U yuumilo’ob kaláant múul. Maaya tsukbalo’ob/Los cuidadores de cerro. Cuentos mayas.

Cristina Leirana y Luis Canché

Esta obra es resultado del ejercicio del tsikbal entre Luis Antonio, autor del libro y doña Juana Bautista Xiu González, don Pablo Briceño Tolosa, don Ricardo Puc Chan, doña María Concepción Briceño Guillermo, don Artemio Itzá Miss y doña María Luisa Chavarrea Uc, pareja que comparte el gusto por los relatos del monte; don Santos Chan Martín, doña Flora María Guillermo Pacheco, Yum Delio Briceño Pardenilla, Yum Adrián Calderón Pacheco, Yum Olavo Ek Canché, doña Josefina Gómez García, don Martín Ernesto Caamal, Xma Emilia Hoil, Xma Germina Carballo Couoh, quienes compartieron sus vivencias y conocimientos con Luis Antonio Canché Briceño.

Es muy atinado mostrar la fotografía y la ficha biográfica de cada narrador, para que los lectores sepamos cómo ellos tuvieron acceso a ese conocimiento. Así, vemos brujería por celos, por envidia o para proteger el territorio propio e impedir la visita de intrusos.

 También está presente castigo por descreimiento: señores mayores advierten a los jóvenes que respeten los lugares sagrados, los lugares ajenos y los días de guardar (como es la temporada de finados), y que no pongan en duda ni reten a las divinidades del monte a comprobar su existencia, porque esto trae varios tipos de desgracias.

En varios cuentos hay desafíos: atrapan al viento, o espían a los señores para verificar su existencia, o hacen batidas donde no se debe. La enfermedad es un castigo reiterado, pero la fe de sus familiares regresa a los protagonistas por el camino del bien. Las mujeres son más prudentes, y por ello escapan del embrujo de las envidiosas, en uno de los casos. En otro, la celosa sí logra consumar la maldición contra su ex novio y su nueva pareja.

Canché Briceño, Luis Antonio (2025) U yuumilo’ob kaláant múul. Maaya tsukbalo’ob/Los cuidadores de cerro. Cuentos mayas. Mérida: Kóokay Ediciones.
 

Cabe destacar que doña María Concepción Briceño Guillermo, además de contar uno de los relatos, es madre del autor, esto nos explica también la herencia familiar de la vocación de narrar, que, infiero, desde muy pequeño le fue inculcada a Luis Antonio por tradición familiar. En octubre tuvimos coloquio en la UADY el coloquio TI’ XAN KU BIN U NA’AKAL U NOJIL A CH’I’IBAL: TEJIENDO MEMORIAS MATRILINEALES. Escritoras homenajeadas: Melba Alfaro, Briceida Cuevas Cob, Lizbeth Carrillo Can, María Luisa Góngora Pacheco, donde se homenajeó el papel de las madres en la transmisión de la lengua y la cultura. Me parece importante resaltar la labor de doña María Concepción Briceño Guillermo en la formación de Luis Antonio Canché Briceño, escritor destacado con varios premios nacionales e internacionales: fue becario del Programa de Apoyo a las Culturas Muncipales y Comunitarias en 2007 y del Fondo para la Cultura y las Artes en 2008, en la categaría de jóvenes creadores en lenguas indígenas. En 2022, obtuvo el Premio de Literaturas Indígenas de América por su libro K’i’ixib máako’ob /Los hombres espinados; en 2024 su libro U k’iinilo’ob Tomojchi’ /Días de mal presagio recibió el premio Tetseebo, que otorga el Centro Cultural Tijuana, y en 2025 su poemario U t’u’ul Beejilo’ob Kaaj ma’ich u Tu’ubsa’al /Senderos de un pueblo que no se olvida se hizo acreedor al Primer Premio de Literatura en Lenguas Indígenas convocado por el estado de Guerrero.

