No cabe duda de que el mundo deberá condenar el genocidio de Gaza. Ahora sin comunicación, al haber dividido la franja en dos partes: el norte y el sur, las fuerzas israelíes, mejor dotadas de material bélico, convierte esta acción en mayor número de muertos, de los cuales, niños masacrados; es dura la palabra, pero es un hecho irreversible que consignará la historia.
Se habla ya de diez mil muertos —y casi la mitad son niños— en una tierra sometida a bombardeos día y noche, sin tregua, sin descanso, para la población gazatí, que alimenta el disfrute del “Hitler”, Benjamín Netanyahu ante las noticias del avance y la destrucción causada por su ejército sin sentimiento humano.
La barbarie llega al punto en que un ministro del gabinete acierta a enunciar que “una bomba atómica sería la solución adecuada para concluir el conflicto”. Es cierto que fue apartado de su ministerio, pero desde luego, expresa el pensamiento conservador ultraortodoxo de una buena parte del gabinete y deja constancia del pensamiento bárbaro de la administración de Bibi Netanyahu.
Miles de isralíes se manifestaron en varios puntos del país -como está sucediendo en todo el mundo- en contra de una guerra que no es suya; muchas pancartas señalaban el abandono de la guerra y la barbarie y el genocidio contra el pueblo palestino en la franja de Gaza.
Ahora, sin ninguna comunicación, aislados del mundo, sometidos a un asedio mayor, con el aumento de la presión para que abandonen, pero sin poder salir, el número de muertos aumentará.
El secretario de Estado de Estados Unidos hace una gira con el propósito de pedir la liberación de los secuestrados por Hamas; pero, enmudece para no señalar las responsabilidades de Israel. Cabe recordar que, en una reunión con el primer ministro de Israel, al presentase a la prensa, después del encuentro, inició diciendo que: como judío y secretario de Estado, pedía a Hamas la liberación de los rehenes. Y, en una reunión con funcionarios de la comunidad árabe, declaraba que“un alto al fuego, en este momento, sólo dejaría Hamas posicionado para reagruparse por los hechos del 7 de octubre”. Pide en cambio, “una tregua humanitaria”; pero, no considera en ella, al millón cuatrocientos mil deslazadosy nueve mil quinientas víctimas: ¿Cuál humanidad?
Y el mundo se pregunta, ¿qué ha hecho el Imperio ante los ataques israelíes que bombardean las ambulancias enviadas para apoyar a los heridos y muertos?
También guarda sepulcral silencio sobre el expansionismo de Israel, al fomentar la creación de un importante número de colonias judías en los terrenos de Cisjordania, su verdadera apetencia; pero, no permiten que los ciudadanos que fueron expulsados de tales espacios puedan construir una colonia para quienes fueron sus dueños. Éstos fueron expulsados de Judea y Samaria en 1948 e inmediatamente sus territorios fueron ocupados por los israelitas y ampliados como resultado de la Guerra de los Seis Días, considerada como la señal el retorno al “Gran Israel”, que es lo que se esconde contra la guerra de Hamas, sin importar los que mueren, los que huyen, los que abandonan todo y cargan, ahora, una mayor miseria.
¿Acaso no es este, un genocidio que debe ser sancionado por todo el mundo y considerarlo de lesa humanidad?









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