Los profesores y las profesoras de este país compartimos oficio, pero, sin duda, no siempre compartimos los mismos recursos. Todos y todas trabajamos para sacar el agua que amenaza con hundirnos el barco, pero no todos contamos con las mismas herramientas: hay quienes tenemos el privilegio de tener cubetas, otros, mucho más, solamente cuentan con sus manos. No hay rincón de este país que no esté marcado por la desigualdad y la trinchera docente no es la excepción.