Cuadernos de viaje de un arquitecto, utensilio íntimo de imaginación y memoria

El viaje es el encuentro de algo que andamos buscando, sin saber qué es con exactitud. Es la búsqueda de un lenguaje con el que ser capaz de dibujar las sombras de nuestras ideas. Moviéndose en el espacio y en el tiempo, el viaje no es sino la historia que nos plagia; es la dilatación de nuestra pupila la que ilumina el espacio, y allí encontramos lo desconocido revestido de intimidad.

Moreno Mansilla

Viajar es convertir tus deseos en equipaje, cargar emociones conforme avanzan los días previos. Es aprender a vivir en movimiento con lo que llevamos en la mochila. Y como arquitecto entre esos utensilios de equipaje, está el dibujo a mano, los trazos de vista con las primeras impresiones de la imagen de cada ciudad y edificio. Este bosquejo íntimo, muy personal que no está ligado necesariamente al campo profesional, es nuestra vía de escape y encuentro ante la necesidad de atrapar todo aquello que nos rodea, algo que rara vez ha sido objeto de reflexión en la arquitectura.

Desde los primeros meses en la Facultad de Arquitectura hicimos un recorrido hacia los municipios y conocimos sus construcciones coloniales, ex conventos, templos y capillas, luego zonas arqueológicas y haciendas. Todo este conocimiento y sensibilización fue formándose y se plasmó con trazos intranquilos y cierto temor en la primera bitácora de viaje. Una sencilla libreta a cuadros de pasta dura que aún conservo con mucho cariño. Ya en las cátedras nos mostraban los dibujos de Ruskin, Viollet-le-Duc, Le Corbusier, Álvaro Siza, Niemeyer. Dónde gran parte de sus dibujos estaban en libretas, y la mayoría de ellas eran cuadernos de viajes que explicaba sus observaciones y estudios de los lugares y construcciones. Eso motivó la idea de hacer bocetos en cada recorrido escolar y también en las salidas o paseos familiares, buscando imitar a los arquitectos que marcaron historia. 

Maestre (2015) menciona que los cuadernos de dibujos informan de manera directa sobre el destino del viaje realizado, pero una mirada atenta hará que estos mismos apuntes desvelen rasgos de la personalidad del autor como señas inconfundibles de su identidad. Considero que es solo la mitad de la lectura ya que en gran medida esto se realiza con la brevedad del momento, lo que obliga a ejecutar apuntes a gran velocidad, lo cual da lugar a dibujos extremadamente sintéticos, característicos en los esbozos de arquitectos. A través de ellos se percibe el sentido general del ambiente y los detalles observados a primera vista.

Por eso, como arquitectos necesitamos dibujar mucho sin importar la técnica utilizada, es exclusivamente por el placer que se siente ese momento extraordinario en el que se llega y se ve una ciudad maravillosa y nueva. Consiste en un impulso irreprimible, nacido con el objetivo de captar cualquier cosa de ese lugar. Y si reflexionamos un momento, podremos compartir historia; porque el lugar puede ser también ya no solo espacio concreto, sino historia: ¿qué nos deja ese sitio después de visitarlo? ¿Qué huellas compartimos?

Podemos considerar que los dibujos en los cuadernos de viaje reflejan estados de ánimos en el arquitecto que, alejado de la presión profesional, se entrega a la contemplación y al análisis de lo observado. Desaparecidas los condicionantes económicas, temporales o reglamentarias, el dibujo es tan libre como pueda ser la imaginación del autor, y tan detallado como el tiempo, las situaciones del espacio y el cuaderno lo permitan.

Estos cuadernos tienen su origen en los primeros exploradores de finales del siglo XV que tomaban apuntes en bitácoras, cuyo objetivo era dibujar y anotar cuanto veían en el nuevo territorio. Los cuadernos de los primeros viajes realizados durante el siglo XVI contienen abundante información sobre los habitantes del nuevo mundo y muestran hábitos y costumbres, así como una esmerada recopilación de la flora y la fauna autóctonas. Durante el siglo XVII, el contenido de los cuadernos se vuelve más preciso y aparecen dibujos realizados con gran meticulosidad que permiten a los científicos europeos el estudio de la naturaleza para su análisis posterior. Los primeros apuntes de viaje conocidos de un arquitecto, según afirma Puerta (1997), pertenecen a Villard de Honnecourt en el siglo XIII.

Un dibujo está obligado a captar, con el máximo rigor y en todos los matices, un momento concreto de una imagen fugaz. Y cuanto más se reconozca el carácter fugaz de la realidad, más claro debe ser el dibujo, y más vulnerable cuanto más exacto

Álvaro Siza

En cada hoja de estos cuadernos se mantendrá la búsqueda por definir con un mínimo de desplazamientos un máximo de datos, sin importar el tamaño de la libreta que puede variar según las características y los gustos de los arquitectos. Y como en la palabra escrita, la narración no se atiene al tamaño del documento. Conviene recordar que el apunte de viaje no siempre se habrá realizado en condiciones confortables, de lo que se deduce que el soporte debería ayudar en estas circunstancias, por lo que es habitual que los cuadernos tengan cierta rigidez en sus tapas para convertirse en sólidos apoyos para dibujar. Muchos de estos cuadernos serán tamaño carta y media hoja carta en pasta dura, copiando el formato de las Moleskine.

