Los jóvenes se cansan de escuchar el lema repetido ad nausea por sus mayores: que para olvidarse de sus propios problemas deben servir a los demás. Es un consejo que huele a sótanos mohosos y a farisaísmo. Yo era uno de estos jóvenes que piensan que uno pierde su libertad cuando se involucra demasiado con los demás.




