Algunas consideraciones sobre la décima y su uso contemporáneo

La décima es una estrofa de diez versos, preferentemente octosílabos, con numerosas modalidades estróficas, entre ellas las variantes del siglo xv, también llamadas «décima antigua», la copla real, la espinela (modalidad predominante) y sus propias variantes, y otras. Los términos espinela y décima no son sinónimos. La espinela no es la única variante de estrofa de diez versos viva hasta nuestros días, como incorrectamente sugiere Rudolf Baehr en su Manual de versificación española (1969), aunque sí sea la más vivamente conservada.

El flujo de estas estrofas en el siglo xv se advirtió en casi todos los Cancioneros epocales y en los más importantes poetas. La fórmula de doble quintilla de la copla real, con origen diferente (quizás provenzal) al que ha de tener la espinela (propiamente andaluza, tal vez desde la lírica mozárabe), triunfó sobre todo con la obra de Cristóbal de Castillejo, enfrentada a la «italianización» de Boscán y Garcilaso en el siglo xvi. La copla caudata no debe ser considerada como una estrofa de diez versos, aunque a veces cuente con esa cantidad versal.

Baehr divide a la décima en tres grupos esenciales: diez versos asimétricos: 4 + 6 y 6 + 4, que conforman el grueso de las llamadas décimas antiguas (anteriores a la espinela); simétricos (5 + 5) o coplas reales, y la espinela «que de cierto modo –dice– representa la fusión de ambos tipos». Por el extraordinario uso y vigencia de las variantes de décimas, principalmente la espinela, en casi toda América Latina, España y Portugal, me extiendo más en su explicación detallada.

La copla real es el tipo de estrofa de diez versos resultado de la unión de dos quintillas con rimas independientes y consonantes, que pueden tener o no el mismo esquema de distribución: ababacdcdc, abbabcddcd, abaabcdccd. Debido a su contraposición con la espinela en el Siglo de Oro, ha sido llamada  impropiamente, décima falsa (o falsa décima), y con otras denominaciones: doble quintilla (o quintilla doble) y estancia real. Ha tenido una larga presencia en el idioma español desde el siglo xvi hasta el siglo xxi. Se caracteriza por poseer sentido completo en sí misma, aunque puede aparecer encadenada en poemas más largos y sobre todo en glosas, en la que fue muy usual hasta la aparición definitiva de la espinela. Ejemplo de Pedro de Padilla (ababacdccd):

Mira el daño que hezistes / a
ojos, por no tener tassa / b
en mirar el bien que vistes / a
que está ardiendo vuestra casa / b
con el fuego que encendistes / a
Menester es procurar / c
remedio del daño luego, / d
y para poder dar, / c
si no os quereys acabar, / c
socorred con agua al fuego. / d

La propiamente llamada espinela, en su definición clásica, es la variante estrófica principal de la décima, puede tener como base dos redondillas enlazadas por dos versos puente, uno sirve de vínculo con la primera redondilla y el otro con la segunda (4 + 2+ 4). Si se abre en el centro una octavilla y se colocan allí dos versos puentes, el resultado es una espinela, lo cual debe ser quizás el motivo por el que Vicente Martínez Espinel la llamó redondilla (de diez versos). Tradicionalmente, emplea el verso octosílabo con cuatro rimas consonantes de fórmula fija con puente al centro: abba-ac-cddc, y debe poseer una pausa en el cuarto verso. Hay otras formas de armar una espinela: sumando una redondilla y un sextillo (4 + 6): abba.accddc. También se puede concebir como una sucesión de pareados con el primer verso rimando con tercero, y último con séptimo (1 + 2+ 2 + 2 + 2 + 1): a bb aa cc dd c; asimismo, se arma mediante la unión de dos quintillas (5 + 5), respetando o no la pausa del cuarto verso, pero deben mantenerse las cuatro rimas típicas de la estructura de la espinela: abbaa-ccddc, que marcan la diferencia con la copla real.  Por esta vía pueden aparecer numerosas irregularidades en la espinela, sobre todo cuando se mantiene la quintilla y no se atiene a la pausa del cuarto verso, lo que la acerca mucho a variantes de la copla real o doble quintilla. Se hace una fuerza a la pausa obligatoria del cuarto verso, cuando se invierte la fórmula 4 + 6, para propiciar, con mucha frecuencia, una décima invertida de 6 + 4, con identidades de números de rimas y otras disposiciones espinelianas.