Los cuadernos de dibujo de un pintor, un escultor y un arquitecto deberían ser distintos. El pintor hace bocetos para pintar, el escultor para tallar, y el arquitecto dibuja para construir

Louis Kahn

Este placer íntimo es también un ejercicio de memoria que supone una detención del tiempo durante el viaje. Será imprescindible tener momentos para recordar, muchos de los cuales quedarán grabados en la memoria y otros en las cámaras fotográficas, aunque sea del celular. Es recomendable, al final del viaje, elegir las fotografías más representativas para imprimirlas. Capturar fotografías se ha vuelto la competencia para los cuadernos de dibujo, muchas de ellas ya sin el espíritu del momento se realizan con la única intención de mostrar el “sí estuve ahí”, “sí vine y mírenme a mí”, con selfies, olvidándose por completo de los detalles que nos hacen amar la arquitectura. Es necesario un equilibrio entre la fotografía y el boceto de viaje, se complementan. A la par en la bitácora de viaje se tiene la facilidad de llevar un registro de vivencias, anotar los pensamientos y memorias, características y datos del edificio o lugar, así como los gastos, las recomendaciones y equivocaciones de la experiencia, también algunos boletos, billetes y etiquetas estarán en pegados como souvenirs con sus descripciones.

Hay sitios y monumentos en los viajes que nos dejan percibir hasta el olor de las ciudades, no todas huelen a piedra, smog o comida, algunas huelen a frío, a humo, a incienso o a sudores de gentes; a veces a sus ríos o lagos cercanos que, además nos muestran las vías principales para dirigirnos hacia alguna parte o quizá hacia ninguna, esto, en ocasiones queda impregnado en la memoria del que dibuja, este olor se asocia al trazo de ese momento y se complementa con alguna hoja o un pétalo de ese sitio. Solo porque es impráctico e insostenible no le añadimos piedras a nuestros cuadernos de viaje.

La disciplina de la memoria que estratifica (no ordena, ni garantiza ninguna cronología) los signos en forma de discurso autónomo, indiferente Ha todo otro impulso que no sea el del propio sentido poético.

J. M. Hernández

El primer trazo es siempre una línea, la del horizonte, y así comenzamos este relato arquitectónico, el itinerario, los recorridos que articulan los episodios espaciales se van añadiendo con la identificación de los puntos de fuga y los ejes de la composición, son garabatos que a veces diluyen sus límites en una secuencia que tiene sus contrapuntos en la condición general del edificio como pieza urbana, y a veces es simplemente el movimiento visual, el recorrido de los ojos transcrito en el papel. Deconstruimos la arquitectura a formas simples, añadimos sombras, identificamos la fuente de luz y la escala, y siempre nos concentramos en el elemento que marcará el alma de ese dibujo.  

Al final somos un paseante sujeto al compromiso con la memoria que redescubre, asombrado, que plasma en bocetos las posibilidades de los sentidos que se liberan en las viejas palabras y libres esbozos. La imaginación cobra total importancia cuando mucho tiempo después abres el cuaderno de viaje y toda esa carga simbólica hallada en cada dibujo despierta la memoria y, los sentidos, y se convierte en nuestro íntimo utensilio de evocaciones.

Referencias

Moreno MansillaLuis (2002). Apuntes de viaje al interior del tiempo. Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona.

Hernández León, Juan M. (2005). Conjugar los vacíos; ensayos de arquitectura. ABADA Editores. Madrid.

Maestre Galindo, Clara E. (2015). “Cuadernos de viaje. El apunte íntimo y personal del arquitecto”. Tesis doctoral. Escuela Politécnica Superior de Arquitectura – Universidad CEU San Pablo, Madrid.

Lapuerta, J.M.  (1997). “Los apuntes de viaje y la mirada del arquitecto”. en El croquis, proyecto y arquitectura. Celeste, Madrid.

Arquitecto y Maestría en Arquitectura por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. 2004 y 2010 Profesor de la Facultad de Arquitectura de la UADY de 2011 al 2017, de la Universidad Vizcaya de las América, del Centro Universitario de Valladolid (CUV) y la Universidad de Yucatán (UNY). Arquitecto responsable de los proyectos de Restauración de catorce edificios religiosos patrimoniales en el Estado de México derrumbados por el sismo de 2017. Asesor en dos proyectos sociales de vivienda en comunidades rurales sobre autoconstrucción asistida (en PLANCHAC 2015 Vivienda Popular como unidad doméstica sustentable; Medio ambiente y cultura) y Construcción de vivienda vernácula (en Tahdziú 2005). Y como Investigador asociado en el área de Seguridad en la construcción en los conjuntos de vivienda en serie del proyecto CONAVI – CONACYT clave 236282 y clave SISTPROY UADY 2015001. (2015 – 2016) Arquitecto copartícipe en la reconstrucción de viviendas destruidas por el sismo de 2017 en localidades de Chiapas, coordinando a estudiantes de Arquitectura participantes. Docente de las asignaturas de taller de materiales, Restauración, Taller de Proyectos y Teoría e historia de la arquitectura regional, Diseño Bioclimático, Así como de diversos cursos de materiales y sistemas constructivos, Técnicas de restauración y Autoconstrucción asistida de vivienda. Actualmente investigador sobre eficiencia en el uso de materiales entre los que destacan la madera, la tierra, la piedra y otros materiales naturales, así como la realización de proyectos arquitectónicos de vivienda.