Agradezco la invitación que he recibido desde México por parte de la Maestra Verónica García Rodríguez, Directora de la Editorial “Lectámbulos” y de la revista homónima, para participar en el ENCUENTRO INTERNACIONAL “LA PALABRA Y SUS MUNDOS”. JORNADA DE DIÁLOGOS. FILEY 2026, importante evento al que ustedes, de forma presencial y yo, de manera virtual, estamos asistiendo en Yucatán.
La temática asignada “Análisis de la situación que vive Latinoamérica” es altamente combustible.
Me siento honrada con esta deferencia, y doy las gracias a los organizadores. Pero no soy analista política sino educadora, maestra.
En 1994 la Revista “Ko’eyú latinoamericano”, (“Despertar latinoamericano”, de Venezuela) convocó un concurso sobre “neoliberalismo”, se presentaron múltiples trabajos y el premio Ensayo me fue otorgado por “El neoliberalismo y la educación continental” en él se analizan las raíces del problema educacional. Y de otros temas de interés en Latinoamérica. Se publicó en la Revista venezolana.
El tema que me proponen hoy pertenece a las Ciencias Sociales, por tanto, puede tener miradas diferentes de acuerdo con los ojos que se mire. Ruego comprensión. Pero no rehúyo el debate.
Como lo que fue está en lo que es, permítanme recordar, de manera sintética, algunos hitos históricos y pensamientos de grandes personalidades que se relacionan directamente con la situación actual en nuestra amada región. Son llamados a tenerlos en cuenta. A ponerlos en práctica. Por el tiempo de que dispongo no puedo comentarlos. Les queda como tarea.
En fecha tan temprana como 1791 Francisco de Miranda en su Carta a los Americanos ya sugería “formar de la América una grande familia de hermanos”;(1) y en 1811, en la Declaración de los derechos del pueblo de Chile, se plantea que el respeto a la soberanía estaría protegido con la unidad continental; idea que retoma Bolívar en la Carta de Jamaica, en 1815.
En la idea de confederarse en una alianza política, económica y militar estaban presentes el respeto a las especificidades nacionales y regionales.
En 1807 Simón Bolívar visitó Estados Unidos, y como resultado de sus observaciones de la vida nacional nos legó un criterio visionario que la nación norteña pone en práctica hasta nuestros días, dijo: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. (2)
Benito Juárez, que residió en Estados Unidos expresó: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. (3)
En enero de 1891 José Martí publica el ensayo “Nuestra América” y en él deja un programa de gobierno para los países hispanohablantes. En esos momentos, como ahora, amenazados por los Estados Unidos de América. El título del ensayo es una evidente resistencia al nuevo imperialismo, el estadounidense. Es una defensa del derecho de las naciones hispanohablantes a retomar y resignificar, unidas en apretado haz, la identidad, las costumbres, los modos intrínsecos todos al nombre “América”. En él va el valor de un continente usurpado por una nación, por demás anglosajona, que nos desprecia y nos considera inferiores, condenados a ser sus servidores.
Y en el siglo XX Fidel Castro, desde su tarea al frente de Cuba, mantuvo firme sus convicciones herederas de todos los políticos y patriotas que le antecedieron. Seguido de su pueblo, demostró que la nación cubana es independiente y no se somete a los designios del fuerte vecino imperialista que desea incorporarla como una estrella más a su bandera.
El momento actual nos hace vivir en un mundo extraño, donde la lógica parece haber sido borrada de los diccionarios.
Antes, las guerras se hacían entre ejércitos que defendían posiciones diferentes. Ahora se hacen contra civiles en zonas residenciales, contra enfermos en hospitales, contra niños en escuelas u hogares, con bloqueos criminales, y no pasa nada. Los organismos internacionales UNESCO, UNICEF, ONU, OMS parecen meros adornos ante genocidios de inocentes, como el que llevan Israel y Estados Unidos en Gaza. O el ataque a Irán. O la guerra en Ucrania, o el inhumano bloqueo contra Cuba, o el secuestro en Venezuela de un presidente elegido democráticamente por su pueblo, o la expulsión de los diplomáticos cubanos de Ecuador.
Son guerras de otro tipo y se extienden por la geografía mundial, por ejemplo, el COVID 19 fue preparado en laboratorios para asesinar personas de todas las franjas etarias, fundamentalmente ancianos, y luego para enriquecer a quienes fabricaron las vacunas.
Latinoamérica no estuvo exenta de esta pandemia. Pero la verdadera pandemia es el feroz capitalismo neoliberal por el que se rigen esas naciones.
Se fomenta y mantiene la desigualdad, la baja productividad, la informalidad laboral, el desempleo, los despidos, pagos de salarios insuficientes. La venta a las potencias económicas de materias primas a bajos precios y la compra de productos elaborados a altos precios. Inflación, con retracción de la capacidad de adquirir bienes.
Las proyecciones de las tasas de crecimiento de la economía no son suficientes para sacar adelante las necesidades de consumo de los habitantes.
La inflación sigue siendo un reto, lo que lleva a mantener posturas monetarias restrictivas en varios países.
Lacras que han llevado a mantener sectores desprovistos de todo, algunos a vivir en la indigencia, con sistemas de salud privados para unos pocos que pueden permitírselos junto a una precaria salud pública para la mayoría de la población, el creciente analfabetismo, la escasa o nula atención a quienes necesitan educación especial, es el inhumano sistema neoliberal por el que se rigen.
A estos avatares se suma la inestabilidad política. Hay varios ejemplos de que en todo país donde el sistema escogido libre y democráticamente por los nacionales no ha gustado a los Estados Unidos han encontrado la forma violenta, ilegal y violatoria del derecho internacional de eliminarlo. Y no pasa nada.
Ya termino. Mis recomendaciones: regresemos a los libros de historia de nuestra zona geográfica. Apliquemos los consejos en ellos legados por quienes nos antecedieron.
¡Unámonos para estrechar lazos por medio de diálogos y convenios bilaterales que beneficien a todos los participantes y defendamos nuestros sagrados derechos a gobernarnos sin injerencias foráneas! ¡Unidos somos más fuertes!
Muchas gracias.
Notas
(1) https://www.lr21.com.uy/mundo/214909-a-180-anos-del-congreso-anfictionico-de-panama
(2) Simón Bolívar, carta del 5 de agosto de 1829 al coronel Patricio Campbell en Guayaquil. Tomado de: http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article3309
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/El_respeto_al_derecho_ajeno_es_la_paz







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