Las juventudes, especialmente de las generaciones más recientes, albergan un sentimiento colectivo de hartazgo y fastidio ante la fragmentación de la seguridad social, el derecho a la vivienda, la legitimidad de la representación política y la dignificación del trabajo.

Una de las teorías conspiratorias que surgieron a raíz de la pandemia es que el famoso coronavirus, que nos mantiene literalmente encerradas en nuestras casas, fue un invento o se creó en un laboratorio con el fin de frenar la escalada de movilizaciones que se generaban en diversas partes del mundo contra los grupos de poder, fundamentalmente de derecha, neoliberales y patriarcales.