Premio Internacional Miguel Matamoros al compositor yucateco Luis Pérez Sabido

El pasado 23 de agosto, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba entregó el Premio Internacional Miguel Matamoros al profesor Luis Pérez Sabido por su destacada trayectoria como investigador musical y compositor, en reconocimiento a sus aportes en materia de registro, divulgación y gestión de la música mexicana y del Caribe.

José Vázquez Ferreiro narra en su crónica escrita en la página oficial de la UNEAC que la obra del destacado compositor yucateco fue enaltecida por el Dr.  Miguel Barnet, presidente de honor de la UNEAC y corroborada por su vicepresidente Pedro de la Hoz, quien también hizo alusión a la unidad y hermandad entre los pueblos de Cuba y México.

Aquí reproducimos para ustedes las palabras del maestro Luis Pérez Sabido, pronunciadas en la sala Villena de la UNEAC, en La Habana, Cuba.

LICENCIADO LUIS MORLOTE RIVAS
Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
DOCTOR MIGUEL BARNET LANZA
Presidente de Honor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
LICENCIADO MIGUEL DÍAZ REYNOSO
Embajador de México en Cuba
MUSICÓLOGA MARTA BONET
Vicepresidenta Primera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
DOCTOR JESÚS GÓMEZ CAIRO
Director del Museo de la Música Cubana
Distinguidos invitados y miembros de la UNEAC

Como mexicano estudioso de los valores de nuestra música popular, considerada el mejor vínculo de unión espiritual con los pueblos del mundo y especialmente con la América continental y el Caribe, y como yucateco apasionado por la música de nuestra región, con la que Cuba guarda ancestrales  lazos de identidad, es un honor para su servidor Luis Pérez Sabido, investigador emérito de la Escuela Superior de Artes de Yucatán y presidente vitalicio de la Sociedad Artística Ricardo Palmerín, comparecer ante esta benemérita institución intelectual cubana, convocado por su Presidencia, para recibir el Premio Miguel Matamoros que se me otorga por los trabajos de investigación y difusión que he realizado sobre la música popular del sureste de nuestro país, hermanada históricamente al desarrollo cultural de la República de Cuba. Distinción que agradezco en nombre propio y de mi país, en memoria de quienes han propiciado a lo largo de nuestra historia los ancestrales vínculos musicales entre ambas naciones.

Las raíces musicales afrocubanas de esta generosa tierra caribeña, trasplantadas con amor por notables artistas cubanos y mexicanos a la planicie yucateca y asimiladas en las cálidas noches troveras de Mérida, donde se impregnó del aroma de la cultura maya, dio como resultado el florecimiento musical de esta región de México, considerada como bastión de importantes géneros de la música popular de nuestra Patria.

Por esa razón es muy importante recordar que, en 1878, en la ciudad de México, estrecharon vínculos de hermandad dos grandes personajes de Cuba y Yucatán, el héroe nacional cubano José Martí y el escritor, novelista y poeta José Peón Contreras. El primero había llegado a nuestro país con tan sólo 22 años de edad a ejercer el periodismo liberal y crítico, y el segundo -médico, novelista y poeta-, estrenaba ese año diez obras dramáticas en el Teatro Principal de México; entre ellas, La Hija del Rey, por la que recibió las palmas académicas y el reconocimiento del joven Martí, quien se refería a él como “El enorme Peón”. Dos años después Peón Contreras escribiría los versos de la canción-danza Despedida, musicalizada por Cirilo Baqueiro Preve y reconocida como la primera canción de la trova yucateca.

En 1881 la compañía naviera cubano-americana Warr Line establece la ruta marítima Nueva York-La Habana- Puerto Progreso-Veracruz y por ese medio entran y salen en las últimas décadas del siglo XIX y en las tres primeras del siglo XX numerosos artistas cubanos y mexicanos en un intercambio musical cada vez mayor.

En 1883, en Santiago de Cuba, el trovador Pepe Sánchez compone el primer bolero Tristezas; género romántico por excelencia que pronto arraiga en el corazón del pueblo cubano y luego se difunde a otros países de nuestra América.  Al respecto, el notable investigador musical cubano Argeliers León asienta: que al finalizar el siglo XIX el bolero había asimilado la forma de canción amorosa en sus dos secciones tradicionales y que el acompañamiento guitarrístico, “mezcla de rasgueado y punteado, llegaba nuevamente [a Cuba] por el camino de renovados contactos con sones yucatecos”.  He aquí un elocuente testimonio de los vínculos ancestrales que nuestras trovas.

