Cambiando el concepto de ir a la escuela; los nuevos espacios de aprendizaje después de la COVID-19

Los niños vuelven a clases aun cuando está latente la pandemia y regresan a la atención en persona por gentes desconocidas, en espacios totalmente diferentes a los que han estado acostumbrados dos años, al cambio de sus rutinas lo cual hace que todo lo vean y lo sientan diferente y que probablemente sepan que el riesgo de contraer la COVID-19 tiene que ver con estar cerca de otras personas, y podrían preocuparse de que se puedan enfermar.

La importancia de socializar; de verse y conocerse en un contexto de espacios que les formaría una más amena y lúdica estadía se ve opacada por algo tan básico como que los maestros y compañeros tienen que usar cubrebocas. Las expresiones faciales se usan para ayudar a comunicar sentimientos y dar tranquilidad, por eso; al estar rodeados de caras con mascarillas puede incrementar la sensación de incertidumbre, al tiempo que estarán en espacios poco emotivos y disonantes a estas nuevas necesidades, tanto de percepción como de salud e higiene.

La arquitectura no es estática, al igual que la cultura, el arte y la educación se actualizan y van generando nuevas posibilidades desde su seno a la creación de nuevas hipótesis. La exposición de estas hipótesis, planteamientos o teorías es siempre anterior a la práctica, y muchas veces un poco desfazada de la vida actual; a la realidad que se vive.

Estas últimas teorías de la educación enfocadas en la totalidad compleja de los alumnos y en la formación de sus competencias, deben dar cabida a las necesidades y planteamientos reales de los docentes, generándose una nueva manera de concebir los espacios requeridos para la educación presente, se debe reformar de manera multidisciplinaria y transdisciplinaria repensar los espacios que implica la actual educación básica (preescolar, primaria y secundaria).

La noción susceptible de escuela que concebimos es lo que va antes y después de la clase, es la socialización, las pláticas de pasillo, los juegos en los recesos y recreos, la convivencia en las terrazas, explanadas cívicas y canchas deportivas, todo esto dentro de espacios creados exprofeso para actividades lúdicas, sociales y de intercambio personal.   Esta arquitectura es planteada casi en su totalidad desde una normativa de equipamiento urbano (SEDESOL) dejando poco margen a la calidad de los espacios casi siempre sin dar importancia al diseño arquitectónico correspondiente.

¿Qué cambios se deben plantear en la arquitectura de los centros educativos?

Considerando a los docentes, los alumnos y las actividades-espacios como los tres ejes principales en la decisión de las necesidades, requerimientos y áreas en las escuelas se bosquejan una serie de ideas y posturas a considerar en la arquitectura educativa actual.

1.- Espacio seguro. Para muchos niños y adolescentes la escuela es considerado un refugio, teniendo los antecedentes de maltrato, precariedad, vulnerabilidad e inseguridad que tienen en sus viviendas y zonas aledañas, esta es una premisa que se repite en casi toda Latinoamérica. Durante la pandemia, con las aulas vacías se alejan las oportunidades y se profundizan las desigualdades que viven muchos de los niños y adolescente, se les niega acceder al derecho de aprender.

2.- Aforo controlado. A pesar de considerar un mínimo de alumnos, también habría que plantearse un máximo de estudiantes por grupo, a la par que el uso de los espacios públicos o semipúblicos de las escuelas se usen en horarios diferentes para tener distancias y metros cuadrados suficientes por persona. El cálculo del aforo es justifica en mantener la seguridad en las aulas, de modo que se permita realizar las actividades requeridas de la enseñanza. Dar cabida a una normativa que priorice la enseñanza aprendizaje de los niños y adolescentes antes que los fríos datos de porcentajes y estadísticas.

3.- Condiciones óptimas de limpieza. La desinfección de los muebles, áreas de trabajo y zonas en todas las escuelas pasa a ser prioridad, no solo de los intendentes o personal de limpieza, sino como hábito de los maestros y alumnos, y en algunos casos de padres de familia. Complementado con el diseño adecuado de los muebles, áreas de transición, vestíbulos de acceso y materiales idóneos.

4.-Condiciones adecuadas de iluminación y ventilación. La creación de microclimas con vegetación natural que evite el hacinamiento y genere una ventilación natural, provea sombra y permita el paso de luz natural a los ambientes de clase y convivencia de los niños y adolescentes en toda la escuela será prioritaria para una arquitectura que propicie el aprendizaje. Con un mayor apego y respeto por la naturaleza y el medio ambiente.

5.-Condiciones eficientes de isóptica y acústica. Retomar los conceptos básicos en el diseño de espacios requeridos según su uso y necesidad, que los alumnos se sientan cómodos en los aspectos de ver completa y adecuadamente, así como escuchar claro y fuerte al docente, que propicie de manera sana el intercambio social y de ideas sin temor a reprimendas. Considerar la antropometría como regla y la ergonomía como concepto necesario en el diseño de los salones de clase.

