Queridos lectámbulos:
Enero es el mes en que recibimos al nuevo año llenos de esperanza y buenos deseos. No faltan los rituales para atraer la buena fortuna y la lista de propósitos a alcanzar en los meses por venir: ir al gimnasio, terminar la tesis, iniciar la maestría, ir a terapia, hacer el viaje pendiente, etc.
Sin embargo, sabemos que, como las cabañuelas, que también se dan en este mes y que servían para pronosticar el tiempo del resto del año, podemos advertir cuáles de nuestros objetivos podremos cumplir y cuáles nos serán más difícil hacerlo; es decir, como cualquier proyecto, habrá que priorizar y verificar la viabilidad; y, en alguno de los casos, simplemente, cambiar de rumbo.
Los cambios suelen no gustarnos, porque cuando algo cambia nos enfrentamos a lo desconocido, y eso nos causa cierta inseguridad. Pero, a veces, olvidamos que el resultado de los cambios puede ser sorprendentes y renovadores, como cuando una oruga se convierte en mariposa: la oruga pasará por un proceso de transformación dolorosa, de cambio, nunca volverá a ser la misma, tendrá alas y volará.
Enero nos permite visualizar nuevos rumbos en nuestra vida personal y en la vida política, que hoy se perfilan, en México, hacia las elecciones del próximo año. Nuestras opiniones, decisiones y acciones, aunque parezcan insignificantes, tienen impacto en la vida pública de nuestro país, ya que todos somos agentes políticos, aunque no queramos. Pero, la experiencia nos ha enseñado que, si bien la política parece lejana, sus resultados afectan nuestra vida privada. Esperamos nuevos rumbos hacia espacios de igualdad, justicia y seguridad.
En Latinoamérica, nuevos rumbos hacia acontecimientos que abran el diálogo, el reconocimiento de las diferencias y los derechos de los pueblos indígenas, hacia el restablecimiento de la paz.
Es por eso, que esta edición de Lectámbulos la denominamos Rumbos, para tener presente, en este inicio de año, las posibilidades que la vida nos ofrece son infinitas. A veces, sólo basta tomar la maleta, si al caso, y cambiar el rumbo de nuestro viaje.










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