Jantipa se quita el luto

¿Pero qué ha pasado con Jantipa que, sin haber inventado nada, ha mantenido su fama a través de la historia?

Jantipa llegó a mi imaginación después de varios intentos infructuosos de escribir sobre Sócrates. Intenté escribir sobre el filósofo, en primera persona, un monólogo patético (en el sentido original de la palabra) que recreara las distintas fases del proceso al que fue sometido; desde la denuncia hasta el fatal desenlace. Me fui imposible. En momentos de bloqueo, recibí el aliento de los dioses (la inspiración) y narrado desde Jantipa, su esposa y madre de sus tres hijos, el relato empezó a fluir con emoción y verosimilitud. Jantipa reúne todas las condiciones dramáticas para invertir los términos y convertirla en protagonista.

Jantipa fue la compañera de Sócrates y madre de sus hijos. Pero no se le puede llamar personaje histórico porque no fue relevante ni en política, ni en cultura, ni en las ciencias, ni en el arte, ni en ninguna de las áreas que la humanidad ha inventado para seguir avanzando. Mujeres que destacaron en su propia cultura fueron Aspasia, Safo, Hipatia, Olimpia, etc. ¿Pero qué ha pasado con Jantipa que, sin haber inventado nada, ha mantenido su fama a través de la historia? Sencillamente, que se ha elegido como la catalizadora de un carácter y se ha convertido en un arquetipo.

La idea del prototipo de mujer de carácter irascible le tocó a Jantipa como a Diógenes le tocó ser el arquetipo de los individuos con el trastorno que caracteriza a personas aisladas, desaseadas y acumuladoras de basura. En estos casos ocurre que entre todos la mataron y ella misma se murió, como afirma el dicho popular. El arquetipo de mujer de carácter endiablado se ha formado a través de unas constantes referencias literarias e históricas que han terminado, por acumulación, dándole carta de naturaleza. Y han sido los escritores, al elegirla como recurso culto, cuando tenían que hablarnos de una mujer de carácter, los que han formado un mito, que podríamos llamar secundario o de reparto.

Y precisamente fue esa condición tan cercana de esposa, madre y ama de casa, la que me llamó la atención y me motivó para escribir sobre ella. Las personas corrientes casi nunca son tan corrientes.

Historia

En cuanto a las fuentes originales que hablan de Jantipa, sólo podemos recurrir a dos discípulos de Sócrates que la mencionan haciendo sólo un breve comentario: Platón y Jenofonte. Platón hace una referencia en el Fedón, comentando que la mañana en que tomó la cicuta estuvo allí con el menor de sus niños, nada más. Y Jenofonte también la menciona en unos de los diálogos que escribió sobre su maestro Sócrates, comentando el carácter desagradable que manifestaba Jantipa, la antipática, con su maestro.

En el Renacimiento vuelve a aparecer Jantipa mencionada por un personaje de los Cuentos de Canterbury, y también lo hace Shakespeare y Erasmo de Rotterdam. Por supuesto que siempre se habla de ella en los mismos términos: una mujer difícil de domar.  En el Romanticismo se le hace referencia en alguna obra dramática, y el mismo Edgar Allan Poe la nombra en uno de sus poemas: Un acróstico. Y ya, a finales del siglo XIX, el propio Nietzsche hace un comentario sobre la incompatibilidad de estar casado con una mujer y con la Filosofía al mismo tiempo, tal como hizo Sócrates.

En el siglo XX y XXI, después del movimiento feminista y la lucha por la emancipación femenina, se ha recurrido mucho a este personaje; de cuya recuperación se han encargado la novela, el ensayo y algunas investigaciones universitarias y trabajos de documentación en general. Tanto la ficción como la ciencia han dado buena cuenta de ella. Si echamos un vistazo en Internet podemos documentarnos a lo grande. Y sobre todo leer multitud de estupideces que se han escrito sobre Jantipa, sandeces que faltan a la historia, la jurisprudencia, la ciencia y a la propia filología.

