Un nuevo conflicto internacional pone al mundo en alerta; otra vez, la guerra se hace presente. No es que nos sorprenda, porque, en realidad la guerra ya no sorprende a nadie. Sin embargo, en la era del Internet y las redes sociales, las noticias se saben, prácticamente, en tiempo real; al igual que se dan a conocer las expresiones de indignación ante la tergiversación de la información desde los medios hegemónicos.
Israel le declaró la guerra a Hamas y comenzó una contraofensiva militar en Gaza, luego de que el grupo extremista islámico atacara el territorio el pasado 7 de octubre. El conflicto ha dejado, hasta ahora, más de 1.400 muertos en Israel, más de 2.600 en Gaza y más de 150 israelíes secuestrados.
Sin embargo, hoy, el tema es Palestina. Miles de personas en diferentes países han salido a las calles ondeando la bandera palestina para manifestarse en contra de los planes de guerra y exterminio declarados por el gobierno de Benjamín Netanyahu. Entre los escenarios de las protestas están Madrid; Dublín; Ámsterdam; Siria; Marruecos; Canadá; Alemania; Brasil; Bolivia; Yakarta, Indonesia; Ginebra, Suiza; Sídney, Australia; Turín, Italia; Londres, Glasgow y Manchester, Inglaterra; Los Ángeles, Nueva York, Washington, Detroit y Dearborn, en Estados Unidos, entre otros.
En respuesta, algunos países europeos han rechazado y reprimido estas acciones con el uso de la fuerza pública y criminalizando las expresiones de apoyo al país palestino. De acuerdo con el diario El País, el gobierno del Reino Unido ha sugerido convertir en delito blandir una bandera palestina o emitir cánticos a favor de Palestina; mientras, Francia ha prohibido las movilizaciones “para evitar disturbios” y posibles ataques. Berlín, por su parte, también prohibió manifestaciones propalestinas, con el argumento del riesgo de declaraciones antisemitas y glorificación de la violencia.
Al mismo tiempo, los ataques antisemitas se han multiplicado. En Estados Unidos, un hombre asesinó a una mujer musulmana y a su hijo; mientras que decenas de personas en Alemania salieran a celebrar el ataque de Hamás con cánticos y vítores, incluso, regalando dulces árabes.
Lo cierto es que la historia de Palestina está marcada por las tradiciones religiosas y las disputas territoriales.
Se trata de un pequeño territorio situado en Oriente Medio, en la costa del Mediterráneo. Desde la antigüedad, por él han desfilado diferentes pueblos y civilizaciones, creando una diversidad étnica y cultural, todavía presente en la actualidad. Palestina es lugar fundacional de tres grandes religiones: es la Tierra Santa de los cristianos, la tierra bíblica de los judíos y espacio de varios lugares sagrados para los musulmanes.
A partir de la creación del estado de Israel en 1948, que desencadenó la intervención militar de los Estados árabes vecinos en apoyo a los palestinos, gran parte de la población palestina se vio obligado a salir del país y el nuevo Estado isralí amplió la superficie de su territorio más allá de lo previsto y se alineó pronto con las potencias europeas ganándose su apoyo político y económico.
El Estado palestino fue proclamado en el exilio en Argel el 15 de noviembre de 1988, y aún hoy, su territorio definido antes de la guerra de 1967 se mantiene bajo ocupación israelí.
Sin embargo, a pesar de la antigüedad y la gran influencia de su cultura en occidente, poco se sabe sobre Palestina y el conflicto que hoy la pone, nuevamente, a los ojos del mundo.
Por eso, Lectámbulos, en su edición 37 Palestina, pone el tema en la mesa, como un punto de partida para conocer más acerca de esta enigmática y polémica región, que alguna vez fue la Tierra Prometida.










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