En julio de 1908, Mérida recibe en el Circo Teatro Yucateco a dos célebres trovadores cubanos, Sindo Garay y Alberto Villalón, y al director musical Luis Casas Romero, que formaban parte de la compañía de variedades musicales de Raúl del Monte. Antes de regresar a La Habana, los artistas cubanos actúan en el Teatro Ocampo del puerto de Progreso y allí escuchan al Quinteto Progreso interpretar la primera clave de autores yucatecos, La noche llegó, de Antonio Serrano y Rodrigo Milán, cuya rítmica mantiene gran semejanza con la criolla cubana, género creado dos años después, en 1910, en La Habana, por el compositor Luis Casas Romero.

En enero de 1918 llega a Mérida para actuar en una larga y exitosa temporada en el Teatro Olimpia, la Gran Compañía de Zarzuela Cubana del actor, cantante, bailarín y empresario cienfueguero Arquímedes Pous, con magnífico elenco, orquesta propia, cuerpo de baile y deslumbrante vestuario y decoraciones. Poseedor de una cautivadora voz de barítono, Pous participó con su orquesta en el carnaval meridano de 1918 y allí difundió los más conocidos boleros cubanos compuestos hasta entonces.  Después del carnaval, Pous reanudó su larga temporada en Mérida.

En los entreactos de su espectáculo, Arquímedes Pous y su esposa Conchita Llauradó recreaban los enredos coloquiales de los solares habaneros en un ocurrente diálogo que concluía con una canción festiva. El éxito del dueto Pous-Llauradó influyó en la creación de la pareja cómica del teatro regional yucateco en 1919.

A mediados de 1918 el compositor yucateco Enrique Galaz Chacón y el poeta Carlos R. Menéndez, hijo de profesores cubanos, crean el primer bolero yucateco Madrigal, estrenado en la Hacienda Cacao, Yucatán, en agosto de 1918.

Un siglo después del estreno del primer bolero yucateco Madrigal, y en base a las documentadas investigaciones de su servidor, Yucatán es reconocido como la cuna del primer bolero mexicano, en una ceremonia efectuada en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, el 8 de agosto de 2018.

En 1919, en una segunda gira a la capital yucateca, Pous estrena su más grande éxito, Mérida carnaval, al que le siguió Yucatán Souvenir que, junto con De México vengo, repite con éxito en el Teatro Payret de La Habana.

Y la historia continúa. En noviembre de 1929 el Teatro Principal de Mérida recibe al notable trovador y compositor santiaguero artífice del son cubano, Miguel Matamoros, cuyo ilustre nombre lleva el prestigiado premio que esta tarde se me ha conferido. Iba con sus inseparables compañeros Rafael Cueto y Siro Rodríguez, del Trío Matamoros.

La revista ilustrada meridana Púrpura y Oro publicó la siguiente nota sobre su visita: “Un rotundo y clamoroso triunfo constituyó en esta ciudad el debut del Trío Matamoros, el cual se llevó a cabo en nuestro Teatro Principal la noche del miércoles 14 de los corrientes”.

“A decir verdad, este notable conjunto de trovadores es indiscutiblemente lo mejor y más perfecto que hasta hoy hemos tenido oportunidad de escuchar y admirar aquí y dada la aureola de triunfos con que vienen precedidos, las noches del Principal han resultado la nota más sobresaliente del mes por lo verdaderamente brillantes y concurridas”.

A partir de esa visita, el gusto por el son se incrementa en Mérida. Tanto, que en 1937 el compositor yucateco Wello Rivas escribió el bolero-son Quisiera ser golondrina que alcanzó altos índices de popularidad en México y otros paises de América al ser grabado por su autor con la orquesta de Rafael “El Jibarito” Hernández.

Otro vinculo más. En 1930, en su último viaje a Cuba, el compositor yucateco Guty Cárdenas estrechó una amistad fraternal con el reconocido poeta nacional cubano Nicolás Guillén, en un día de farra en que departieron en La Zaragozana y otros sitios y bares del puerto.

Poco después, en 1931, Guty compuso en México su Canto Negro, en estilo ñáñigo, con letra del poeta de Los motivos del son, cuya partitura estuvo perdida durante muchos años y finalmente apareció en los archivos que heredaron los sobrinos de compositor.