En los últimos tiempos se reivindica a Jantipa como la mujer de Sócrates, pero refiriéndose a esta pareja como un tándem de la talla de Aspasia y Pericles, Mileva Maric y Albert Einstein, Dora Maar y Picasso, o Federico Fellini y Giulieta Massina, por mencionar algunas parejas en la que ambos miembros participaron del trabajo creativo o de investigación. Pero no, no se trata del mismo asunto, ni mucho menos. Jantipa no fue más que una ciudadana ateniense, ama de casa, de familia casi noble, con verdaderos apuros económicos, que tuvo como pareja al gran filósofo de la cultura occidental, y que también fue padre de sus hijos.

Jantipa no hizo más que sufrir las consecuencias de la vida disoluta de un marido que no cumplía con sus obligaciones de padre, o no lo hacía según sus expectativas. Y precisamente fue esa condición tan cercana de esposa, madre y ama de casa, la que me llamó la atención y me motivó para escribir sobre ella. Las personas corrientes casi nunca son tan corrientes. En las mujeres de las parejas mencionadas anteriormente se da un mundo de pasiones: celos, competitividad, rencor, envidia, injusticia, humillación, rebeldía, odio, amor, reconocimiento, etc. Al detenerme en las situaciones que vivió Jantipa, descubrí que todos sus conflictos eran de tipo doméstico, aunque, en el fondo, amara a un sofista bastante particular.

Descubrí que Jantipa tenía todas las contradicciones suficientes como para crear un personaje tanto cómico como trágico. No se podía pedir más. Y si, además, tenía un genio del diablo, sumaba carácter, y, ¡qué demonios!, sus razones tendría. Pero cómo fue Jantipa, verdaderamente, nunca lo sabremos, ni siquiera nos acercaremos lo suficiente porque la historia a veces no cuenta lo que fue sino lo que se desea y es conveniente.

El personaje

Jantipa, a base de repetirse a través de la historia, con el mismo y único rasgo de su carácter, llega a convertirse en una caricatura, pero de ahí a un personaje heterodoxo hay demasiado trasvase cultural. La protagonista que he escrito en Jantipa se quita el luto es pura ficción, una pura hipótesis, construido con su lógica y, por supuesto, con el debido respeto a las condiciones históricas y sociales.

Es un personaje que hubiera sido completamente desconocido si la pluma de una sociedad patriarcal y machista no la hubiera elegido para que representara a cualquier fémina que tuviera ese rasgo de intratable. Bajo mi modesta opinión, creo que el feminismo, con cierto oportunismo, le brinda un halo heroico del que carece de fundamentos.

Mientras conservemos el sentido común y el sentido del humor, desde una sana perspectiva, se seguirán contando historias cuyo tema principal es la lucha entre los sexos. En mi libro, presento a un personaje que, naciendo como soporte para contar el proceso de Sócrates, tiene razones de sobra para convertirse en protagonista y contar su propia historia, que fue bastante dramática.

En este tono de la comedia dramática o tragicomedia, y para no traicionar a la Historia, Jantipa, una vez cumplida las leyes, opta por marchar de la ciudad y emprender una vida nueva. A un personaje se le conoce por lo que dice, por cómo lo dice, por lo que hace, y por lo que los demás personajes dicen de él. En este caso sólo tenemos la Voz de Jantipa y una manera de decir.

He tratado que sea tan cercana como una mujer de Gades hablándole al vecindario. En este sentido he intentado acercarme al habla andaluza, que conozco bien y tengo más a mano. Espero, de alguna manera, haberlo conseguido. Si no fuera el caso, con tal de que el personaje exhalara, en su manera de hablar, y a pesar del tema tan trascendental que toca, ese aire, o ese aroma popular, me daría por satisfecho.