Se le llama décima espinela por impropiamente habérsele atribuido la invención a Vicente Martínez Espinel, quien en verdad fue el principal cultor en el siglo xvi de una variante que tal vez ya existiría antes que él, pero a la que el poeta rondeño benefició con mayor número de usos variados dentro de Diversas rimas (1591), libro que exponía una suerte de reunión antológica de la inmensa mayoría de los metros y estrofas usados en el siglo xvi. De allí y no de otras fuentes la tomó Lope de Vega. Él y don Luis de Góngora fueron sus dos difusores principales, y a partir de ellos pasó a ser una estrofa de uso generalizado. En algunos tratados aparece solo como décima, y a finales del xvii se escribió como dézima, ortografía que no perduró. Lope ayudó a fijar el término espinela, propuesto ya antes que él lo usara sobre 1624. También se le llama décima clásica, porque su uso se tornó mayoritario y por ello marca la pauta de las estrofas de diez versos. Se ha intentado variar o cambiar el buen nombre de espinela, sin éxito ni fundamentación científica.

La espinela tuvo una aceptación rotunda en el Siglo de Oro, se convirtió en una estrofa protagonista del barroco, de gran preferencia desde el cultivo de Lope de Vega, Góngora, Cervantes, Quevedo y casi todos sus coetáneos, para pasar luego por Calderón de la Barca hasta sor Juana Inés de la Cruz, con gradual incorporación a la poesía popular, sobre todo en la América de habla hispana. Ejemplo de Vicente Martínez Espinel:

No hay bien que del mal me guarde
temeroso y encogido,
de sin razón Ofendido
y de ofendido cobarde.
Y aunque una queja ya es tarde
y razón me la defiende,
más en mi daño se enciende;
que voy contra quien me agravia,
como el perro que con rabia
a su propio dueño ofende.

El exacto origen de la espinela se ha confundido en medio de las variantes surgidas desde el siglo xv, precisaría una investigación más detenida incluso dentro del desarrollo de la oralidad del siglo xvi, de la que pudo ser tomada por los poetas de renombre de ese siglo.

Existen otras variantes de décima: antigua, de cabo roto, aguda de dos rimas, aguda italiana, francesa, décima-estancia y remodelada. Algunas variantes son modificaciones de la espinela (remodelada), pero otras permanecen en la lengua desde el siglo xv y se les ha llamado también décima antigua, claro que para diferenciarlas de la espinela. No hay para ellas una fórmula única y tampoco cantidad de rimas obligatoriamente establecidas, que fluctúan de dos a cinco. Puede ser muy variada la disposición de esas rimas en la estrofa y hasta la cantidad silábica varía (casi siempre de arte menor, pero hay décimas endecasilábicas y de otros metros, sobre todo en la corriente modernista de la poesía hispanoamericana), según el interés expresivo del poeta.

Cervantes utilizó la espinela con versos de cabo roto al principio de El Quijote; esta peculiaridad ofrece una nota de distinción que data de finales del siglo xvi o al menos es anterior a 1604. No debe confundirse con las décimas agudas (italiana o de dos rimas) que se verán más adelante, si bien en el «cabo roto» se observa también como aguda la sílaba final. Isabel Paraíso (La métrica española en su contexto románico, 2002) documenta una modalidad que ella llama décima aguda de dos rimas, realmente muy rara, según ella misma la advirtió en José Zorrilla, en el siglo xix.

Las décimas de versos decasilábicos (suerte de strophecarrée: 10 x 10), y sobre todo la llamada décima francesa en endecasílabos, se ha usado desde el modernismo. El gran maestro barroco cubano José Lezama Lima la usó de una manera muy singular en las llamadas «Décimas de la amistad», en una de las cuales organizó la estrofa como si la formasen dos tercetillos y una redondilla final, con fórmula ababbccddc:

La llanura y la candela,
el jinetuelo y guitarra,
van prolongando su tela.
La Nochebuena desgarra,
no hay Nochebuena de seda,
ni abuela semimecida.
Lo reconozco, su herida,
como en el ciervo el acecho,
busca en el agua de helecho
la sucesión sumergida.

