Dentro del marco del festival organizado en honor a la ciudad de Mérida por el ayuntamiento de la ciudad, se presentó la noche del 7 de enero la función número 100 de la obra Antonieta.
Son casi ya cinco años de haber presenciado la primera puesta en escena de la obra sobre Antonieta Rivas Mercado, llamada Antonieta o el Suicidio, un 8 de marzo del 2021, fecha significativa por ser la celebración internacional de la mujer. En una espléndida noche en el llamado Palacio Cantón y ante un reducido grupo de 15 mujeres, disfrutamos y desde entonces presentimos, el éxito que esta obra iba tener.
Me sentí muy honrada, por lo tanto, el que se me haya nombrado como madrina junto con Sylvia Saldaña, de Antonieta en estas sus primeras 100 representaciones, bajo la dirección del estimado y talentoso Nelson Cepeda Borba y la escenificación de la extraordinaria Alexandra Benavides.
Como ya he comentado en otras ocasiones, he tenido la oportunidad de disfrutar en diversas ocasiones Antonieta, tanto representada por Marysol Ochoa, como por Alexandra Benavides, quienes, en cada presentación, especialmente esta última, nos la presenta con diferentes facetas y enseñanzas y no, nos cansamos de verla y seguir conociendo y descubriendo a esta importante mujer mexicana.
Para esta ocasión, seleccione unas palabras de la protagonista, recogidas en sus diarios y epistolarios, donde emite sus opiniones sobre la mujer mexicana en general solicitadas por un periódico norteamericano y hace mención sobre Yucatán:
En general, se conceptúa a la mujer en México como buena… agregando más adelante …es preciso, sobre todo para las mujeres mexicanas, ampliar su horizonte, que se la eduque e instruya, que cultive su mente y aprenda a pensar.
Y refiriéndose a sus derechos recalca: La Constitución mexicana de 1917 supuestamente incorporaba todas las aspiraciones de la Revolución, pero la misma Constitución no le dio literalmente el derecho al voto, pero tampoco se lo prohibió (laguna legal) y, en ciertos estados como San Luis Potosí y Yucatán en los que algún gobernador decidió ser moderno, a las mujeres se les permitió votar.
Referencia que nos remite, por supuesto, al gobierno de Felipe Carrillo Puerto y a los casos de Rosa Torre González primera regidora de Mérida, Yucatán, en el año de 1922 y a Elvia Carrillo Puerto, Beatriz Peniche Barrera y Raquel Dzib Cicero, elegidas diputadas en 1923. Primeras mujeres en México en ocupar un cargo de elección a través del voto. Tendrían que pasar más de 30 años, un 3 de julio de 1955, cuando las mujeres en el país se les permitió emitieran su voto.
Como conclusión a mi intervención en esta inolvidable noche, reproduje las palabras escritas por Antonieta, tres meses antes de suicidarse en 11 de febrero de 1931, en París:
Así como Sor Juana en cierta ocasión se cortó media cabellera hasta no haber dominado ciertos conocimientos que pretendía adquirir, vedándose el contacto con sus semejantes, yo me prohíbo volver a la vida antes de haber realizado los siguientes proyectos:
-Dominar el latín, el griego, el alemán y la música.
-Terminar la escritura de la crónica: “Democracia en bancarrota” sobre la campaña presidencias de José Vasconcelos”. (Vasconcelos la terminó publicando, como: “La campaña presidencial de José Vasconcelos”.
– Escribir y publicar la novela “El que huía”.
– Escribir y publicar tres estudios femenino-dramático sobre Madres, Madre animal, madre virgen.
– Escribir teatro, sobre José León Toral y sobre Germán del Campo.
– “La mujer que se casó con un homosexual”, la historia de Mercedes Ortiz y la novela “Amantes”.
Como última reflexión: Son muchas las cosas que ha estado haciendo Antonieta antes de permitirse volver a la vida, como ella dice, pero gracias a Nelson Cepeda Borba y Alejandra Benavides, que nos regalan estas noches de teatro, noches de Antonieta, revivir, descubrir y conocer a una gran mexicana, a Antonieta Rivas Mercado.









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