El personaje va cambiando de mentalidad y convirtiéndose en una mujer libre a pesar de sus miedos y del dolor. El discurso que despliega sobre la manera en que se desarrollan los hechos que conducen a la muerte de Sócrates, la van modificando tanto a nivel intelectual como emocional. El proceso es doloroso, pero está dispuesta a pagar el precio para poder ejercer la libertad.

Ahora se le abre un campo de acción que antes tenía limitado por costumbres, tradiciones, creencias y desconocimiento. En conclusión, el personaje salta sobre los parámetros de la ciudad-estado ateniense, y toma las riendas de su vida. De este modo, lo que quizás fue ejemplar, en la ficción lo es definitivamente.

Es un escritor, actor, dramaturgo y director teatral español. Estudia Psicología en la Universidad de Sevilla, donde comienza su carrera de actor. En los 80 pasa al Madrid de la movida, compartiendo cartel con Loles León. Ha realizado numerosos cabarets vinculados al Centro Andaluz de Teatro (CAT). En su última obra defiende el valor del habla gaditana y su imaginario colectivo. En 1989 se estrena como autor con Motel las Ballenas que dirige como director de la Escuela Municipal de Teatro de San Fernando. Participa en el FIT de Cádiz y ese mismo año le otorgan el Premio Baco de Teatro. Ha publicado El desván de Barrault. (Picasso) nº 6 de la Colección Textos Dramáticos Centro de Documentación de la Junta de Andalucía. 1996; París-Tánger. ( El desván de Barrault, La Pelleja)Ed. Padilla Libros. Sevilla 1999; Los Aposentos del Caracol, Frasquita Larrea, Sainete. Nº 17 de la Colección Textos dramáticos. Centro de Documentación. Junta de Andalucía. 2005; Dog Chow. Día Mundial del Teatro. Sevilla 2006. Ed. Junta de Andalucía; Las neveras. Los siete pecados capitales. Producción del CAT. Ed. Junta de Andalucía.2004; La hora del miedo. Día mundial del teatro Sevilla 2010. Ed. Junta de Andalucía; Taxi. Ed. Ayuntamiento de Albolote. Granada. 2008; Un hombre Íntegro. Ed. Art Teatral Valencia. 2001. Instituto Internacional del Teatro de Mediterráneo; Comedias. (Motel Las Ballenas, Guajira, Idilio, Un hombre íntegro, Una chica Ziegfeld) Ed. Fundación Viprem. Chiclana 200; Mamá en Cái y papá en Canarias. (Novela). Ed. Fundación Viprem. Chiclana 2006; Las Aguas del Olvido. (Novela histórica). Ed. La Lucerna. Mallorca. 2018; Jantipa se quita el luto. (Monólogo-relato). Ed. La Lucerna. Mallorca. 2020; En el mismo sitio a la misma hora. (Teatro breve) Teatro para una crisis. Ed. Junta de Andalucía. 2020. Entre sus adaptaciones y dramaturgias se encuentran El pelo de la dehesa. Manuel Bretón de los Herreros para la Cía. Gloría López; D´J. Tenorio. Para el Centro de Artes Escénicas. Sevilla; El Congreso. Dramaturgia. Para Síntesis Producciones. IL Trovatore de Antonio García Gutiérrez; La Nardi, de Fernando Quiñónez. Viento Contra Viento. Sobre textos de Rafael Alberti. Producción teatral del CAT, entre otros. Por su trabajo ha recibido el Premio Baco de Teatro. Cádiz. 1989; ha sido finalista Mención de Honor. Premios Antonio Machado. Sevilla; Primer Autor Seleccionado. I Congreso de Autores Andaluces. 2006; Primer Premio de Monólogo. Ateneo de Córdoba; Premio Mejor texto “Pluto Dinero” en el XX Festival Nacional de Teatro Martin Arjona. Herrera. Sevilla. 2018 *** Chiclana de la Frontera, Cádiz, España (antestrada@hotmail.com)