Las guerras han existido desde el principio de la humanidad. Los textos de las culturas antiguas narran épicas batallas, como La Ilíada y La Odisea, que relatan la guerra entre aqueos y troyanos. También podemos mencionar las Guerras Médicas (griegos vs. persas), las del Peloponeso (Atenas vs. Esparta), las Púnicas (Roma vs. Cartago), las campañas de Alejandro Magno contra el Imperio Persa, las incursiones de los vikingos, los ejércitos de Gengis Kan y de guerreros americanos, por citar sólo algunas. De estas historias se recuerdan héroes y sus grandes hazañas, que incluso se han vuelto parte de la cultura popular de los pueblos.
Sin embargo, pocas veces reflexionamos sobre todos los aspectos que giran en torno a una guerra: los costos humanos, el dolor, las pérdidas y las heridas con las que los mismos héroes tuvieron que cargar.
Si lo pensamos bien, la historia de la humanidad se ha contado a través de guerras. La Primera y la Segunda Guerra Mundial marcaron una nueva era en el mundo moderno. El Holocausto, con el horror de los campos de exterminio y el impacto de la bomba atómica, estableció un antes y un después para la humanidad y para la historia de los derechos humanos. Entonces, el mundo creyó que jamás volveríamos a presenciar algo semejante.
Lamentablemente, el ser humano parece no tener memoria. Los campos de concentración no se limitaron a la Alemania nazi; la discriminación sigue siendo una realidad, las guerras no han cesado, y la amenaza de una Tercera Guerra Mundial permanece latente. Lo que vemos hoy en la Franja de Gaza es comparable a cualquier genocidio.
Pero, así como se han contado las grandes hazañas bélicas, vale la pena narrar las pequeñas historias de esperanza. En Gaza, como en todas las guerras, hay personas que mantienen viva la luz de la humanidad.
En un espacio donde parece que todo se ha perdido —donde no hay comida, medicinas ni agua, y donde todo está en ruinas—, un grupo de músicos decidió, hace un par de semanas, reunir instrumentos entre los escombros y enseñar música a los niños. Hacer música en medio del dolor y la desolación es una chispa de vida, una pequeña luz en medio de la oscuridad. De nuevo, como en la pandemia: el arte.
Por eso, esta edición número 60 de Lectámbulos, con la que celebramos nuestro quinto aniversario, la dedicamos a esos maestros, a esos músicos y a esos niños, con el tema Sueños en tiempos de guerra, porque creemos que los sueños y el arte pueden mantenernos vivos.
En septiembre de 2020, en medio de la pandemia, iniciamos la revista Lectámbulos desde el aislamiento de nuestros hogares. Hoy, a cinco años de distancia, celebramos 60 ediciones, 5,000 artículos publicados, más de 587,000 lectores y 200 colaboradores en México, Cuba, España, Italia, Francia, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela y Argentina.
Gracias, queridos lectámbulos, por caminar con nosotros, en estos tiempos de guerra, donde no podemos dejar de soñar.










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