En la tradición popular de Puerto Rico se usa una décima hexasilábica, que allí denominan decimilla. Isabel Paraíso incluye entre las estrofas de diez versos una que ella llama décima de pie quebrado, militante entre las décimas antiguas, pues se reportan desde el siglo xv, y su estructura es la misma que la de alguna fórmula entre las antiguas o de la copla real, salvo que posee uno o más pie quebrados. Paraíso cita una décima de este tenor, de Fernando de Torre, con disposición de rimas a 8 b 4 a 8 a 8 b 4 – c 8 d 4 c 8 c 8 d 4.

En la discusión sobre los antecedentes de la espinela, se ha mostrado la siguiente forma, varias veces usada entre sextillas, por Bartolomé de Torres Naharro en su Propalladia, y que presenta como pie quebrado el sexto (final del sextillo):

Según me habéis demandado
si como estoy os contase
podría ser que os pesase
de haberlo tan mal tratado.
Aunque a mí de tal cuidado
sus dolores
me son tan altos favores,
que por más que me han venido
a todos los he sabido
rescebir con mil amores.

En el estado actual de las investigaciones, la de Naharro sigue siendo una formulación discutida.

Hay que advertir en el Diccionario de métrica española (2001), de José Domínguez Caparrós, las variantes que se ofrecen en el cultivo de la décima, además de las ya mencionadas, entre ellas la décima italiana o aguda, con terminaciones agudas en los versos quinto y décimo, que riman entre sí, aabbéddffé, y la décima-estancia, combinación de octosílabos y en decasílabos cuyas cantidades no están preestablecidas dentro de los diez obligatorios, con rima consonante sin orden fijo.

Tomás Navarro Tomás (Métrica  española, 1954) habla de una décima remodelada, que consiste en alguna variación de la espinela, como hacer quebrado el quinto verso, añadir algunos endecasílabos o versos de metro diferente al típico octosílabo, hacer variaciones en la disposición de la rima, etcétera. Esto último se ha incrementado por medio de la experimentación formal decimista de finales del siglo xx, pero distíngase que lo que Caparrós y Navarro Tomás llaman remodelada, es experimentación a partir de la espinela y no una de las múltiples variantes estróficas de los siglos xv-xvi.

Si se hiciera aquí un recuento de todas esas variantes, según sus diferentes fórmulas empleadas desde el siglo xv, la lista sería bien larga y en definitiva inconclusa, porque las combinaciones que pueden ofrecer diez versos de diversas medidas (si bien el octosílabo presidiéndolas), el variado número de sus cantidades de rimas y el orden de sus pausas en cuarto o quinto versos u omisión de todo tipo de pausa, puede ser matemáticamente enorme y estar surgiendo a cada rato una nueva variante, si los poetas así lo desean.

Resumen de variantes principales:

1. Antigua, procedente del siglo xv o de la inicial experimentación formal de la estrofa, preferentemente en octosílabos, pero puede escribirse con otros versos de arte mayor o menor. Posee estructuras de rimas variadas, de dos a seis rimas, sin pausa obligatoria en ningún verso, no posee formulación fija. Visible en los Cancioneros del siglo xv.

2. Copla real, antigua estrofa que tuvo su auge en el siglo xvi, consta de dos quintillas (doble quintilla) enlazadas, por lo general con cuatro rimas y pausa intermedia en el quinto verso. Fue la estrofa más empleada por Castillejo.

3. Espinela, variante estrófica con antecedentes anteriores a 1591. En su forma clásica, consta de diez versos octosílabos formados por la unión de dos redondillas enlazadas por dos versos que funcionan como puente (4+2+4), cuatro rimas y pausa obligatoria en el cuarto verso, con fórmula fija: abba.accddc. También se le ha llamado solo décima, incorrectamente, pero por antonomasia, y otras formas fallidas de cambiar su legítimo nombre. .

