Cuba: entre dos huracanes y un sismo

EFE/ Felipe Borrego

Cuba está ahora mismo, en el candelero mundial. El azote de dos huracanes por los dos extremos del archipiélago y movimientos telúricos sumamente fuertes en el Oriente del país, han removido no solo la estructura económica y social de la nación, sino que han puesto en alerta a toda la sociedad ante fenómenos naturales incontrolables.

Se sabe y no por ello no debe dejar de decirse, que la mayor de las Antillas atraviesa una de sus peores crisis económicas de los últimos tiempos y que si bien el país sigue sobreviviendo, la situación ahora mismo es en extremos difícil.

Primero el huracán Oscar arrasó literalmente por varios municipios del extremo oriente, fundamentalmente en la provincia de Guantánamo, donde los vientos causaron numerosos daños a viviendas, escuelas, centros de salud y de otras actividades económicas y las lluvias provocaron inundaciones nunca antes vistas en esa región. El saldo de víctimas, de acuerdo con los informes oficiales, fue de 7 personas muertas, entre ellas un menor de edad.

A esa zona del país se movilizaron múltiples recursos para ayudar a los damnificados y la recuperación fue avanzando de a poco, pues los lugares más intrincados estuvieron incomunicados por varios días ante la rotura de puentes que daban acceso a esas localidades. Aun hoy se trabaja por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y otros organismos como el Ministerio de la Construcción y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos en la rehabilitación de caminos y carreteras con el propósito de agilizar la ayuda a quienes más lo necesitan.

Fueron tantas las afectaciones, que un municipio como Imías estuvo varios días incomunicado, y mientras se laboraba para enlazarlo por tierra nuevamente, hubo que acudir a la tracción animal para bordear laderas y montañas y poder llevarle suministros de alimentos y medicinas a sus habitantes.

Por suerte, ya este lunes 11 de noviembre, se reanudaron las clases en toda la provincia y ahora queda la completa evaluación de los daños y las medidas a tomar para su resarcimiento, lo cual llevará mucho tiempo y un uso adecuado de los recursos disponibles, tanto los aportados por el Estado como los provenientes de la cooperación y la solidaridad internacional.

Y mientras el oriente cubano trataba de salir de la complejidad del paso del huracán Oscar, otro meteoro, llamado Rafael se ensañó con varias regiones del occidente, especialmente en la provincia de Artemisa, donde los destrozos aún se están cuantificando.

Al tocar tierra con categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, se llevó con todo lo que encontró a su paso y la imagen de cientos de torres de transmisión de electricidad en el suelo era el primer indicio de lo que había ocurrido.

Vientos de más de 180 kilómetros por hora, penetraciones del mar en zonas bajas e inundaciones en poblados y comunidades trajeron, además, la desconexión total del sistema eléctrico nacional, que en menos de 15 días pasaba por sus peores momentos.

Los daños de Oscar fueron igualmente gigantescos y se han escuchado testimonios de personas de avanzada edad en los que narran que las vicisitudes que vivieron durante este evento nunca las habían sentido durante fenómenos anteriores. La preparación de los ciudadanos para enfrentar al ciclón Rafael se cumplió al ciento por ciento y los partes de la Defensa Civil para declarar las fases de Alerta y de Alarma ciclónica se hicieron a tiempo, lo que trajo como consecuencia que, a pesar la intensidad de este fenómeno, no se lamentó la muerte de ningún ser humano. 

La recuperación en esa porción del occidente avanza, pero aun los pobladores sienten sus consecuencias, no solo materiales, sino sicológicas, como la sufren también una parte importante de los habitantes de la ciudad capital, La Habana, que también sintió los fuertes embates del evento meteorológico.

Aunque en esta última la recuperación eléctrica es alta, el mayor problema que presenta ahora mismo es con el abasto de agua, pues las principales fuentes para distribuir el preciado líquido se encuentran precisamente en Artemisa y ahí la complejidad para restablecerlo todo se ha hecho presente.

Hasta este martes 12 de noviembre, la Empresa Eléctrica de La Habana confirmó el restablecimiento del servicio a 846 654 clientes de la capital, el 98.36 por ciento del total.

Sin embargo, aún quedan barrios sin energía eléctrica y mientras no esté el ciento por ciento con electricidad, no se habrá terminado lo planificado, como tampoco se detiene la recuperación en Guantánamo, ni en la zona sur del oriente, específicamente en las provincias de Granma y Santiago de Cuba, que el domingo último amaneció sacudida por un sismo de más de 6 grados en la escala de Richter y que provocó el derrumbe de viviendas y el agrietamiento de paredes en un sinnúmero de edificaciones, incluido el faro de Cabo Cruz, una construcción con más de 150 años que ahora vio temblar sus paredes ante el efecto del terremoto y que está siendo evaluado su valor de uso ante las afectaciones sufridas. Aquí tampoco se ha reportado la muerte de ningún ciudadano, pues, aunque la sacudida fue de consideración, dio tiempo a que los pobladores pudieran evacuar sus casas u otras edificaciones.

Han sido varias semanas de alta tensión para la sociedad cubana, desde los casi 4 días de apagón total del país, iniciado el viernes 18 de octubre, debido a fallas en el Sistema Eléctrico Nacional, por falta de combustible para la generación, entre otras causas, hasta la ocurrencia de estos fenómenos meteorológicos que han puesto a prueba la capacidad de la sociedad para salir de un momento en extremo complejo.

Las autoridades buscan variantes en medio del difícil escenario, los ciudadanos claman por soluciones ágiles a sus problemas vitales, sobre todo corriente y agua, y las instituciones vuelven a su dinámica diaria a la espera de volver a la normalidad que tenían antes de todo este panorama.

Quienes creen en el más allá, dicen que cierta maldición está rondando al país, varios cultos afrocubanos se reunieron para «espantar» otros males que pudieran amenazar a la nación en las próximas semanas, pero la mayoría de los cubanos han seguido sus vidas buscando en el día a día, la razón para seguir y apostando a que, en algún momento y no muy lejos, Cuba sea lo que se ha soñado durante todos estos años. Habrá que esperar el decursar de los acontecimientos.

Pelayo Terry Cuervo es Licenciado en Periodismo y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Fue Corresponsal de Guerra en Etiopía entre 1988 y 1989. Reportero y Corresponsal Jefe en La Habana de la Agencia de Información Nacional (actualmente Agencia Cubana de Noticias), subdirector del semanario Tribuna de La Habana (1997-2000), subdirector del diario Juventud Rebelde (2000-2009), Director de Juventud Rebelde (2009-2013) y Director del diario Granma (2013-2017). Actualmente es editor del sitio web Cubaperiodistas, de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha sido conferencista y tribunal de tesis en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y presidente y miembro de varios jurados de la UPEC, entre ellos el Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida, el Juan Gualberto Gómez, por la obra del año, y el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, del cual ha sido presidente en los dos últimos años. Fue premiado en varios concursos periodísticos en Cuba y consultor en temas de Periodismo y Comunicación. Fue colaborador de los diarios Por Esto! (diciembre 2017-junio 2020) en el tratamiento del tema Cuba, tanto en reportes informativos como en artículos de Opinión.