Cumbre virtual contra la inflación

Sin moverse de sus respectivas oficinas, varios presidentes de América Latina y el Caribe se reunieron el cinco de abril último en una Cumbre de buena voluntad pero aun con muchas incertidumbres luego de sus resultados.

El mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, convocó a sus homólogos del continente a una reunión virtual, que trató como tema principal la creciente e insostenible inflación que golpea el bolsillo de los ciudadanos de nuestros países, en la búsqueda de concertaciones que permitan enfrentar tan complejo panorama.

En la reunión virtual participaron autoridades de México, Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Honduras, Venezuela y San Vicente y las Granadinas.

En esta, como en muchas otras, se acordaron acciones para encontrar soluciones conjuntas y enfrentar con urgencia los altos precios de los alimentos y las presiones inflacionarias sobre la canasta básica, bienes intermedios y servicios en la región, además de examinarse facilidades comerciales, medidas logísticas y financieras, incluyendo la transferencia de tecnología y cooperación en la creación de capacidades, que tomen en consideración la realidad de cada país.

Cada uno de los participantes expuso las realidades de sus países, propusieron fórmulas de cooperación regional, facilitación del comercio y la búsqueda de alternativas para lograr reverdecer las maltrechas economías del área, sumidas en muchos casos en una situación desesperante para poder cumplir con las exigencias de sus consumidores.

Una palabra estuvo presente en casi todos los discursos, Cooperación, pero lo que habría que observar es cómo en economías que son diametralmente opuestas en sus concepciones, pueden establecerse alianzas entre capital privado y estatales y cuáles serían las perspectivas en el corto plazo para lograr la anhelada mejoría.

En la declaración presidencial de la «Alianza de Países de América Latina y el Caribe contra la Inflación», los mandatarios expresaron su compromiso en fortalecer sus respectivas economías y sectores productivos mediante la inclusión, la solidaridad y la cooperación internacional.

Entre los acuerdos alcanzados está avanzar en la definición de las facilidades comerciales, las medidas logísticas, financieras y de otra índole, considerando la realidad de cada país, para que el intercambio de productos de la canasta básica y bienes intermedios «ocurra en mejores condiciones con la prioridad de abaratar los costos de dichos productos para la población más pobre y vulnerable».

Crear un Grupo de Trabajo Técnico integrado por representantes de Gobierno de cada país para determinar las medidas de cooperación regional para los productos básicos e insumos, particularmente fertilizantes químicos y orgánicos, identificados por los países participantes en la Cumbre fue otro punto abordado.

Ese grupo, tendría la facultad de establecer un plan de acción que permita implementar, en un plazo razonable, la adopción de medidas de facilitación de comercio para enfrentar los altos precios de productos de consumo básico e insumos, con el fin de contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional.

Además, se acordó impulsar medidas tendientes a la facilitación del acceso al crédito a nivel internacional, y a aumentar el financiamiento multilateral de proyectos agrícolas, agroindustriales y de infraestructura para el transporte de mercancías.

En la declaración final se acordó, también, extender la invitación a los demás países de la región para que se sumen a la iniciativa, con el propósito de contribuir al bienestar integral de América Latina y el Caribe.

Más o menos estos fueron los acápites abordados durante el encuentro virtual y al menos, en palabras, quedó el compromiso de avanzar en los mecanismos que permitan avanzar.

Sin embargo, siempre queda la duda de hasta dónde podrán lograrse los objetivos propuestos, en un continente donde la mayoría de los países cambian a sus máximas autoridades cada 4 años, donde el rumbo de las políticas lo marca el signo político que esté en el poder, donde las voluntades han quedado, en muchas ocasiones, en la boca de quienes prometieron y no pudieron cumplir.

Lo importante de esta Cumbre estuvo en la posibilidad de que los mandatarios asistentes se vieran las caras sin las intromisiones de antaño, en la concertación que pudieran lograr en un futuro inmediato y en la conciencia de algunos de ellos de que algo hay que hacer para cambiar la situación existente.

Que logre alcanzarse algún resultado lo dirá el tiempo, que en un lapso breve veamos resultados no parece probable, más allá de lo que muchos quisieran. Esperar para ver, sería la mejor opción en este caso.

Pelayo Terry
Pelayo Terry Cuervo es Licenciado en Periodismo y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Fue Corresponsal de Guerra en Etiopía entre 1988 y 1989. Reportero y Corresponsal Jefe en La Habana de la Agencia de Información Nacional (actualmente Agencia Cubana de Noticias), subdirector del semanario Tribuna de La Habana (1997-2000), subdirector del diario Juventud Rebelde (2000-2009), Director de Juventud Rebelde (2009-2013) y Director del diario Granma (2013-2017). Actualmente es editor del sitio web Cubaperiodistas, de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha sido conferencista y tribunal de tesis en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y presidente y miembro de varios jurados de la UPEC, entre ellos el Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida, el Juan Gualberto Gómez, por la obra del año, y el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, del cual ha sido presidente en los dos últimos años. Fue premiado en varios concursos periodísticos en Cuba y consultor en temas de Periodismo y Comunicación. Fue colaborador de los diarios Por Esto! (diciembre 2017-junio 2020) en el tratamiento del tema Cuba, tanto en reportes informativos como en artículos de Opinión.