La guerra económica que Trump impulsa es, por ahora, su principal estrategia para intentar doblegar a los gobiernos de la región, la amenaza de aranceles aplicados a los productos de diversos países como México, va de la mano con el incremento discursivo beligerante y denostador de la soberanía regional. Trump busca implantar el miedo en las sociedades mediante la activación de los grupos neoconservadores y neofascistas que componen los sectores radicalizados de las derechas latinoamericanas y aprovechar las coyunturas internas para debilitar la resistencia ante sus ataques, propiciando conflictos políticos en cada país.
La estrategia del “mal menor” fue una pésima idea del equipo de campaña de Harris, teniendo en cuenta que Trump ya había ganado una elección.








