No necesitamos banderas confederadas ondeando sobre capitales estatales ni proclamas oficiales de secesión para reconocer la realidad: Estados Unidos vive los síntomas de una guerra civil en desarrollo. Las protestas "No Kings" del 14 de junio trascienden las manifestaciones ordinarias; constituyen la cristalización de una resistencia nacional organizada contra un gobierno que ha perdido toda legitimidad democrática.




