifica una de las principales funciones del intelectual en la sociedad: servir como símbolo y recordatorio del hecho fundamental de que los manjares aparentemente autónomos (…) de la existencia social bajo el capitalismo –literatura, arte, política, orden económico, ciencia y condición cultural y psíquica de la población– pueden todos entenderse (y estar influidos) sólo cuando se les considera como una parte del proceso histórico total.

Ahora en cambio, Maestro, permite que sea mi voz propia la que hable y diga por ti y por otros compañeros algunos de los puntos de coincidencia de nuestras líneas paralelas existenciales.

Decía Rosario Castellanos: “Recuerdo, recordamos. Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca.”

Traeré como muestra, apenas una terna de señales del tiempo:

  • “La Carta a las Américas” (1992), un hacer del pensamiento, que nos ubicó a contraluz desde el sueño de la inteligencia, ante el hispanismo racista en el quinto centenario del “descubrimiento del nuevo Mundo”, origen de nuestra época planetaria.
  • La fundación de la Licenciatura en Letras (1997), punta de lanza del estudio  universitario de las Humanidades en Yucatán, un hacer de la palabra, que nos hizo coincidir en la inteligencia de un sueño.
  • La apertura de la “Casa de la amistad yucateca cubana José Martí Felipe Carrillo Puerto” (1985), un hacer del espíritu martiano –“Patria es humanidad”– que enarbolaba la fraternidad como instrumento de la paz, ayer y hoy tan imprescindible para preservar nuestra existencia en el planeta.

En la atmósfera de esos proyectos culturales existía de raíz una visión del mundo que nos hacía ser y sentirnos como un ‘nosotros’, la que nos reunía e impulsaba. Fuimos una generación marcada –tatuada en el entrecejo, sería preciso decir– por el movimiento estudiantil-sindical-popular que desató el asesinato de Efraín Calderón Lara, “el Charras”, en 1974, hoy por cumplir cincuenta años.

¡Nunca más un crimen de Estado ni represión universitaria en Yucatán!

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Cuba y la Revolución cubana, con la pupila de su autor intelectual, José Martí, han sido desde entonces un centro de gravitación de nuestro actuar y pensar. Creíamos con certeza, sabíamos con convicción que:

[Allí] se queda la clara,
la entrañable transparencia…

Aquí, entre nosotros en cambio, la alegría de pensar el futuro. En la estela de las horas escribimos juntos un relato matutino del aliento.

En el núcleo de esa esfera orbital, ha estado presente con claridad y firmeza la mirada del Maestro Ariel Avilés –desde su tesis profesional Clasificación y análisis de la poesía de Nicolás guillén, durante su participación en la “Casa de la Amistad Martí Carrillo Puerto”, en sus intervenciones en La Habana y aún en nuestros días en el Colectivo de Solidaridad “Siempre es 26”– con su actuación, pensamiento y palabra en defensa de Cuba, su cultura y la dignidad de su pueblo heróico.

Esta tarde, desde el corazón insular de la revolución se nos ofrece la presencia de Armando Hart como símbolo ilustre de la cultura cubana. Y en frente, por la llanura antigua de esta piedra –“rincón frondoso en piedras” la llamó un poeta nuestro–, Ariel Avilés nos reúne en torno a la elocuencia sólida de su magisterio.

Así, en ese ir y venir del oleaje, las orillas paralelas encuentran justo en estos momentos –cuando renace la insurgencia de la “Suave patria”, “y por las madrugadas del terruño” se percibe en las calles para todos “el santo olor de la panadería”– un reducto firme de convergencia donde incubar a salvo una semilla para la esperanza.

Ahora, al llegar a esta otra orilla del aire, en el centro de encuentro de su nombre, Maestro Ariel Avilés Marín, ¿qué puedo decirle?

Como le ocurriera al poeta Rubén Bonifaz Nuño en una carta a un ser querido, sin advertirlo , ahora ya le estoy hablando de Usted. Será porque creo que, en nombre de ese ‘nosotros’ que fuimos y de algún modo aún somos, puedo decirle finalmente estas palabras sencillas:

Es justa la elección para el reconocimiento. Una historia de vida lo atestigua. En usted nos sentimos representados.

¡Enhorabuena, Maestro!

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investigador y profesor en humanidades, literatura y ciencias sociales. También es creador literario, especialmente en poesía y ensayo. Sus áreas de interés se centran en estudios y proyectos sobre el pensamiento y la realidad social, la cultura, la historia, la política, la educación y la literatura en México y Latinoamérica, con un enfoque filosófico y antropológico. Es doctor cum laude en Estudios Culturales por la Universidad de Sevilla, España y en Ciencias Literarias por la Universidad de La Habana, Cuba. Obtuvo licenciatura y maestría en Antropología Social en la Universidad Autónoma de Yucatán; Especialización en Ciencias y Técnicas de la Educación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido investigador en las Facultades de Antropología y Arquitectura (UADY). Fue director fundador de la Escuela de Humanidades de la Universidad Modelo, Mérida; docente y conferencista invitado en la UADY, la Bringhan Young University, Utah; University of Texas El Paso, y la Universidad de Los Andes, en Mérida, Venezuela. Entre sus obras de investigación están la tesis doctoral Los aportes del pensamiento en la construcción de la realidad social en los procesos formativos de la nación y la nacionalidad en México (2017); tesis doctoral Para una historia de la poesía en Yucatán (2004); Póopol Wuj, en coordinación con el MC Fidencio Briceño Chel, edición bilingüe maya yucateco-español (Conaculta-Universidad de los Andes, 2013); "Una capacitación basada en la investigación-acción: 25 años de experiencias con grupos de campesinos e indígenas de México". (coautoría con Irene Duch y Francoise Garibay) en Garibay, F. y Séguier, M. (coords.), Pedagogía y prácticas emancipadoras, Actualidades de Paulo Freire, ed. español-francés (IPN- Unesco, 2012); Un mejicano, El pecado de Adán, edición crítica de la novela publicada en 1838 por Pedro Almeida (Instituto de Cultura de Yucatán, 2011); co-editor de Arquitectura de las palabras, Voces merideñas, voces meridanas, Antología poética de las Méridas americanas (Universidad de Los Andes, 2008). Sus obras poéticas incluyen Elocuencias del rayo (Textofilia, 2015); Extranjeros del alba, (Vaso Roto, 2014); Memorial de la piedra, Sudario insomne del silencio (Instituto de Cultura de Yucatán, 2011); Crónica del relámpago (Ayuntamiento de Mérida–Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, 2009). Fuente: www.unimodelo.academia.edu