Extrañando a Kissinger, Etgar Keret, Sexto Piso

Ya sea porque estamos pasando más tiempo en casa al no estar trabajando o porque nuestras opciones de diversión se encuentran bastante limitadas, he visto a varios allegados acercarse a la lectura como como forma de entretenimiento. A menudo, la primera pregunta que se hacen es qué leer. En este sentido, abundan las listas en internet para todos los gustos, algunas incluso bastantes masoquistas recomendando libros como Apocalipsis (King), La peste (Camus) o Ensayo sobre la ceguera (Saramago), lecturas que quizá no sean para todo público en este momento, pero lo principal al momento de leer, para mí al menos, es que esta lectura sea placentera, si un libro no te gusta o no te convence, déjalo, puede ser que esa gran lectura regrese a ti en otro momento y si la fuerzas ahora mismo, acabarás por arruinarla.

Para entrarle a la lectura si no tienes el hábito o si lo tienes algo abandonado, yo recomendaría hacerlo por cuentos cortos. Un autor que pareciera que escribe para el hombre y la mujer ocupados del siglo XXI que quisieran tener tiempo de leer pero simplemente no lo encuentran es Etgar Keret, sin embargo, en su país (Israel) sus libros tienen bastante aceptación también por el público juvenil. Sus cuentos mezclan la cotidianidad, lo onírico y el humor negro.

Extrañando a Kissinger es su segundo libro de cuentos y  fue nombrado uno de los cincuenta libros Israelíes más importantes de todos los tiempos por el diario Yedioth Ahronoth. Consta de 49 cuentos cortos, la mayoría tienen entre 3 ó 4 páginas, lo cual los hacen ideales para leer en el camino al trabajo, a la hora de la comida o en cualquier momento en el que a uno le sobren un par de minutos. Estos exploran distintos aspectos de una visión masculina desencantada de la vida que le prometieron sus predecesores y del rol que le toca en su sociedad. Poco importa que los cuentos se desarrollen en un país lejano pues los problemas que los protagonistas tienen con su padre, madre o  sus relaciones de amistad (entre hombres) son universales. Quizá lo único que pudiera parecernos extraño es el título mismo, pero una rápida búsqueda en Google (que ahora mismo le evitaré) nos conduce a Henry Kissinger, un político estadounidense de origen judeoalemán, quien fuera secretario de estado de 1969 a 1977. El autor menciona que en su juventud cuando Israel y alguno de sus vecinos se encontraban al borde de la guerra, Kissinger viajaba para mediar la situación y crear una especie de paz. Esto es lo que me parece creen necesitar gran parte de los personajes de Keret, alguien que vuele, medie en sus vidas, les diga qué hacer y restaure la paz.

Desde el primer cuento, Romper el cerdito, se nos dan las reglas del juego Keretiano: la incapacidad de conectar,  violencia y una ternura de fondo que nos deja con un resabio esperanzador.

Un grandísimo punto a favor de la edición de Sexto piso traducida por Ana María Bejarano es que está en “mexicano” lo cual nos harán aún más sencillo zambullirnos en las historias y olvidarnos, aunque sea por un par de minutos, de la pandemia actual.

Felipe Alí Santamaría Ricci
Nacido en Mérida, Yucatán en 1992. Cursó una carrera técnica en Creación Literaria en la Escuela de creación literaria del Centro Estatal de Bellas Artes, pero cuando entró a la universidad decidió estudiar ingeniería química en la UADY ya que tiene la mala costumbre de comer tres veces al día (a veces más). Ha publicado dos libros de cuento, De regreso a la noche en 2010 por la Editorial Dante y El pozo en 2018 que fue seleccionado en la convocatoria que lanzó el gobierno del estado para integrar la colección SEGEY digital joven y que puede descargarse de manera gratuita en internet. Sus cuentos también han sido publicados en revistas digitales (Letralia, Penumbria e Ícaro). Le interesan las llamadas literaturas de género (horror, ciencia ficción y lo fantástico) y hacia allá va su escritura actualmente. Vive con su esposa, tres perros y tres gatos entre muchos libros (de él) y muchos zapatos (de ella).