En mi viaje anterior a esta bella ciudad tuve el gusto de entregarle una copia de esa valiosa obra al director del Museo de la Música Cubana, doctor Jesús Gómez Cairo, que hoy me ha honrado hablando generosamente de mi persona.

Todo lo anterior confirma la continuidad de los vínculos musicales que nos han unido a Cuba a través del tiempo.

A los que hay que añadir:

Que la notable cantante cubana de opereta y zarzuela, Maruja González, hija de padres españoles exiliados, nació en Mérida, el 6 de septiembre de 1904.

Y que la poeta yucateca Rosario Sansores vivió en La Habana, escribió en la revista Bohemia y es autora del poema Palomita blanca, musicalizado como bolero, hacia 1924, por el fecundo creador Ernesto Lecuona.                                         

Y, más recientemente, el 16 de julio de 2018, en el malecón de La Habana, la notable cantante cubana Omara Portuondo y el gran compositor mexicano Armando Manzanero, cantando juntos refrendaron los viejos lazos de entrañable musicalidad entre nuestros dos países.

Por eso tiene tanta significación el premio que generosamente se me otorga el día de hoy, como corolario de las históricas acciones realizadas para mantener vigentes los vínculos musicales entre Cuba y México.

Gracias doctor Barnet, gracias licenciado Morlote, gracias doctor Gómez Cairo y gracias señor embajador Díaz Reynoso, que hoy nos acompaña como testigo de honor, en este solemne acto en el que recibo con gran emoción y humildad el valioso premio que se me confiere, con el compromiso de mi parte de seguir coadyuvando para que los ideales de José Martí y José Peón Contreras, continúen vigentes. Muchas Gracias.

La Habana, martes 23 de agosto de 2022.

Luis Pérez Sabido recibió el reconocimiento de manos de Luis Morlote Rivas, presidente de la UNEAC, y Marta Campos, vicepresidenta de la Asociación de Músicos.

Posteriormente, la cantante Gretel Cazón y sus músicos interpretaron obras de Miguel Matamoros, Sindo Garay y Guty Cárdenas, para cerrar con la emblemática Yo sé que volverás, de la autoría del premiado Luis Pérez Sabido con arreglos de Armando Manzanero.

Luis Pérez Sabido nació en Mocochá, Yucatán, enero 7 de 1940. Poeta e investigador. Estudió en la Universidad de Yucatán y en la Escuela de Teatro del INBA. En 1965 inició las serenatas del parque de Santa Lucía. Ha sido director de Cultura del Estado y del Ayuntamiento; del Museo de la Canción Yucateca, A.C y de los teatros Peón Contreras y Daniel Ayala. Ha publicado 15 libros de investigación, teatro y poesía. A la fecha ha escrito, con letra y música propias, Injusta lejanía, Amor en la sombra, Llavecita de amor, Encuentro, Todo era mentira y Junio.  Es autor de la letra de Yo sé que volverás, con música de Armando Manzanero; con Ricardo Duarte Esquivel; Así nos gusta ser, Quien eres, Tu sonrisa y tu mirada y Serenata meridana, con Víctor Esquivel; Dos palmas cubanas, El son de tu mirada, A veces, Nací con el bolero y Cómo sangre y herida con Ligia Cámara con quien ganó el segundo premio del Festival Juan Acereto en el año 2000. Sus versos han sido musicalizados por: Luis Felipe Castillo, César Marrufo, Maru Boeta, William Dawson, Emilio Bueno, Roberto Cárdenas, Enrique Cáceres, Jorge Buenfil, Ricardo Vega, Ignacio Rosel y Alfonso Castillo. En 1981 recibió la Medalla Guty Cárdenas; en 1984, La Medalla Fundación de Mérida; en 1988 la Medalla del Museo de la Canción Yucateca; en 1994, La Medalla Yucatán, y en 1999, la Medalla al Mérito Artístico. Es presidente de la Sociedad Artística Ricardo Palmerín, director del Centro Regional de Investigación, Documentación y Difusión Musical Gerónimo Baqueiro Fóster, coordinador de Programación en el Museo de la Música de Yucatán y recipiendario del Premio Miguel Matamoros de la UNEAC, 2022.

Verónica García Rodríguez
Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.