Psicología naif

La excesiva conmemoración del calendario (Día del Perro, Día Mundial del Amigo, día mundial de x o y profesión) ha propiciado el vaciamiento de muchas fechas y reivindicaciones de carácter político-social donde la lucha colectiva tiene un fuerte peso específico (el Primero de mayo, el 8 de marzo, el 5 de febrero).

Pero, ¿necesitamos un día para todo? Algunas personas piensan que la conmemoración de una fecha permite la visibilización de una causa o reivindicación en particular. Pero acaso, ¿no es esto contraproducente?, ¿qué está pasando en nuestras sociedades que necesitan un día en específico para visibilizar un problema, un conflicto que después de esa conmemoración, se ahogará en el ruido de la inmediatez de nuestros tiempos?

Hoy celebremos y tomémonos una selfie con algún hashtag. Mañana habrá que conmemorar otra cosa. El tiempo puede ser relativo. Y el calendario se ha convertido en una maquinaria de conmemoraciones desechables.

El pasado 20 de mayo, como no podría de ser de otra manera, se conmemoró en México el Día del Psicólogo y no faltaron, por supuesto, el aluvión de publicaciones en tono color pastel, frases descontextualizadas, y muchas buenas intenciones (nada contra las buenas intenciones: el deseo de ayuda, apoyo emocional es legítimo y no debe escatimarse para nadie).

Un elemento significativo que se ha apoderado de los discursos que proliferan en redes sociales está relacionado con un tipo en particular de psicología naif que se ha convertido en tendencia en los últimos tiempos.

La psicología naif, establece que toda emoción, sentimiento o comportamiento negativo puede ser contrarrestado simplemente con otro opuesto. Discursos simplistas, consejos, que seguro hemos leído o escuchado alguna vez: “si te sientes mal, te puedes sentir mejor si lo deseas”, “si estás triste, no estés triste”, “si tienes miedo, no tengas miedo; el temor es pasajero”. ¿Te suena de algo? ¿Cuándo en la vida le ha funcionado a alguien este tipo de consejos?

El pensamiento naif, ligado al pensamiento mágico, determina que basta con la voluntad para cambiar algún aspecto de nuestra vida. Esta manera de concebir la vida es ingenua y puede ser muy perjudicial para la vida de muchas personas. “Si basta con el esfuerzo y la voluntad, ¿por qué no obtengo la vida de mis sueños?”. Están de moda los estoicos fake, los procuradores del hábito, las fórmulas del éxito.

El pensamiento naif descontextualiza al sujeto: ignora lugar de nacimiento, su contexto sociopolítico, el acceso a determinados derechos y servicios. Es por eso que este tipo de psicología resulta la muletilla perfecta para el capitalismo. ¿Para qué mejorar las condiciones laborales de los trabajadores cuando podemos ofrecerles un taller de manejo de estrés de dos días y seguir explotandolos?

Por supuesto que el esfuerzo, el compromiso, la responsabilidad son importantes en toda historia de superación. El problema es que, con el pensamiento naif, el capitalismo se ha apropiado del significado de estas palabras en un sentido utilitario, individualista, desechable.

Dios escribe recto en renglones torcidos. Y todo viene mezcladito en este mundo como dijo alguna vez Eduardo Galeano. La maquinaria de las conmemoraciones sigue su marcha, pero, así como Neo se infiltra en la Matrix, podemos aprovechar la vorágine de fechas desechables para hacer una pausa y revalorizar el papel de la psicología en nuestra sociedad, para pensar en espacios de disidencia donde formular espacios de emancipación. Una psicología crítica al servicio de la gente y no del capital.

Porque un psicólogo que no percibe que los analizantes viven, aman, sufren, odian, fuera de su consultorio está haciendo vida social, pero no psicología.

Nació un día que Dios estuvo enfermo, grave. Pesimista esperanzado; juntaletras por vicio, estrella de rock indispuesto; demagógico, chilletas y sentimental. Licenciado en causas perdidas, voyerista de la noche. Ars longa vita brevis. Todo lo puedo en José Alfredo que me fortalece.