Mercedes, entre jardines y música

A Mercedes Silveira Gómez (1928-2021), mi abuela

Mercedes, pero le decían Mechita, doña Mechi, Mamá Mechi para sus nietos. Costuraba, era modista. Durante muchos años hizo vestidos, uniformes y arreglos para familias adineradas de Mérida, pero también me hizo a mí muchos vestidos en mi infancia y una muñeca gigante, que superaba mi tamaño.

Fue mi abuela, viví a lado de su casa toda mi niñez y parte de mi adolescencia, por lo que era común que huyera a su casa cuando no quería estar en la mía, pero pocas veces entraba por la puerta, era más divertido brincar el muro de adelante —o el de atrás— que dividía las casas. En el frente, me recibía un jardín lleno de plantas, arbustos de cocinera llenos de flores, rosas y galán de noche, que aromatizaban las tardes de primavera. Eran su motivo para levantarse todas las mañanas antes de ir a comprar las verduras del día para cocinar. Por detrás, el muro de la casa era más alto, pero al brincarlo, me recibía el patio con un árbol de huayas y otros de limones, naranjas y plátanos.  En el centro, la casa fresca y grande, con pisos de colores, que antes fue de paja. Siempre limpia y organizada como las casas en las que trabajó tantos años, nunca su mesa sin mantel, ni su cama sin cobertor, hechos por sus propias manos. En la cocina, no faltaban las servilletas de tela bordada, las galletas, el arroz con leche y los caballeros pobres.

Hija única y madre de tres hijos. Divorciada. Amaba la música, aunque pocos lo sabían. Cuando niña disfrutaba desde su ventana escuchar las notas del piano de una casa vecina; más tarde, la vida puso en su camino el amor de un trovador, pero que ella no se permitió. Sin embargo, tuvo un hijo músico, Néstor, por lo que años después, ya en su madurez, tuvo un piano en su casa —rentado, claro—, pero del que escuchaba las melodías en su propia sala, y acudió muchas veces al teatro —lo que antes para ella fuera impensable— a escuchar los coros que él dirigía. Néstor fue el hijo pequeño, el que ya no esperaba, el último en llegar y el primero en partir.  Su hijo Manuel se dedicó a la reparación y restauración de máquinas de coser y Elizabeth, su hija, a la educación, pero con el tiempo se acercó a la costura, con la que, como Mamá Mechi, también hace feliz a sus nietas.

Quizá fue una suegra dura, pero una abuela amorosa y valiente.

Hoy, se ha ido a sus 93 años y, quizá, no tendrá un obituario ni funeral, como ocurre con las personas poco importantes para esta sociedad, en silencio llegan y en silencio se van. Tampoco pudo regresar nunca a su casa que tanto amaba, en la que ya no hay rosas ni galanes de noche, ni están sus vecinas con las que solía platicar por las tardes, pero se despidió de sus dos hijos, Manuel y Elizabeth, y de sus nietos, bisnietos y tataranietos.

Seguramente, hoy, ya sonríe de nuevo porque estará disfrutando la música de su hijo en el cielo.

Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.