Lejos de demeritar el talento o la disciplina de Luis Antonio Canché Briceño, la visibilización de sus primeras interacciones a través relatos, cantos y poemas nos muestra el papel que la educación no formal, la familiar, juega en el desarrollo de la creatividad, y nos invita a repensar la importancia de los trabajos hasta ahora no justipreciados, como son todos los relacionados con la crianza infantil, que afortunadamente, cada vez más empiezan a asumir también los padres, aunque todavía falta mucho camino por recorrer al respecto, ya que hasta hoy día, esa labor recae mayoritariamente en las madres.

Volviendo al libro U yuumilo’ob kaláant múul. /Los cuidadores de cerro. El cuento “Xtasia tsíimin/La llegua Tasia” (52-64), pertenece a la literatura fantástica, pues a nadie le extraña que humanos y animales conversen entre sí, ni que los animales de diferentes especies se comuniquen unos con otros.

 Algunas de las narraciones parten de anécdotas, en las que lo real y lo sobrenatural se hacen presentes, pero en ellas sí se vive la sensación de extrañamiento o temor, como ocurre en “Pul ya’aj/Brujería” o en “Ts’oon kéej tu k’aaxilo’ob XK’uumul/Cacería en los montes de XK’uumul”, entre otros.

Al leer ambas versiones del texto, en Maayat’aan y en español nos damos cuenta que las palabras en el español de Yucatán se matizan o se cargan del significado propio de conceptos mayas: por ejemplo brujo, que en español está más asociado a la maldad, aquí recupera el significado original que tenía la palabra wáay antes de que, por el contacto con la religión católica, estos seres fueran satanizados, por eso mi relato favorito es “Tin k’ajóolal juntúul wáay /Conocí a un brujo” anécdota de Yum Martín Ernesto Caamal, quien durante la inscripción de adultos a los cursos del INEA se sentió espiado por un ave negra y luego relacionó la presencia del ave con la de un señor, quien muy quitado de la pena, le explicó que era wáay, pero que no hacía maldades, que las había dejado mucho tiempo atrás. Incluso, este wáay protegió al maestro para que regresase con bien a Peto.

Con los cuidadores del monte, el día de la presentación del libro en el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida (2005)

En otra narración, el wáay tiene todas las características de aprovecharse del trabajo ajeno, de comerse los animales que otros crían con mucho esfuerzo, con el agravante de que además, profana la tumba de los muertos, lo cual es muy dolorosos para los deudos. Aquí vemos cómo herir al animal maligno cuasa la muerte a quien ha tomado esa forma.

La lengua española, para captar los matices culturales propios de la cultura maya, tiene que aceptar la influencia de conceptos que no había antes y por eso, el español yucateco recibe de manera cotidiana préstamos que hibrida como: junk’ab, píib, aluxes, wayes, ch’uyub. Es decir, estamos ante un texto que muestra la plasticidad propia de la creación intercultural, como explica Diana Laura Briceño Ayala respecto a la obra de Irma Pineda.

Enhorabuena por este libro que se disfruta mucho y nos ayuda a enriquecer el conocimiento de nuestra propia cultura. Felicidades a todos quienes hicieron posible el contenido, y también por la hermosa edición con portada de Reynaldo Bolio.

Profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Antropológicas. Su campo de estudio se centra en la Literatura Indígena Mexicana Contemporánea, con un énfasis especial en la producción escrita en lengua maya, así como en la transdiscursividad entre el cine y la literatura. Ha coordinado el Seminario de Investigación en Humanidades dentro del Cuerpo Académico Estudios sobre prácticas y representaciones culturales de la UADY, y su trabajo ha culminado en importantes publicaciones, entre las que se encuentra el libro "Catálogo de textos mayas publicados entre 1990 y 2009: bibliografía comentada" (2010), una obra fundamental para la documentación de la literatura maya. Adicionalmente, ha coordinado ediciones del Cuerpo Académico de Estudios Literarios y actualmente es presidenta del Centro Yucateco de Escritores, A, C.