Porque si Keiko demuestra que se puede gobernar abiertamente “como el padre” y salirse con la suya, y si Flávio demuestra en octubre que se puede heredar un golpismo condenado sin mancharse las manos, entonces la democracia latinoamericana está siendo remplazada por una simulación donde la derecha autoritaria se instala a partir de los linajes.

Lo que esta guerra ha puesto de manifiesto no es solo la brutalidad de un ataque específico, sino el agotamiento de un modelo de sistema internacional. Un modelo en el que una potencia en declive puede lanzar guerras de agresión con impunidad y en el que las instituciones multilaterales legitiman al agresor.

El llamado "plan de paz" que Donald Trump impulsa junto con ciertos países árabes para Gaza nace bajo la premisa de administrar el conflicto sin resolverlo y de gestionar la ocupación sin terminarla.

Lo extraordinario de esta tragedia no es solo la destrucción física. Es cómo la guerra ha invadido hasta los rincones más íntimos: los sueños. Ese refugio donde la mente siempre podía escapar ahora también está en disputa. La violencia intenta colonizar incluso el inconsciente de estas infancias.

No necesitamos banderas confederadas ondeando sobre capitales estatales ni proclamas oficiales de secesión para reconocer la realidad: Estados Unidos vive los síntomas de una guerra civil en desarrollo. Las protestas "No Kings" del 14 de junio trascienden las manifestaciones ordinarias; constituyen la cristalización de una resistencia nacional organizada contra un gobierno que ha perdido toda legitimidad democrática.

nadie habla de que el pasado 6 de febrero de 2025 Donald Trump firmó una orden ejecutiva para sancionar a la Corte Penal Internacional (CPI). El trasfondo de esta confrontación es particularmente relevante. La investigación de la CPI sobre crímenes de guerra en Gaza se ha convertido en el punto focal de tensión; la CPI, cumpliendo con su mandato de investigar crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, ha avanzado en sus indagaciones sobre las fuerzas sionistas y la orden de captura sobre Netanyahu.

El ascenso de los BRICS como contrapeso al orden establecido trasciende lo económico. Su reciente expansión, incorporando actores clave de Oriente Medio, África y Sudamérica, señala la emergencia de una nueva arquitectura internacional fundamentada en principios distintos a los del orden liberal. La creación del Nuevo Banco de Desarrollo y el desarrollo de sistemas de pagos alternativos al SWIFT demuestran una voluntad concreta de construir instituciones paralelas que reflejen esta nueva realidad multipolar.