6.- Accesibilidad universal. Considerar la inclusión desde todas las variantes posibles en el diseño arquitectónico, sin demeritar el recorrido arquitectónico y la versatilidad de los espacios para usos y actividades lúdicas y de enseñanza, así como la señalética e información pertinentes.

7.- Actualización de la normativa. Al replantearse nuevas necesidades y proponer nuevas áreas y espacios, la normativa tendrá que reajustarse a estos requerimientos. Siempre con el afán de mejorar la calidad de la educación y las escuelas. Incluyendo la posibilidad de uso de materiales que permitan su limpieza y desinfección sin tanto desgaste. La adaptación regional que sea incluyente con los usos y costumbres culturales como parte de la enseñanza y aprendizaje. Y la flexibilidad en el diseño de espacios menos rígidos acorde a una nueva etapa en la educación.

8.- Potenciar los vínculos que propicia el edificio escolar. Como arquitectos esta es la parte más difícil y la mas provocativa para la creatividad, cambiar la idea de la rigidez y dimensione de los espacios, diseñar pensando en la flexibilidad de uso, en los ambientes que propicien los intercambios sociales, lúdicos y educativos. Generarle una motivación al alumno con diseños pertinentes en cada sitio, recorridos y paseos arquitectónicos, que la memoria colectiva del locus de la escuela sea siempre un recuerdo tanto emotivo como de conocimiento.

9.- Nuevos espacios para dar clase presencial. Ante esta flexibilidad; tener la posibilidad de que la enseñanza pueda optar por espacios al aire libre, zonas diversas acorde a los temas y conocimientos, y eso dará cabida a una inteligencia emocional desde la educación básica. Una escuela de espacios abiertos y quizá hasta efímeros, eliminar barreras arquitectónicas inservibles como los exagerados espacios de circulación convirtiéndolos en espacios comunes al aire libre favoreciendo las condiciones de socialización.

Ante todo considerar que los filtros de seguridad comienzan desde la vivienda, posteriormente la escuela y por último el salón de clase; como lo marca la SEGEY – SEP Yucatán en el protocolo de regreso a clases 2021.

En este sentido queda en evidencia que se deben diseñar nuevos modelos de colegios y de aulas, que los espacios para la educación presencial sean lo requerido, que además en edades infantiles el colegio no solo realiza una labor de educación y enseñanza de conocimiento, sino también es un lugar en el que los niños y adolescentes aprenden a relacionarse y socializar.

Debemos ser optimistas y creer también que a la parte del cambio arquitectónico vendrá un cambio de modelo educativo para la vida.

REFERENCIAS

Allam, Z, Siew, G. y Felix F. (2020). ¿La pandemia de COVID-19 reestructurará la educación arquitectónica? Disponible en: https://www.plataformaarquitectura. cl/cl/940795/la-pandemia-de-covid- 19-reestructurara-la-educacion-arquitectonica

Fernández-Bermejo, Mariela. (2020) La influencia de la arquitectura y el diseño del espacio en la enseñanza post COVID-19.  Tomado de http://riberdis.cedd.net/bitstream/handle/11181/6156/Arquitectura_y_dise%C3%B1o_espacio_ense%C3%B1anza_post_COVID-19.pdf?sequence=1

Todos los dibujos pertenecen a la niña Zoe Camila Castillo Coral

Arquitecto y Maestría en Arquitectura por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. 2004 y 2010 Profesor de la Facultad de Arquitectura de la UADY de 2011 al 2017, de la Universidad Vizcaya de las América, del Centro Universitario de Valladolid (CUV) y la Universidad de Yucatán (UNY). Arquitecto responsable de los proyectos de Restauración de catorce edificios religiosos patrimoniales en el Estado de México derrumbados por el sismo de 2017. Asesor en dos proyectos sociales de vivienda en comunidades rurales sobre autoconstrucción asistida (en PLANCHAC 2015 Vivienda Popular como unidad doméstica sustentable; Medio ambiente y cultura) y Construcción de vivienda vernácula (en Tahdziú 2005). Y como Investigador asociado en el área de Seguridad en la construcción en los conjuntos de vivienda en serie del proyecto CONAVI – CONACYT clave 236282 y clave SISTPROY UADY 2015001. (2015 – 2016) Arquitecto copartícipe en la reconstrucción de viviendas destruidas por el sismo de 2017 en localidades de Chiapas, coordinando a estudiantes de Arquitectura participantes. Docente de las asignaturas de taller de materiales, Restauración, Taller de Proyectos y Teoría e historia de la arquitectura regional, Diseño Bioclimático, Así como de diversos cursos de materiales y sistemas constructivos, Técnicas de restauración y Autoconstrucción asistida de vivienda. Actualmente investigador sobre eficiencia en el uso de materiales entre los que destacan la madera, la tierra, la piedra y otros materiales naturales, así como la realización de proyectos arquitectónicos de vivienda.