El último fin de semana en Cuba se vivió a pura tensión. Cuatro días sin electricidad en todo el país, y el azote de un huracán a la región oriental del archipiélago provocaron una situación sui géneris, que mantuvo en vilo a cada uno de los habitantes de la mayor isla del Caribe.
Desde que el viernes 18 de octubre, sobre el mediodía, se desconectara completamente el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), hasta este lunes en la tarde, donde un alto por ciento de ciudadanos ya tenían restablecida la corriente, se vivieron horas de incertidumbre y angustia, ante los varios intentos de poder regresar todo a la normalidad.
De acuerdo con fuentes del Ministerio de Energía y Minas, organismo rector de la electricidad en Cuba, la desconexión del SEN se debió a la salida imprevista de una de las mayores centrales térmicas del país, la Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas, a unos 120 kilómetros de La Habana, la ciudad capital.
Ello provocó un apagón total en todo el país y complicó mucho más las posibilidades de recuperación. Desde el mismo momento de la caída del sistema eléctrico, los expertos comenzaron a aplicar variantes para volver a arrancar las plantas generadoras y lograr la interconexión nacional, pero dos fallas sucesivas en esos intentos alargó las posibilidades de recuperación y multiplicó las molestias a la ciudadanía, que se vio privada por más de 72 horas de energía eléctrica y con ello las afectaciones en el suministro de agua, la cocción de alimentos y otras actividades de la vida cotidiana.
Algunas actividades públicas, provistas de grupos electrógenos, continuaron brindando servicios, pero en la mayoría de los casos, al agotarse el combustible para el funcionamiento de las plantas, se interrumpió casi toda la cadena productiva del país.
En medio de tan compleja situación, y aun sin haberse recuperado toda la electricidad, ese mismo fin de semana el huracán Óscar, pequeño pero poderoso, atacó con toda su furia el oriente del país y causó cuantiosos daños en viviendas y las infraestructuras de electricidad y telefónica, además de haber provocado la muerte de seis personas en la provincia de Guantánamo.
Las autoridades del país han estado informando, por las vías posibles, sobre la situación y en el caso de los destrozos del evento meteorológico, se preparan fuerzas de apoyo para enfrentar una contingencia que llevará días solucionarla, ante el desbordamiento de ríos, la incomunicación de comunidades y los daños provocados en cultivos y otras actividades.
Todo ese escenario provocó que el Gobierno diera a conocer una nota en la que informó la decisión de “suspender las actividades administrativas no imprescindibles y las docentes, los días lunes 21, martes 22 y miércoles 23 de octubre y mantener los servicios vitales para la población”.
“Los trabajadores que se encuentran movilizados ante estas circunstancias reciben el pago de su salario promedio y los que en razón de dicha suspensión no asisten al trabajo, reciben el pago de una garantía salarial equivalente al salario escala del cargo que ocupan”, concluía la comunicación, evidencia de la complejidad de la situación y de que su alargamiento era previsible.
Los cubanos vivimos unas jornadas de máxima tensión, como no se recuerda en muchos años.
Sin embargo, este martes 22 de octubre, al mediodía, un comunicado de la Unión Eléctrica nacional daba a conocer que «a las 02:44 p.m. ha sincronizado el Sistema Eléctrico Nacional», según informó en la red social X la entidad.
Aunque ya pasaron los peores momentos de lo que se llamó Contingencia Energética, las propias autoridades advirtieron que los cortes programados de electricidad continuarán, ante la imposibilidad de cubrir la demanda con las actuales condiciones del sistema.
Factores como la falta de combustible para la generación, problemas de financiamiento para su compra, la incidencia del bloqueo de Estados Unidos que amenaza a barcos que pretendan transportar a Cuba combustibles para las termoeléctricas, así como los contratiempos para la adquisición de piezas de repuesto para una industria envejecida y con aplazamientos de mantenimientos necesarios, continuarán incidiendo en la disponibilidad de electricidad.
Han sido días difíciles para el país. La recuperación ya avanza, la gente reconoce el esfuerzo supremo de los trabajadores de la electricidad, que buscaron variantes y variantes con el fin de restablecer el Sistema Eléctrico en el menor tiempo posible. Pero siempre quedarán en la memoria de muchos la compleja situación vivida, pensando también que no vuelva a repetirse tan complicado escenario.
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