La señorita María Teresa de Landa y de los Ríos, fue desde el principio considerada una de las favoritas, ya que era una mujer atípica para su época en muchos sentidos, era preparada y culta, gran lectora e incluso estaba estudiando en la escuela odontológica, segura de sí misma derrochaba carácter y fortaleza, pero nadie esperaba lo que habría de pasar.




