Escultismo: para volver sobre nuestros pasos

Uno no sabe lo que la vida nos tiene preparado, hacemos planes y muchas veces decimos que no volveremos pasos atrás, ni para tomar impulso; sin embargo, en el pasado dejamos experiencias tan significativas que resultan relevantes para entender nuestro presente. Los mayas bien lo sabían al decir que el pasado no se encuera atrás sino delate de nosotros. Es así como se me devela el escultismo treinta años después de haber salido de la tropa de expedicionarias.

Recuerdo que, a mediados de los 80, ser scout significaba casi un acto de rebeldía, sobre todo para las niñas y jovencitas que optaban por los juegos de contacto e irse de campamento, en vez de asistir a un club social o al catecismo, que, generalmente, coincidían en horarios.

Lo cierto es que este movimiento, iniciado por Baden-Powell a principios del siglo XX para erradicar la delincuencia juvenil de Inglaterra y que se ha extendido por casi todo el mundo, nos llenó de aprendizajes y de momentos inolvidables a quienes tuvimos la oportunidad de pertenecer a él durante la infancia o adolescencia.

Cuando alguien se pregunta qué hacen los niños y jóvenes en los scouts, la respuesta podría ser una lista interminable de actividades que se ven a simple vista: jugar, correr, cantar, acampar, actuar, aprender, y un gran etcétera. Sin embargo, lo que no se ve de inmediato son los procesos formativos que se dan a lo largo de la vida scout, como el fortalecimiento de la autoestima, el trabajo en equipo, el respeto al otro, el respeto a la naturaleza, el desarrollo de competencias para la vida, así como de habilidades socioemocionales, disciplina, autocontrol, espíritu de superación y más.

No es casualidad que muchos de los líderes de nuestra sociedad, independientemente de su área de acción, hayan sido y se reconozcan como scouts.

En la actualidad, muchos cambios se han dado dentro del escultismo en México, tratando de adaptarse a las necesidades del siglo XXI, quizá el más lamentable (por añoranza) es que ya no existe la manada de gacelas, lo que restringió a las niñas, según por Derechos de Autor, de la fantasía relacionada con la Foresta Andi y de los animales del bosque que se reunían alrededor de abrevadero. De los cambios más favorables, podemos observar la constitución mixta de las secciones (hoy ya nadie se asusta por ello); asimismo, existe en la práctica una libertad de credo que permite mayor diversidad e inclusividad; y se prevee el proceso formativo a través de un currículo diseñado y estructurado desde una filosofía de la educación y con objetivos claros, de acuerdo a la atapa del desarrollo y que contempla la individualidad de cada elemento, sus formas de aprendizaje, así como diversos métodos de evaluación.

Definitivamente, los scouts es una institución de educación no formal que, si bien ha sufrido cambios, se ha fortalecido, manteniendo inamovible su espíritu y, ante la crisis de valores que vivimos en nuestro país, se erige como una opción para formar individuos que, como dijo Baden-Powell, contribuyan “a dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos». (veronicagarcia,rdz@gmail.com)

Verónica García Rodríguez
Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.