Ricardo Alarcón: siempre comienzo leyendo tus coletillas

Hace varios días falleció en La Habana Ricardo Alarcón de Quesada. Hoy muchos lo recuerdan como el gran diplomático y revolucionario cubano que fue. Y es justo, porque con sólo mencionar su apellido, se sabía que estábamos presentes ante uno de los más brillantes pensadores de la Revolución Cubana.

Sin embargo, prefiero recordarlo como aquel hombre sencillo, tabaco en mano, reflexivo y profundo que me dijo mientras compartíamos en casa de unos amigos comunes: Siempre comienzo leyendo el Granma de los viernes por tus coletillas.

Ricardo Alarcón de Quesada

Se refería así a las notas al margen que aparecían en la sección Cartas a la dirección del periódico Granma (fungí como director de ese órgano entre el 2013 y el 2017) cuando la respuesta de algún organismo o institución no satisfacía, con sus argumentos, los reclamos justos de los lectores.

Y me dijo más: No abandones nunca esa posición, los lectores lo agradecen, es el mejor aporte que puedes estar haciendo, y seguidamente comenzó a explicarnos detalles del proyecto de nueva constitución que ya se preparaba, a quienes en casa de Manuel Yepe y Marta Núñez compartíamos nuestra unión común en los diarios Por Esto!

Alarcón fue así de sincero. Nunca pretendió, ni cuando ya no ocupaba las tantas responsabilidades en las que estuvo, ser el centro, aunque escucharlo hablar sobre lo que le apasionaba, eran verdaderas clases improvisadas, sin papel ninguno como guía.

Pelayo Terry y Ricardo Alarcón en desayuno por el Aniversario de los diarios Por Esto! en Mérida, Yuctaán, México,

Antes de la ocasión narrada, coincidimos en Mérida, en el año 2017, en el aniversario de los diarios Por Esto! Mario Menéndez, su director, lo invitó a sentarse en la presidencia del desayuno de trabajo que como un ritual se celebraba cada 21 de marzo. Recuerdo la ovación cuando fue presentado como el expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

Sólo atinó a levantarse con dificultad, saludar con la mano en alto y esbozar esa sonrisa que lo distinguió ante sus múltiples batallas. Si, porque fue artífice de muchas luchas en Cuba; las más recientes fueron la librada por el retorno del niño Elián González a La Habana, a principios de la primera década del 2000 y luego su incansable accionar por el regreso de Los Cinco, los antiterroristas cubanos infiltrados en organizaciones contrarrevolucionarias en Miami.

Rolando Zapata Bello, Mario Menéndez Rodrìguez, Pelayo Terry y Ricardo Alarcón.

Sus explicaciones sobre ambos casos, de las que fui testigo muchas veces, nunca dejaron dudas que la verdad debía triunfar ante la maldad y el odio.

Fue un profundo conocedor, quizá el más sabio de todos, de los intríngulis de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, a las que dedicaba cada momento y de las que no se podía apartar en la primera conversación que entablaba.

Breve reseña de su vida

Nació en La Habana el 21 de mayo de 1937, y se vinculó desde temprana edad a la lucha revolucionaria. Ingresó a la Universidad de La Habana en 1954, integrándose a las actividades revolucionarias con Fructuoso Rodríguez y a la candidatura de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), encabezada por José Antonio Echeverría.

Durante esos años, participó en la mayoría de los actos de protesta protagonizados por dicha organización. Fue colaborador del Directorio Revolucionario y se incorpora al M-26-7 en 1955, donde es organizador del aparato estudiantil de las brigadas juveniles de este movimiento revolucionario.

Entre otras actividades, en el ámbito estudiantil y juvenil fue electo Vicepresidente de la FEU en 1959 y Presidente de esta organización de 1961 a 1962.

Después de graduarse, en 1962, a instancias del canciller Raúl Roa, se incorporó al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se desempeñó como Director de América Latina.

En 1965, Raúl Roa lo designó al frente de la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas, primero como Embajador Encargado, y luego, como Representante Permanente, cargo que ocupó de 1966 a 1978. En esta etapa, introdujo formal y conceptualmente el tema de la independencia de Puerto Rico en la ONU, presidió numerosas reuniones del Movimiento de Países No Alineados y fue, simultáneamente, Embajador en varios países del Caribe.

De 1978 a 1988 fue nombrado Viceministro de Relaciones Exteriores. Fue promovido a Viceministro Primero en 1989, y en esa posición se desempeñó, nuevamente, entre 1990 y 1992, como Embajador ante la ONU, presidiendo el Consejo de Seguridad en dos ocasiones (1990 y 1991), en las condiciones particularmente difíciles creadas por la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista. Fue iniciador de muchas de las ideas que hoy constituyen la base de los reclamos a favor de la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

En todo este periodo, formó parte de la delegación cubana en las negociaciones de paz del sur de África (1988-1990) y fue el artífice de la idea de presentar un proyecto de Resolución sobre el bloqueo en la Asamblea General de la ONU (1991), cuyo primer texto escribió personalmente.

De 1992 a 1993 fue Ministro de Relaciones Exteriores. A lo largo de su vida diplomática y también con posterioridad, fue el jefe de las delegaciones cubanas que participaron en varias negociaciones con Estados Unidos, incluyendo las que condujeron a la firma de los acuerdos migratorios de 1984, 1994 y 1995.

Acumuló una brillante hoja de servicios a la Revolución. Fue miembro del Comité Central del Partido e integrante de su Buró Político. En 1993 fue elegido Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cargo que desempeñó durante 20 años, hasta el 2013.

Este primero de mayo, Cuba amaneció conmocionada con la muerte de uno de sus más lúcidos diplomáticos. Ricardo Alarcón de Quesada falleció en La Habana a los 85 años y deja para las futuras generaciones el legado de fidelidad al proyecto revolucionario al que se incorporó desde muy joven.

Pelayo Terry
Pelayo Terry Cuervo es Licenciado en Periodismo y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Fue Corresponsal de Guerra en Etiopía entre 1988 y 1989. Reportero y Corresponsal Jefe en La Habana de la Agencia de Información Nacional (actualmente Agencia Cubana de Noticias), subdirector del semanario Tribuna de La Habana (1997-2000), subdirector del diario Juventud Rebelde (2000-2009), Director de Juventud Rebelde (2009-2013) y Director del diario Granma (2013-2017). Actualmente es editor del sitio web Cubaperiodistas, de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha sido conferencista y tribunal de tesis en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y presidente y miembro de varios jurados de la UPEC, entre ellos el Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida, el Juan Gualberto Gómez, por la obra del año, y el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, del cual ha sido presidente en los dos últimos años. Fue premiado en varios concursos periodísticos en Cuba y consultor en temas de Periodismo y Comunicación. Fue colaborador de los diarios Por Esto! (diciembre 2017-junio 2020) en el tratamiento del tema Cuba, tanto en reportes informativos como en artículos de Opinión.