A pesar de todo lo que se diga, se suponga o se prevea, necesitamos espacios habitables y arquitectura reflexiva de las necesidades de nuestra sociedad actual.

La Arquitectura es un mensaje simbólico y distintivo del pueblo originario que la construye; expresa de manera natural los principios de su concepción, sus condiciones y composición ordenada, generalmente concebida por un orden cosmogónico.

Entramos, ante esta post pandemia, a una etapa de nuevas posibilidades de trabajo igualitario, de problemas de índole mas específico en la resolución de problemas de arquitectura y urbanismo, como los prototipos de vivienda que ya no pertenecen al estereotipo de familia clásica.

¿Existe una relación directa entre arte y arquitectura, o es una interrelación condicionada?

Un elemento de diseño arquitectónico que conlleva un gran poder es la luz; la luz solar, que ha sido olvidado en los últimos tiempos no sólo en la edificación de viviendas sino en la obra pública y social.

Reflexionar sobre los límites y las fronteras es aparente una labor de cada época y acorde a sus condiciones socioeconómicas determinadas, viable en mayor medida en momentos de crisis y cambios, siendo un trabajo irremediablemente cotidiano como el que esta pandemia nos ha expuesto. Un lugar, una interpretación y una fachada como elementos explícitos de la arquitectura que asumimos como seria y efectiva.

Con los ojos entreabiertos, el rostro empapado de sudor por la extrema humedad que se percibía en el ambiente, descubrí una ligera melodía: … Just beat it! ... Just beat it! Respiré y cerré los ojos.

Se nos plantea desde la perspectiva urbano-arquitectónica construir un nuevo imaginario, nuevas hipótesis, ideas y planteamientos, ya que estamos en la etapa de transición hacia las decisiones inmediatas sobre las nuevas formas, normas y normalidades.

Iniciamos este año con la firme convicción que la arquitectura y sus diseños crearían nuevos referentes históricos y tecnológicos, que los espacios a nivel individual y colectivo conformarían una mejora en las condiciones de habitabilidad y estabilidad emocional, creíamos, como humanidad, que estábamos preparados para sobrevivir a este mundo.

La construcción masiva de vivienda ha propiciado el talado de montes donde normalmente el agua de lluvia se quedaba y se filtraba, ahora no hay árboles ni tierra que ayude a este proceso de filtración, por el contrario sólo hay firmes, pisos, pavimentos y concreto, en una extensión considerablemente amplia de suelo construido e impermeable.