Como arquitectos nunca dejamos de aprender, siempre aspiramos a ser el “maestro de la arquitectura” que pueda tener todas las respuestas.

La arquitectura no es estática, al igual que la cultura, el arte y la educación se actualizan y van generando nuevas posibilidades

La arquitectura debe ser como los árboles que reciben el sol, el viento y la lluvia...

La ciudad de Mérida, Yucatán, presenta, al igual que Izamal y Valladolid, características muy particulares en su génisis habitacional y urbana.

Rómulo Rozo nos impone una envestidura de elementos celestes, de la tierra, del fuego y el agua, tratando de exhibir que la Patria es el territorio y lo que en ella se crea.

La buena arquitectura construye sociedad, genera sentido de pertenencia, emociones positivas y traza un mejor vivir; una mejora calidad de vida en las personas tanto de manera individual como colectiva, la “buena arquitectura” debe ser para todos.

A pesar de todo lo que se diga, se suponga o se prevea, necesitamos espacios habitables y arquitectura reflexiva de las necesidades de nuestra sociedad actual.

La Arquitectura es un mensaje simbólico y distintivo del pueblo originario que la construye; expresa de manera natural los principios de su concepción, sus condiciones y composición ordenada, generalmente concebida por un orden cosmogónico.

Entramos, ante esta post pandemia, a una etapa de nuevas posibilidades de trabajo igualitario, de problemas de índole mas específico en la resolución de problemas de arquitectura y urbanismo, como los prototipos de vivienda que ya no pertenecen al estereotipo de familia clásica.

¿Existe una relación directa entre arte y arquitectura, o es una interrelación condicionada?