Art is not what you see, but what you make others see.
Edgar Degas
Después de las lecturas de los textos de José Luis Cuevas y Ana Torres, resumo que el ser artista/creador es una responsabilidad que impacta en lo personal y para el otro pues, a través de esa visión personal se puede repercutir en el modo de percibir un hecho, sobre lo que dicta qué es arte y muchas veces lo que no es.
La crítica que Cuevas expone en su carta a Henestrosa parece tan actual como en el momento en que fue escrita, es una reflexión que toca la esfera pública como la privada de la vida del artista, en sarcasmo o ironía, podemos percibir el rol del artista en lo familiar y en lo profesional, pienso en las Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY), en la formación profesional de los artistas, en qué tan pertinente es poder desarrollarse en un medio en el cual pareciera que la docencia es la salida laboral o bien “alinearse” a determinadas políticas culturales oficiales, actitud que, infiero, se debe dada la precaria naturaleza económica que experimentan los artistas “independientes” y que impacta en el modo de realizar su arte.

La cercanía a los cotos de poder son un tema pendiente para la creación artística en tanto los beneficios que se pueden conseguir pues pueden jugar a favor o en contra, poner en riesgo la libertad creativa y ajustarse a criterios políticos establecidos a cambio de poder producir o mantener proyectos culturales. No obstante, considero que esa cercanía puede repercutir, dependiendo del espíritu de los o las artistas cercanos al gobierno/empresas, en mejorar algunas condiciones de creación para los colegas al conocer las carencias del gremio artístico, económicamente hablando.
Reflexiono en la idea del arte mexicano, en el modo en que los pueblos originarios (como parte trascendente de la identidad de un país), han sido tomados en los últimos años como parte fundamental de la agenda política; alejarse del llamado “Primer Mundo” para poder valorar lo que se hace en nuestro país, pero, ¿hasta dónde es necesario tener ese punto de vista?, ¿cómo explorar o conocer lo que se hace fuera del país para poder expandir nuestra visión y misión? Hacer un discurso propio y auténtico sin la asfixia de la cultura mexicana, para incluso lograr debatir y criticar. Poner un límite entre lo acomodaticio que puede resultar (por fines de agenda pública) el acudir a la cultura originaria como realidad de la que se apropia el artista en pos de un beneficio económico en lugar que sea una verdadera necesidad expresiva para hacerse consciente de una legítima exigencia creativa.
¿Cómo mostrar el arte mexicano al mundo para ser únicos, diferentes y al mismo tiempo universales? Regreso a Elena Garro y su realismo mágico, y retomo su creación pues considero que ella en algún momento logró esa universalidad, quizá ha tardado en ser reconocida en nuestro país, pero fuera de México ha sido estudiada y analizada en universidades de Europa, al formar parte del corpus de lo mexicano.
Llevar a México, a Yucatán, a Mérida, con todos los matices que eso conlleva: lo artístico, lo político, lo filosófico en contexto del discurso de mexicanidad del artista son temas a reflexionar como hilos conductores de la creación.

Hablar de México y de su riqueza a través del arte con las características de cada creador, de lo que se dice, cómo se dice, a quién se dice y con qué intención, (no sólo el “quedar bien” o “ganar becas”) es lo que guiará a hacer un arte apostando a una postura genuina tratando de ser crítico con el estado y con lo que pide e interrogarnos, ¿somos parte de un país de anchas carreteras que nos lleven al resto del mundo o pequeños caminos vecinales que conectan sólo aldeas?
Referencias
Cuevas, J.L. (1958) Cuevas. El niño terrible. México en la cultura. Núm. 473, p. 7.
Torres, A. (2006) Rufino Tamayo, ¿artista de Ruptura? Decires 8. Nueva época núm. 8. pp. 9-21.








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