Felipe Carrillo Puerto: un hombre que supo mirar con entrañas de nación y humanidad

Como se recuerda a Vicente Guerrero en Tixtla; en Valladolid, hoy Morelia, a José María Morelos o en Anenecuilco a Emiliano Zapata, así, este día en particular, se inscribe como de júbilo en la tradición progresista y nacionalista mexicana, por el homenaje en Motul a Felipe Carrillo Puerto, en el  aniversario de su natalicio.

En el horizonte cercano de Carrillo Puerto, Motul fue la tierra de sueños en donde se gestó su pensamiento libre y crítico, así como el germen de un movimiento inspirador con una actitud firme e infatigable con miras a lograr una profunda transformación social en Yucatán.

La legislación social de avanzada, la dotación de tierras a los pueblos, la mujer con derecho a ser electa, siendo Motul la cabecera del quinto distrito donde resultó diputada Elvia Carrillo; La ley de Moratoria, La Ley de Educación Racionalista, la del Inquilinato, la de Revocación del  mandato público como sanción contra la corrupción; la de patrimonio familiar, la de la Casa del Niño, la entrega gratuita de textos escolares, su compromiso permanente con el pueblo maya, entre otros, fueron determinantes en el desarrollo del Yucatán de entonces.

Impregnadas están la vida y obra de Felipe de pasión sin límites y su entrega absoluta a la forja de un Estado nacional revolucionario garante de una sociedad mexicana en donde se destierre el retroceso, los privilegios y la explotación humana, por lo que por estos principios pagó tributo con furiosos embates de sus contrarios, al grado de costarle la vida. Motul jamás se repuso de esa pérdida.

Los cambios súbitos apreciados en la administración gubernamental que encabezó, fueron producto de que poseía la facultad de llamar a las cosas por su verdadero nombre y de que las decía bien y las hacía mejor.

Su preocupación constante fue construir las condiciones para el bien de la República, transitando del lado correcto de la historia que representa el progreso y el desarrollo a plenitud del ser humano y de la sociedad.

Felipe Carrillo Puerto en Yucatàn

En la carta que José Martí escribió a su amigo dominicano, Francisco Henríquez y Carvajal, director de la revista “Letras y Ciencias” y profesor de economía de la Universidad de Santo Domingo, el patriota cubano señala:

“Escasos como los montes son los hombres que saben mirar con entrañas de nación y humanidad”.

Carrillo Puerto fue de esos hombres escasos, para quien lo prioritario fue lo humano y, para formar un ser humano integral, pensó en la fundación de una universidad pública en Yucatán.

Decidió que se estableciera una institución de altos estudios donde el aprendizaje estuviera despojado de dogmas para dejar de ser una sociedad atrasada; una institución donde se enseñara con las letras a un nuevo ser cultural, en donde a partir de las ciencias se privilegiara la creación y no la imitación.

Concibió una universidad vigorosa, en donde la enseñanza fuera para el cambio histórico; con un contenido educativo fundado y motivado por el derecho al futuro de los jóvenes. El objetivo: propiciar la transformación social desde la escuela.

Felipe era un firme creyente e infatigable luchador por la justicia social, con la creación de la Universidad Nacional del Sureste, hoy Autónoma de Yucatán, ratificaba su compromiso de poner al servicio del pueblo una institución educativa que fuera fuente permanente de renovación académica, científica, cultural y social.

Esta renovación se expresa claramente en las reformas que la nueva universidad hace en su seno, inspiradas en el ideario anticolonialista de Carrillo Puerto para dejar atrás la enseñanza feudal.

Es así como en la Escuela de Medicina, se concibe “en vez del ideal egoísta de tener enfermos que curar, seguirá el muy noble ideal de evitar las enfermedades”. La Escuela de Jurisprudencia se inscribe en la “nueva orientación del derecho, condenando el egoísmo individualista y recomendando el derecho solidarista”. La Escuela de ingeniería se inspira en la intención de estar “llamada a ejercer gran influencia en los destinos del sureste mexicano”. El Instituto Literario es definido como “firme baluarte de la enseñanza laica”. La enseñanza de la Economía Política se establece en los planes de estudios desde la Preparatoria hasta en el de la carrera de Derecho.

