Ágora digital

Frente alumnos he sostenido que el zoo politikon de Aristóteles ha sido rebasado por el homo digitalis de nuestro tiempo. Antes nos interesaba la vida en comunidad y las condiciones para lograrla. Veíamos en la información el instrumento idóneo para tomar las mejores decisiones a favor de la sociedad.

Pero las cosas han cambiado. El pensamiento crítico fue suplantado por el mero interés de acceder en tiempo real a la información. Vivimos en una paradoja: tenemos una infinidad de datos, pero somos incapaces de procesarlos, depurarlos e interpretarlos correctamente, acciones indispensables para que la información influya de manera positiva en nuestras vidas.

Román Cendoya[1] —quien acuño el término de homo digitalis— señala que las nuevas generaciones “sí saben dónde encontrar la información, el problema es que información rima con manipulación y estamos creando la generación Wikipedia del párrafo uno: cuando tú le preguntas a un niño cualquier cosa va y lo busca y lee el primer párrafo. No sabe si es cierto y tampoco le importa; estamos haciendo que el pensamiento sea acrítico”.

En información la cantidad no ha significado calidad. Peor aún, el exceso de información manipulada está condicionando -de forma negativa- nuestra vida en sociedad. Aún en esto creo que las cosas tienen remedio: si pensamos que esas nuevas tecnologías nos pueden ayudar a construir ciudadanía. Y aquí regresamos a Aristóteles.

Aristóteles observaba la vida de los antiguos atenienses y el uso que daban a la plaza pública para difundir sus propuestas e ideas. En la actualidad, nosotros podemos realizar algo similar, pero desde un foro distinto e intangible, es decir, desde las plataformas sociales.

Para lograrlo, la información no debe ser únicamente un flujo inagotable si no también un auténtico mar de discusiones significativas. En la base, quienes deseen participar del ágora digital tiene que considerar tres valores: tolerancia, divulgación y colaboración.

En el primer principio, la tolerancia, implica el respeto por el otro en el espacio digital como un reconocimiento a la ampliación virtual de la persona, a lo que se piensa y siente. Es a partir de la tolerancia que podemos avanzar en la divulgación del conocimiento.

La divulgación entonces debe centrarse en compartir y contrastar saberes, opiniones, ideas y explicaciones para encontrar soluciones a problemas sociales.

Finalmente, la colaboración nos remite necesariamente al hecho de que la divulgación del conocimiento solo será significativa si es acompañada de lazos que nos permitan realizar o impulsar acciones colectivas o de activismo político y social.


[1] Cendoya, R. (2018). Revolución. Del Homo sapiens al Homo digitalis. Madrid: Sekotia.

Alonso Ronald Ortiz García
Licenciado en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Maestro en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Master en Técnicas Modernas de Dirección en la Administración Pública por la Escuela de Negocios Formato Educativo y la Universidad de Cádiz (becario de la OEA) y doctorando en Política Pública por el Centro de Investigación, Docencia y Análisis de Política Pública (CIDAPP). Tiene diversos diplomados y especialidades entre las que destacan Certificado en Sistemas Integrados de Gestión (Universidad de Cádiz), Diplomado en Evaluación de Políticas y Programas Públicos (Secretaría de Hacienda y Crédito Público), Certificado en Administración Pública y Fiscal (Banco Interamericano de Desarrollo), Diplomado en Derecho Parlamentario (Poder Legislativo del Estado de Yucatán- UNAM) y Diplomado en Teología, terrorismo y fundamentalismo religioso (Universidad de Salzburgo-ITESO). Se ha desempeñado en diversos cargos públicos destacando su experiencia en diseño, implementación y evaluación de políticas públicas. Asesor y consultor externo en proyectos educativos, culturales y empresariales. Docente universitario y promotor del estudio de las Relaciones Internacionales y las Políticas Públicas en diversos medios de comunicación. Fundador y Director General de Gestión y Vinculación Académica del Centro de Estudios Internacionales del Mayab (CEIM).