El hecho de que México retome su papel como agente de concordia e integración entre las naciones latinoamericanas y caribeñas, es un hecho alentador, no sólo por la historia que muestra a la política internacional mexicana como un ejemplo de respeto a la autodeterminación, sino porque el avance neofascista y el incremento en la beligerancia imperialista no puede disimularse como algo menor, y tampoco puede enfrentarse por separado...