Pero la visión de Carrillo Puerto era de más lejano horizonte. Es notable que fuera de los convencidos de que la universidad debería tener una proyección americana. El primer Doctorado Honoris Causa que otorga la naciente universidad es para Alfredo Palacios, intelectual argentino, primer diputado socialista en América, quien llegaría a ser rector de la Universidad de la Plata. Palacios fue uno de los impulsores de la llamada “Reforma de Córdova”, movimiento estudiantil de esa ciudad argentina en 1918, que se define como el surgimiento del movimiento autonómico universitario en el continente.

José Ingenieros, también protagonistas de la “Reforma de Córdova”, con quien sostuvo una importante correspondencia, tuvo influencias tales que a Felipe le permitió concebir el papel amplio y sin fronteras de la universidad. Ingenieros perteneció a la generación que retomó los ideales de Francisco Bilbao, quien en 1896 planteó la necesidad de una Universidad Latinoamericana.

Es claro entonces que la génesis de la universidad yucateca se entiende por tres ejes: uno, por la visión liberal progresista del instituto literario juarista de fines del siglo XIX; dos, por la incorporación de los anhelos que inspiraba la revolución mexicana; y tres, por el movimiento autonomista universitario latinoamericano.

La Universidad Nacional del Sureste emergió entonces desde la plataforma visionaria del pensamiento progresista latinoamericano, conjugado en un proyecto sensible de transformación educativa en donde las ciencias y las artes están al servicio del ser humano.

Por ello la Universidad y Carrillo Puerto son inseparables. La universidad es la conquista humana con los conocimientos para construir el mundo de mañana. Institución en Yucatán que lleva más de cien años y que Carrillo Puerto nos heredó.

Felipe Carrillo Puerto es de los grandes mexicanos a quien se le tiene especial veneración en su ciudad natal. Los universitarios venimos a Motul ante la grandeza de su humanismo y con la gratitud de muchas generaciones de profesionistas beneficiarios de su generosidad de habernos legado nuestra Alma Mater. Ante ello hago nuestras las palabras de Rubén Darío en su poema “Helios”, cuando afirma:

“….Riegas todas las artes, brindas todas las ciencias, los castillos de duelo de la maldad derrumbas….”

Hoy en Motul, en este homenaje, convergen dos conceptos: uno, la dimensión imaginaria de Carillo Puerto en sus orígenes, dotada de la capacidad de la aventura de crear nuevas condiciones sociales y culturales; y dos, la vigencia de la presencia del pasado por una hazaña traducida en excepcional obra de gobierno, todo ello para el bienestar de su pueblo. Su himno lo retrata:

Fue su bandera la unión y su escudo la virtud”

A 149 años del natalicio del mártir del proletariado nacional, en esta plaza cívica de su lugar de origen, con emoción expresamos:

¡Carrillo Puerto Vive! ¡Viva Carrillo Puerto!

* Intervención a nombre de la Universidad Autónoma de Yucatán en laceremonia conmemorativa al 149 natalicio de Felipe Carrillo Puerto el 8 de noviembre en la ciudad de Motul, Yucatán, México.

Economista con Maestría en Enseñanza y Doctorado en Comercio Internacional. Ha sido Director de la Facultad de Economía de la UADY (1983-1990), Presidente de la Academia Yucatenense de Ciencias y Artes (1991-1995), Rector fundador de la Universidad Tecnológica Metropolitana (1999-2002), Secretario de la Cultura y las Artes de Yucatán (Octubre de 2012 a marzo de 2014). Actualmente es miembro de la Red de Docentes de América Latina y del Caribe de la UNESCO y Secretario Ejecutivo de la Sociedad Centroamericana y Caribeña de Investigación y Docencia. Es autor de una veintena de libros y ha recibido reconocimientos de varias universidades latinoamericanas. La Asociación de Educadores de América Latina le otorgó un reconocimiento por sus contribuciones a la educación y a la cultura. Recibió la medalla "Lázaro Cárdenas" en 1987, la medalla "Yucatán" en 1988, la medalla "Eligio Ancona" en 2018 y la medalla por la Promoción de los Derechos Humanos y Culturales, en 2019.