4. Variantes de la espinela, si se conserva la estructura de rima y la pausa del cuarto verso, así como la fórmula matriz que la rige, pueden hacerse espinelas con la unión de una redondilla más un sextillo (4+6), dos quintillas enlazadas (5 + 5), sucesión de pareados interiores con el primero y el último verso enlazados por la rima con cuarto y quinto, y con sexto y séptimo, respectivamente, abbccddccd. También se puede admitir la disposición invertida de sextillo más redondilla (6 + 4).

Navarro Tomás llama también décima remodelada a quebrar alguno de los versos de la espinela, al modo del modelo de Naharro en el siglo xvi.

5. Décima aguda de dos rimas, documentada por Isabel Paraíso, mantiene una estructura móvil en la que se conjugan solo dos rimas en diferentes disposiciones a lo largo de los diez versos. Ejemplo de posible combinación de rimas: áéááéááééá-áéáéééáééá.

6. Décima francesa, en endecasílabos, guarda la misma disposición de rimas que la espinela. Fue usual en Rubén Darío y volvió a usarse a fines del siglo xx.

7. Décima de pie quebrado, variante de la décima antigua, pero también puede existir como variante dentro de la espinela, y consiste en quebrar por lo común el quinto y décimo versos en relación silábica de 8+8+8+8+4+8+8+8+8+4 (abbaaccddc). Isabel Paraíso documenta algunas anteriores a Espinel con está disposición de rimas: abaabcdccd, donde los versos segundo, quinto, séptimo y décimo son quebrados de cuatro sílabas.

8. Décima de cabo roto, usada por Cervantes, puede ser perfectamente una espinela clásica, pero en cuyos versos se elimina la última sílaba.

9. Décima italiana o aguda, con terminación aguda en los versos quinto y décimo, que riman entre sí: aabbcddeec.

10. Décima-estancia, combinación de octosílabos y endecasílabos. No siempre sus cantidades de versos están preestablecidas dentro de los diez obligatorios para una décima. Posee rima consonante sin orden fijo.

Véase el siguiente curioso ejemplo de Jesús Orta Ruiz, que es una décima en la que puede funcionar la pausa al final de cada verso y también ser leída mediante los encabalgamientos que en ellos se producen:

Casita mía, clavada / a
en la soledad montuna, / b
entre el cardón eras una / b
paloma crucificada / a
no lejos, desagraviada / a
por jardín multicolor, / c
como si a mi alrededor / c
se alzara la profecía / d
de que mi vida sería / d
sombra y luz, cardón y flor. / c

Añádase, por último, que en el huapango mexicano se le llama poesía a un tipo de variante formal sobre la décima, alargada entre once y catorce sílabas, fácilmente confundible con otros tipos de estrofas, como undécima y duodécima. El asunto decimista puede dar lugar a libros completos, de hecho los ha dado, y es prácticamente inagotable.
 

Nació en Fomento, Sancti Spíritus, el 22 de octubre de 1946. Poeta, ensayista, traductor y profesor investigador. Es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas y Doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Trabajó por más de diez años como editor de Teoría y Crítica Literarias en la Editorial Letras Cubanas. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, y de su Consejo Nacional, hasta 2019, de la Sociedad Económica de Amigos del País y de su Junta de Gobierno, hasta 2019, ha sido miembro de los consejos científicos de la Fundación Alejo Carpentier y del Instituto de Literatura y Lingüística, así como de la Fundación Nicolás Guillén y de los consejos de grados y categorías científicas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Cuba) y de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Miembro correspondiente del Instituto Histórico y Geográfico de Brasil, miembro de honor de la Asociación de Profesores de Español y Literatura de México; pertenece a varias cátedras literarias cubanas; asesor de la Biblioteca Memorial Juan Marinello y miembro de los consejos de redacción de las revistas Signo Anuario L/L, y Anaconda de Ecuador. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 2025, en la 33 Feria Internacional del Libro de la Habana. Con doce poemarios publicados, destacan "Un leve golpe de aldaba" (2006) e "Hipno"(2018), y entre sus libros de ensayos más recientes: "Gravitación de la poesía" (2016) y Umbral para una era imaginaria. "Acercamientos a Rainer María Rilke" (2018).