El 26 de julio de 1953 fue un hito en la historia de Cuba; hoy es un símbolo claro en el imaginario de la dignidad en Latinoamérica.
Esas dos voces de la tierra, del campo y de la ciudad, me mostraron que hay muchas otras como las suyas, hombres y mujeres que viven –sobreviven pero también sueñan– y que pasan ante nosotros sin que las escuchemos. Son esas “otras voces”, silentes y silenciadas, a las que con esta obra he querido ayudar a reconocer. Porque tienen nombres e historias como nosotros.
Semblanza del Maestro Ariel Avilés Marín, en la entrega de la Medalla “Armando Hart” 2023













