Basada en un poema del poeta peruano Federico Barrato llamado Último ruego, en el año 1955, año de mi nacimiento, se compuso un vals peruano con música de Rafael Otero López, titulado Ódiame. Se hizo popular el tema en la voz de Julio Jaramillo y el trio Los Panchos, en México.
Ódiame sin medida ni clemencia…
La escuché muchas veces en mi infancia y adolescencia y siempre me incomodó su letra, aunque reconozco que tiene una hermosa música, considerándola sobre todo en la voz de las damas, muy poco feminista y humillante. En casa tuvimos la fortuna de ser educadas por una culta maestra que nos inculcó el respeto a nuestra condición de mujeres, para evitar la humillación a costa de los que sea, para ser amadas y respetadas.
Odio quiero más que indiferencia…
Sin embargo, ese aprecio y amor por nuestra dignidad, también se aplica en las relaciones con todas las personas de nuestro entorno y también con todos los seres del mundo. No se pueden crear relaciones respetuosas y duraderas entre todos los países del mundo, basadas en la sumisión y falta de respeto. La historia no se ha cansado de contarle a la humanidad lo lesivo que resulta el aceptar relaciones asentadas en el masoquismo y el abuso.
Porque el rencor hiere menos que el olvido…
Rencor y odio es los que sentimos los nacidos en América de los hermanos vecinos de un país, con una historia diferente a la nuestra. Una historia que compartimos y coincide en mucho, con la mayoría de los habitantes de este continente. Un país a quien no se le ha educado en el respeto y que demuestra total ignorancia y desconocimiento de infinidad de hechos y temas, más que los relativos al dinero y las ganancias económicas.
Si tú me odias, quedaré yo convencido de que me amaste…
Con algunas excepciones los Estados Unidos y específicamente su presidente en turno, no se ha cansado de demostrar su desprecio y odio hacia sus vecinos y ya no sólo a los del sur, ahora también se atreve a humillar a su antiguo aliado del norte, los canadienses. Es por eso, que sus declaraciones imperialistas y agresivas dirigidas a casi todo el mundo, ya son comparadas con las emitidas por personajes tan funestos para el mundo como Adolf Hitler.
Pero ten presente, de acuerdo a la experiencia, que tan sólo se odia lo querido…
Lo querido para explotar y para utilizar, y servirse de ese bien querido. Es por lo anterior que resulta inverosímil la reciente invasión y secuestro de un presidente, sin ningún apego a ninguna ley internacional y con el cinismo de reconocer que no es una acción en pro de la democracia, palabra que no se escuchó del invasor, sino por el mero interés de robar su petróleo. Así, sin ambages, ni disimulaciones.
Que vale más, yo humilde y tu orgullosa o vale más tu débil hermosura…
Hermosura de toda América, ambición y deseos de representantes de intereses nada humildes. Debilidad de una pequeña parte de americanos que aplauden al invasor de su patria, demostrando al igual que él, ignorancia y sumisión. En américa hemos tenido múltiples héroes que han demostrado valor y orgullo para defender su patria, en el caso de México muchos han dado la vida por esa causa, o han pasado penurias en su lucha por expulsar al invasor. Nuestro admirado Benito Juárez, es un digno representante de estas causas.
Piensa que, en el fondo de la fosa, llevaremos la misma vestidura…








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